Riego en Río Colorado: creencias y costumbres en torno al uso del recurso

Desde hace cuatro años, un equipo técnico

conformado por integrantes de distintas

instituciones “puso el zoom” en el riego a través

de una Campaña que promueve el buen uso de

ese recurso en la mencionada localidad1.

Transitadas las primeras instancias de

visibilización del tema en el ámbito rural y

urbano, en las conversaciones y espacios de

capacitación con productores, tomeros y

profesionales fueron aflorando, de a poco, dichos

y creencias arraigadas sobre el riego que

trascendieron la comprensión agronómica de los

problemas y marcaron nuevos interrogantes y

rumbos de trabajo para el equipo. También, la

necesidad y el desafío de futuras acciones que

continúen haciendo foco en la sustentabilidad

productiva y ambiental de la zona

 

1. “Mitos” y problemas del elevamiento freático

Una postura muy extendida en la localidad de Río Colorado

le adjudica un problema casi constitutivo al área bajo

riego: el elevamiento freático. Éste, junto a la calidad del

agua harían supuestamente inviable cualquier producción

en la zona. Sin embargo, la realidad de la Colonia Juliá y

Echarren y otras áreas de explotación dice lo contrario,

todos los días.

A diferencia de otros valles de la provincia o del país,

el agua freática del Valle del Colorado es marcadamente

salina, con valores nunca inferiores a P de/m. Su profundidad

habitual varía de acuerdo con la ubicación del

observador, pero en la Colonia mencionada, que es

principalmente frutícola, podemos encontrarla a MIUJN m

en la mayor parte de la temporada. La combinación de

baja profundidad y alto contenido salino freático tiene

derivaciones agronómicas porque condiciona el manejo

de los suelos y del riego en fruticultura. Pero con un buen

manejo, esto no representa un problema en sí mismo.

Raramente se vincula al elevamiento freático con la

práctica del riego, porque la mira está puesta en las condiciones

operativas del sistema de drenaje y la pérdida

por infiltración de los canales troncales, secundarios y

comuneros, que coyunturalmente pueden no estar en

buenas condiciones.

En los últimos años, algunos productores comenzaron

a manifestar que el nuevo responsable del elevamiento

freático es el riego de la cebolla, en paralelo con la

irrupción de este cultivo en tierras abandonadas por la

fruticultura. En casos extremos, se esgrimen posturas

xenófobas contra los horticultores.

Estas y otras opiniones de productores pudieron

observarse durante el desarrollo de una campaña que

promueve el buen riego en Río Colorado, y en la que

participan instituciones como el aai~ Alto Valle, el Consorcio

Salto Andersen de Riego y Drenaje, el Departamento

Provincial de Aguas y la Secretaría de Desarrollo

Económico del municipio local.

Con cuatro años de vida en el medio rural, la Campaña

ha ayudado a hacer visible la problemática del riego

y a enriquecer visiones, pero también a “meter los dedos

en el ventilador” y develar creencias y prácticas no recomendadas,

resquemores con vecinos y con el Consorcio

que regula el abastecimiento de agua y responsabilidades

compartidas en cuando al mantenimiento de los sistemas

de riego y drenaje dentro y fuera de las chacras. También,

en los niveles técnicos, permitió trascender la mirada

agronómica de los problemas para abordar otras dimensiones,

por ejemplo la educativa, además de cambiar

rumbos de trabajo y planificación.

En el avance del trabajo conjunto saltó a la vista,

gradualmente, que hay un argumento infrecuente en los

estantes de las bibliotecas: que la nutrición y el riego son

el mismo fenómeno, iluminado desde distintos lugares.

 

2. No hay hechos, sólo interpretaciones

Bajo el lema “Cuidemos el agua de riego. Todos la necesitamos”,

la Campaña se construyó como una propuesta de abordaje

y comprensión sistemática, congruente, acotada en

el tiempo y abierta a lo inesperado, de todas las aristas

que hacen a la complejidad de la problemática del riego

y con la participación de todos los involucrados en esta.

Una de las bases fue el diálogo y la escucha permanente

de las inquietudes de los “destinatarios” de las acciones y

su propia validación de esas acciones antes de llevarlas a

terreno. Otra, la planificación flexible sobre la base de

incorporar la visión del otro y adaptarse a los cambios que

fueran surgiendo en el hacer.

En ese camino hubo varias instancias, algunas simultáneas,

otras solapadas, la mayoría presentes en todo el

proceso que comenzó formalmente en OMMV y que continúa

hasta marzo de OMNP. Estas fueron: instalación del

tema, reuniones y capacitaciones con distintos grupos del

sector productivo, visitas a chacras, atención individual

de demandas, elaboración de un diagnóstico sobre el sistema

de riego en la comuna de Río Colorado, apoyo en

la gestión del financiamiento para un proyecto demostrativo

de riego y, finalmente, ingreso a las escuelas rurales

con contenidos sobre recursos hídricos adaptados a la

situación local y a la vida cotidiana de los alumnos, en su

mayoría hijos de productores.

