Los 10 años de kirchnerismo: una década que marcó la argentina

Muy pocos pensaban que ese gobernador que venía de una provincia del sur, elegido por Eduardo Duhalde para representar al peronismo en las anticipadas elecciones de 2003, iba a cambiar el eje político. Pero 10 años después, ni siquiera los máximos detractores pueden negar que el kirchnerismo impuso una fuerte impronta política en el país.

Aquel 25 de mayo de 2003 recibía a un nuevo Presidente que, acompañado por Daniel Scioli como Vicepresidente, sólo había logrado el 22% de los votos, pero que se había beneficiado con la renuncia de Carlos Menem al ballotage.

El primer golpe fuerte lo dio el 4 de junio de 2003. Por cadena nacional, fustigó la denominada “mayoría automática” de la Corte Suprema de entonces, y le pidió al Congreso que iniciara un juicio político al titular del máximo tribunal, Julio Nazareno.

Ese no fue el único. Reabrió las negociaciones paritarias, se enfrentó abiertamente al Fondo Monetario Internacional, se alineó con Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, se acercó a Lula Da Silva en Brasil. Pero lo más importante, inició el proceso para anular las leyes de obediencia debida y punto final, que iniciaría una política de defensa de los derechos humanos que continuaría durante la década.

De la cumbre de Mar del Plata a la candidatura de Cristina

Con el contundente triunfo en las elecciones legislativas de 2005, el kirchnerismo comenzó con su expansión territorial y atraía a sectores de otras fuerzas como el radicalismo, el socialismo y sectores de izquierda.

En noviembre de ese 2005, con motivo de la Cumbre de las Américas que se desarrolló en Mar del Plata, Néstor Kirchner dio tal vez su paso más importante en materia de política internacional. Frenó del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), e impulsó de manera definitiva al Mercosur.

El 1 de julio de de 2007 una incógnita quedó develada: Cristina sería la candidata del oficialismo. El compañero de fórmula surgiría de la tan mentada transversalidad: Julio Cobos, ex gobernador radical de Mendoza.

De esa forma, llegaban a su fin los cuatro años de gestión de Néstor Kirchner, tal vez los de mayores logros en materia económica y social de la década. Entre 2003 y 2007, el salario mínimo pasó de 200 a 980 pesos, un incremento del 380%, y las jubilaciones mínimas subieron de 150 a casi 600 pesos. Además, una política impositiva más estricta y de una suba de las retenciones a las exportaciones, generó un gran aumento de las reservas del Banco Central y un constante superávit fiscal.

También durante su mandato logró cancelar la deuda que el país tenía con el FMI, y llevó adelante una reestructuración de deuda con una quita cercana al 70%, que fue aceptada por la gran mayoría de los acreedores.

Cristina y la etapa conflictiva

El 11 de marzo de 2008, el entonces flamante ministro de Economía, Martín Lousteau, convocó a una conferencia de prensa para poner en marcha la Resolución 125 de retenciones móviles, una medida que alteraba los derechos de exportación a la soja, el maíz, el girasol y el trigo de acuerdo a los precios internacionales.

Las patronales del campo conformaron la Mesa de Enlace y la tenacidad del Gobierno para sostener la iniciativa, provocaron en pocos meses un conflicto social sin precedentes en casi 30 años de democracia.

El voto no positivo de Julio Cobos en la madrugada del 17 de julio de 2008 sepultó las retenciones y la transversalidad, pero también fracturó al kirchnerismo y provocó la salida de varios dirigentes, que en los comicios legislativos del año siguiente enfrentarían (y vencerían) al propio Néstor Kirchner.

La oposición hizo una excelente elección en todo el país, y consiguió recuperar una importante cantidad de bancas que tenía en su poder el oficialismo, lo que fracturó el Parlamento, que prácticamente quedaría paralizado hasta 2011.

Una batería de medidas para afrontar la crisis

En medio de la discusión por la 125, anunció la reestatización de Aerolíneas Argentinas y Austral, luego de un acuerdo con el grupo español Marsans. En noviembre de 2008, y en otro golpe de timón impactante, el Congreso aprobó la reforma del sistema previsional, que incluía la eliminación de las AFJP, y la recuperación del manejo de los fondos jubilatorios por parte del Estado.

Hubo otras dos medidas más que significativas: en agosto, el Estado creó Fútbol para Todos, en un acuerdo que incluía el pago de 600 millones de pesos anuales. Dos meses más tarde, el Congreso aprobó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que todavía no entró en vigencia por una puja judicial que mantiene con el Grupo Clarín.

Pero eso no fue todo. El 29 de octubre de ese 2009, a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia, nació la Asignación Universal por Hijo, un seguro social casi sin precedentes en América Latina.

2010, el punto de inflexión

En el 2010 comenzó con un nuevo conflicto, que implicó la salida del Banco Central de Martín Redrado tras el decreto que creaba el Fondo del Bicentenario, para pagar vencimientos de deuda con las reservas federales.

En tanto, el 25 de mayo millones de argentinos salieron a las calles para celebrar el bicentenario de la Revolución de 1810. El kirchnerismo hizo gala de su poder de convocatoria, y pareció recuperar la movilidad después del conflicto con el campo.

Pero el 27 de octubre, en coincidencia con el Censo Nacional, a las 9:15, en su residencia “Los Sauces” de Río Gallegos, Néstor Kirchner fallecía como consecuencia de un paro cardiorespiratorio no traumático.

Reelección y después

Con el dolor de haber perdido a su mentor, el kirchnerismo afrontó en esos meses la difícil tarea de la reconstrucción política de cara a las elecciones presidenciales de 2011.

Con Amado Boudou como compañero de fórmula, Cristina Kirchner fue reelecta en octubre con más del 54% de los votos.

Debió afrontar un debilitamiento de los indicadores económicos, una inflación cada vez más alta, la ruptura de las relaciones con la CGT de Moyano, y una serie de denuncias por corrupción que salpicaba tanto a funcionarios actuales como anteriores.

Además, en febrero de 2012, la tragedia de Once e implicó un duro golpe que puso el foco en la política de transporte y subsidios del Gobierno.

Al mismo tiempo, la llamada “sintonía fina” implicó una quita gradual de los subsidios a los servicios públicos, y un aumento de tarifas para algunos sectores de la sociedad, congelados durante toda la gestión kirchnerista.

El cepo al dólar, la “democratización” de la Justicia y el blanqueo de capitales fueron las últimas medidas que dividieron definitivamente al Gobierno con la oposición, y mostraron la decisión oficial de “ir por todo”, tal como lo definieron sus detractores.

En un año electoral clave, el kirchnerismo cumple 10 años en el poder. Una década que dejó luces y sombras, que provocó discusiones y polémicas, pero que aún no escribió el capítulo final de esa construcción política que llegó desde la Patagonia.

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