La renuncia de Juan Manuel Pichetto al ministerio de Producción, es la imagen patente, de la primera víctima de la pelea dentro del oficialista Frente para la Victoria rionegrino.
La partida del hijo del presidente del PJ y senador nacional, Miguel Pichetto, marca (como se anticipó la semana pasada en este espacio de reflexión) que la pelea es a todo o nada. Si en el transcurso de los próximos seis días el gobernador, Alberto Weretilneck, no envía una señal al pichettismo la ruptura será total. Fuentes irrefutables del grupo de los 12 (legisladores díscolos) señalaron al cronista que el próximo viernes presentarán al bloque que, no hay duda alguna, tendrá en caso de concretarse su lanzamiento un marcado perfil opositor.
La contienda entre Weretilneck y Pichetto, debe ser monitoreada en dos ámbitos precisos, el nacional y el provincial. En el primero, el gobernador viene capeando a los ponchazos las avanzadas del presidente del bloque de Senadores del FpV ante la presidente, Cristina Fernández, quien según pudo saber el cronista en la reunión con Pichetto en el transcurso de esta semana no avaló una convocatoria electoral, que el principal interesado, debió negar ante los hechos consumados. En el segundo, Weretilneck se viene imponiendo por varios cuerpos, como quedó demostrado a la hora de contar porotos en el bloque de legisladores y al lograr el apoyo del presidente del Poder Legislativo, Carlos Peralta.
Hace más de un mes, el pasado cuatro de julio, el Correo de la Comarca informó en exclusiva que el PJ se reuniría en Roca en un clima de fuerte tensión con Weretilneck al día siguiente. Ahí empezaron los cuestionamientos públicos de Pichetto, que avaló cada una de las autoridades institucionales y partidarias que concurrieron, pero todo comenzó a desdibujarse después de que quedara más o menos claro que la intención del presidente del PJ es hacer volar por los aires al gobierno que ayudó, y como pocos, a llegar al poder.
En el transcurso del pasado fin de semana Peralta transmitió a Weretilneck, básicamente, debido a que no comparte la decisión de romper la coalición oficialista. Este apoyo para el gobernador es clave, ya que le permitirá tener un amplio control sobre el parlamento, al no permitir la conformación de nuevos bloques y las mieles que estos conllevan.
La decisión de Peralta de no avalar una ruptura en la coalición gobernante, que la mayoría de los intendentes del PJ avala tácitamente no metiéndose en el conflicto entre Weretilneck y Pichetto, da cuenta de la pérdida de poder que viene registrando el senador nacional desde que se hizo cargo de la principal fuerza política del FpV en marzo pasado. A excepción de Javier Iud (San Antonio Oeste) y Renzo Tamburrini (Sierra Grande), y en menor medida Omar Goye (San Carlos de Bariloche), el resto de los intendentes del PJ a muchos de los cuales Pichetto ha contado como tropa propia hacen hasta lo imposible por no involucrarse en la contienda. El presidente de la Liga de Intendentes y autoridad del PJ, Martín Soria, no está en términos de liderazgo político a la altura de las circunstancias. Con el FpV desintegrándose, su reflexión no logra salir de la sombra de su desaparecido padre, y no aporta el arrojo y la decisión política que se le
conoció en la Legislatura años atrás. Este retraimiento, funcionalmente, beneficia al gobernador que observa a la Liga tan desactivada como a su presunto conductor.
Weretilneck comienza a darse cuenta que lo peor de la embestida ya pasó, o como dijo hoy casi con un sentido irónico “lo que no mata fortalece”, y profundizó al sostener que “es así como nos sentimos todos los que hacemos este gobierno”.
Según señalaron fuentes legislativas del oficialismo oficialista, en el transcurso de la semana entrante comenzarían a aparecer distintas definiciones de parte del gobernador, que no debe sin embargo sobrevalorar su triunfo en el bloque de legisladores. En el grupo de los 12 hay figuras de mucho peso como Ana Piccinini, presidente de la comisión de Asuntos Cosntitucionales; y Luis Esquivel, de Presupuesto y Hacienda. De confirmarse la ruptura, seguramente deberán resignar ambas presidencias, pero el bloque oficialista sentiría y mucho sus ausencias. Tendrían que sufrirlos a ambos, al igual que a Ariel Rivero y a Juan Domingo Garrone, ambos del riñón pichettista.
Como quedó demostrado después de la renuncia de JM Pichetto, quienes llegaron al gobierno gracias al senador nacional, lo han abandonado. Ninguno, empezando por Hugo “Fatiga” Lastra, renunció a sus cargos. Están enamorados del carácter afrodisíaco del poder.
El armado del gobernador (ver “La guerra fría rionegrina”) dentro del PJ se ha mostrado más amplio que el que se presuponía, y el senador nacional quiera o no, sobrestimó su poder real y subestimó el de Weretilneck.
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Terminó de explotar el conflicto salarial viedmense por los aires, después de que trabajadores municipales ocuparan dos edificios públicos después de que fuera notificado previamente el Jefe de la Policía, Ariel Gallinger.
En el peor momento de la crisis del gobierno provincial, justo en ese momento, empezaron las ocupaciones de edificios municipales. El PJ de Viedma desde que empezó el año viene haciendo todo lo posible por desestabilizar al gobierno local. Así pasó con las ocupaciones de tierras y así pasa con este conflicto que, ahora que empezaron los despidos, la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria.
La actuación de los concejales radicales, Patricia Antonio y Federico Díaz, rayó el absurdo más patético. No solo abandonaron, en esta coyuntura, al gobierno que integran sino que además se prestaron para sostener una propuesta para salir del conflicto del bloque del FpV. El paso dado por Antonio, podría tener impacto directo, en el futuro del bloque de legisladores de la Alianza/Concertación.
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La Dirección General de Comunicación Social de la Legislatura informó que, tras los estudios realizados en el Hospital Alemán, se determino que Carlos Peralta padece una enfermedad de origen oncológico, ubicada en la zona de la amígdala izquierda.
Peralta comenzará en breve con el tratamiento de quimioterapia por un término de sesenta días y seguirá cumpliendo con sus funciones al frente del parlamento rionegrino.
| Por Mario Abel