Al principio, éste fue uno de los ejes prioritarios para

instalar el tema en el ámbito rural y también en el urbano.

La estrategia de difusión se llevó a cabo a través de

distintos soportes: desde entrevistas, informes y spots en

los medios de comunicación hasta la entrega a domicilio

de un mensaje de sensibilización junto a la boleta bimestral

de riego, o un afiche con recomendaciones técnicas

sobre el número mensual de riegos en frutales o en cebolla,

para colgar en el galpón. Durante dos temporadas se

grabaron micros de radio con mensajes clave para productores

frutícolas y hortícolas. Mensajes que tuvieron

que ver no solo con recomendaciones técnicas para los

cultivos sino también con el respeto a los vecinos, al resto

de la sociedad y al medioambiente. La mayoría de los materiales

grabados y editados fue validada por los productores

destinatarios de la Campaña, y sus sugerencias fueron

tenidas en cuenta en la elaboración o corrección de

dichos materiales. De hecho, fueron los mismos “destinatarios”

quienes avalaron la realización de esta Campaña

que nació inspirada en sus propias demandas a las

instituciones y al medio.

 

En paralelo se realizaron encuentros y capacitaciones

con grupos de productores y reuniones con el equipo

institucional que participa en la Campaña. En esos

espacios se identificó como punto crítico de todos los

regantes al frente de riego. Ya sea por surcos o por manto,

las observaciones permitieron concluir que existe una

idea instalada según la cual es posible regar RMJSM metros

de frente al mismo tiempo, sin disminuir la eficiencia de

aplicación.

Si bien en los hechos no hay diferencias entre fruticultores

y horticultores, los por qué de unos y otros sí

difieren. Para los primeros es más cómodo regar lentamente

con un gran frente de riego, porque al mismo

tiempo se pueden hacer otros trabajos o incluso descansar.

Concentrar todo el caudal de agua en un frente de riego

menor obligaría a no poder desatender el trabajo.

Para los horticultores, el riego lento, con bajos caudales

por surco (MKNSJMKO litros/segundo) les permite observar

el suelo mojado por el ascenso capilar en el mismo tiempo

que riegan, y no después. Hay una creencia adicional

que explica esta forma de regar: es que las enfermedades

de la cebolla se potencian cuando la planta se moja, por

lo que el caudal óptimo por surco es el caudal mínimo de

avance. Refuerza la postura del riego lento la conformación

misma del camellón de siembra, derivado del tipo

de maquinaria empleada.

A partir de conocer estos hábitos tan difundidos, en

las capacitaciones de la Campaña se incorporaron esos

aspectos a los contenidos. Otros espacios compartidos

estuvieron destinados a escuchar opiniones sobre determinados

temas y actitudes del riego a las cuales no

encontrábamos explicación alguna desde la mirada

agronómica. Una de ellas se refirió al impacto del riego

hortícola en las chacras de los fruticultores, y otra a la

necesidad de contar con reservorios en casos de riego por

aspersión antiheladas. Fueron encuentros para escuchar

demandas y fijar posiciones mutuas; no necesariamente

para coincidir en una sola visión, ni dejar de percibir

chispazos. Con los tomeros del Consorcio de Riego también

hubo dos reuniones: una sobre aforo (con el fin de

conocer los volúmenes de agua entregados a los usuarios),

y otra sobre frente de riego (para ampliar conocimientos

en este aspecto).

 

Visitas y atención individual en las chacras

En esta instancia se recibieron dos tipos de demanda:

una por conflictos entre vecinos y otra por problemas de

riego o drenaje internos de cada establecimiento. Todos

ellos fueron casos que el organismo administrador del

agua suele recibir pero no abordar, porque están fuera

del área de incumbencia, pero que dentro del marco de la

Campaña se atendieron. Hubo aquí un doble juego de

mediación y asistencia técnica que permitió resolver

temporal o definitivamente una serie de casos.

Cuando fue necesario también se realizaron observaciones

sobre el comportamiento del agua y del suelo en

condiciones específicas. De esta manera fue posible conocer

velocidades de infiltración, tiempos de avance según

caudal/surco, caudales entregados al productor, presencia

de hidroapoyos, etc., con lo que la comprensión del problema

por parte del equipo técnico se acrecentó.

Un proyecto con carácter demostrativo

Gran parte del ascenso freático que ocurre en primavera

es coincidente con el peligro de daño por heladas en

los cultivos frutícolas, en los cuales los sistemas de defensa

activa apenas cubren un NRB de la superficie cultivada.

