
En algunos países avanzan con iniciativas para reducir a cuatro las jornadas laborales semanales. La pandemia además modificó el mapa mundial y las tareas remotas se impusieron en muchas actividades. En Argentina, la senadora nacional por el Frente de Todos Anabel Fernández Sagasti, del círculo más cercano a Cristina Kirchner, acaba de presentar un proyecto de ley para que la jornada laboral se mantenga en 8 horas y se prohíban los llamados a los empleados fuera del horario pactado.
El texto del proyecto de ley modifica el artículo 1° de ley 11.544 que ya regula la jornada de trabajo: “La duración del trabajo no podrá exceder de ocho horas diarias o cuarenta y ocho horas semanales para toda persona ocupada por cuenta ajena en explotaciones públicas o privadas, aunque no persigan fines de lucro.”
Las disposiciones de la norma deja fuera trabajos agrícolas, ganaderos y los del servicio doméstico. También los establecimientos en que trabajen solamente miembros de la familia del jefe, dueño, empresario, gerente, director o habilitado principal.
Un proyecto de ley para prohibir las comunicaciones de los empleadores con sus trabajadores fuera del horario laboral fue presentado en la Cámara de Senadores de la Nación con la firma de la vicepresidenta del interbloque del Frente de Todos, Anabel Fernández Sagasti.
La iniciativa fue girada a la Comisión de Trabajo que encabeza la oficialista Juliana Di Tullio, que deberá comenzar a debatirla en los próximos días.
El proyecto tiene dos artículos (uno de ellos De Forma) y modifica la Ley de Legislación del Trabajo en lo que hace al alcance de la jornada laboral.
Aunque mantiene las ocho horas por día “como máximo” o las 48 semanales, salvo excepciones mencionadas en la legislación, establece que los empleadores no podrán enviar comunicaciones a sus trabajadores fuera de horario.
“Entre el cese de una jornada de trabajo y el comienzo de la siguiente quedará prohibido el envío de directivas, consignas y solicitudes de actividades adicionales por medios tales como correos electrónicos, mensajes u otras herramientas tecnológicas”, señala la medida en estudio.
Entre los fundamentos del proyecto, Fernández Sagasti menciona que “las nuevas tecnologías en la mayoría de los casos han atado al trabajador aún más a su puesto de trabajo” y que “se torna alarmante” ya que se han “flexibilizado aún más las condiciones laborales de los y las trabajadoras”.
“La utilización de equipos informáticos de que está dotado el trabajador fuera del horario de trabajo, puede producir, en ocasiones, una sobrecarga de información y comunicación, dañina para su vida privada: los trabajadores que se conectan a distancia, a cualquier hora de cualquier día, con el riesgo evidente de incumplir los tiempos de descanso diarios o semanales, lo que afecta de lleno la protección de sus salud, recreación y lazos afectivos”, menciona la senadora oficialista por Mendoza.