ABVI: Gustavo Cortez pegó el portazo y dejó duras críticas al manejo con los clubes de la región

(NOTI-RIO) En el mes de febrero, el básquet del Valle Inferior sufrió una baja de peso en su estructura operativa. Gustavo Cortez presentó su renuncia indeclinable como secretario de la Asociación de Básquet del Valle Inferior (ABVI), un cargo que en la práctica trascendía lo administrativo: Cortez era el motor detrás de la programación y la carga de datos en el sistema GES, el engranaje vital que permite que la competencia ruede semana a semana.

En una entrevista con Pasión Deportiva, el ahora exdirigente intentó inicialmente poner paños fríos pidiendo “no hacer tanto lío”, pero el trasfondo de su salida revela una grieta profunda en la conducción del básquet regional, con un eje de conflicto que toca de cerca a nuestra comunidad: el polémico trato hacia Unión de Río Colorado.

Uno de los puntos más álgidos que detonó la salida de Cortez fue la resolución de la final femenina entre San Martín y Unión de Río Colorado. Para el exsecretario, la Asociación tomó atribuciones que no le correspondían, pasando por alto las garantías básicas de cualquier club afiliado.

“¿Le dieron posibilidad a Unión de Río Colorado de defenderse? No”, disparó Cortez en los micrófonos de Pasión Deportiva, cuestionando la falta de debido proceso.

El dirigente fue tajante al señalar que, mientras el Tribunal de Disciplina se tomó 60 días para expedirse, la Mesa Directiva avanzó con sanciones unilaterales, como prohibir la localía o imponer condiciones de juego arbitrarias. “¿Para qué quiero un Tribunal de Disciplina si uno decide ‘yo acá no juego más’?”, se preguntó, dejando en claro que el respeto por las instituciones se perdió en el camino de la urgencia.

La renuncia, fechada a mediados de febrero, no fue un hecho aislado, sino el resultado de un “desgaste” acumulado por prácticas que Cortez define como “vicios de los clubes”. Los cambios de horario a último momento y la falta de límites organizacionales terminaron por minar la paciencia de quien manejaba la ingeniería del torneo.

A esto se sumó un cuestionamiento insólito por parte de algunos delegados, quienes pretendieron silenciar su voz en la Comisión Directiva por no representar directamente a un club. “Decirle a alguien que no puede opinar me parece, como mínimo, grave”, sostuvo, defendiendo el rol del secretario como una figura con peso propio y no un mero espectador.

Más allá de los nombres, la salida de Cortez deja un interrogante logístico enorme para la ABVI. Su rol “rentado” —diferenciado de la carga política de secretario— implicaba el manejo técnico de la plataforma GES, una tarea que requiere un conocimiento específico que hoy la Asociación debe salir a cubrir de urgencia en pleno inicio de temporada.

Cortez cerró su ciclo con una frase que busca priorizar el juego por sobre el conflicto: “Las personas pasan y los clubes quedan. Lo más importante es que los chicos y las chicas vuelvan a jugar al básquet”. Sin embargo, su partida deja expuesta una crisis de autoridad y de criterio que la ABVI deberá resolver si pretende que la pelota siga picando con transparencia para todos los clubes de la región.

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