Por este motivo se elaboró un proyecto con carácter demostrativo,

mediante el cual siete productores accedieron

a una financiación parcial para instalar la primera hectárea

de riego por aspersión en su chacra. La financiación provino

de un crédito del Programa Interris de la Fundación

Argenaai~ y de un subsidio del Banco Galicia para la

Responsabilidad Empresaria. Una vez instalada la totalidad

de estos equipos se

 

El buen riego llega a las escuelas rurales

Con el objetivo de reinstalar el tema, pero esta vez en

la familia a través de los hijos de productores y obreros

rurales, en los últimos dos años la Campaña ingresó a las

escuelas QS y NUV de la Colonia Juliá y Echarren y ONO de

la Colonia Reig. Con el apoyo de la Supervisión de Educación

Primaria, directoras y maestras, en principio se

trabajó con los docentes en la tarea de describir el sistema

local de riego, su constitución y sus principales problemas.

Durante el segundo año se definieron los contenidos

a tratar en las aulas de sexto y séptimo grado y desde la

Secretaría de Medioambiente del municipio local se

gestionó la institucionalización de ese abordaje.

Transitada esta etapa fue posible analizar con los

alumnos los principales problemas del sistema de riego

local y distintos aspectos a mejorar dentro de las chacras,

como nivelación, acequias, frecuencia de riego, frente de

riego2.

2La Coordinación de este trabajo estuvo a cargo de la Ing. Agr. Julieta

Vera, y el equipo de docentes que se sumó a la propuesta se compone

de las maestras Sandra Pérez, Mónica Meiriño y Angie Occhipinti

(Escuela a⁄=QS), Marisa Irigoyen y Mariela Pyrko (Escuela a⁄=NUV),

Stella Pfoh, Rosalía Sorbellini y Noelia Santos (Escuela a⁄=ONO), entre

otras.

 

La Campaña en la esfera de las decisiones políticas

A fines de OMNN, distintos representantes de los sectores

productivos de Río Colorado conformaron una

mesa en cuyas discusiones el emergente fue el virtual

colapso del sistema de riego local. Esto denotó una

demanda de fondo insatisfecha para con el sistema de

riego, y la proyección de que en la medida que esto

persista se irá constituyendo en un “eje del mal” para el

discurso de los sectores mencionados.

De estas conversaciones surgió una demanda concreta

desde la esfera política local: que se definiera mediante

un informe técnico el estado del sistema de riego en Río

Colorado y se priorizaran las obras que es necesario realizar

en cada una de sus secciones. El equipo técnico de

la Campaña elaboró ese informe, constituyéndose en una

instancia de mayor credibilidad que la de las organizaciones

que la conforman por separado (Departamento

Provincial de Aguas, Consorcio de Riego Salto Andersen,

municipio local, aai~).

3. Hacia una mayor comprensión del problema

La Campaña de Buen Riego en Río Colorado no fue

concebida con una visión “final” o cerrada de los hechos,

sino que permitió detectar en el discurso de los actores

hábitos y dichos arraigados con respecto al riego que se

resumen en los siguientes puntos:

• El elevamiento freático es un problema de drenaje y no

una consecuencia del mal manejo del agua de riego.

• Los reiterados riegos efectuados como defensa pasiva o

activa contra las heladas no provocan efectos negativos

en la fisiología las raíces de los cultivos frutícolas.

• En chacras altas sin problemas de elevamiento freático,

un riego en exceso no hace más que pasar de largo por

el cultivo, sin dejar rastros en la salud del suelo y de las

plantas.

• El elevamiento freático se soluciona limpiando los

desagües todos los años.

• El riego de la cebolla debe ser lento para que al

terminar toda la superficie esté húmeda.

• La cebolla debe regarse cada cuatro días.

• En la época de las heladas no debería haber control de

turnados.

• El riego durante la noche de helada siempre tiene

efectos positivos para combatirla.

• Cuando viene poca agua en el canal, es porque los

tomeros dan agua sin turno.

• Los fines de semana los tomeros dejan zonas liberadas.

• En las noches de helada, el Consorcio tiene que mandar

más agua en el canal y eliminar todas las retenciones.

• Si los canales de riego pierden por infiltración, en vez

de membrana plástica hay que usar hormigón.

• El Consorcio no puede hacer milagros si los regantes

no pagan el canon de riego.

• Los menores esmeros con respecto a la calidad del

riego se observan en chacras altas o en las semiabandonadas,

con vacas pastoreando.

• El tamaño de la pera Williams lo terminan de definir

los riegos previos a la cosecha.

• Cuanto más se inunda, mejor se ponen las plantas.

Con respecto a la Campaña misma, “No toda es vigilia

la de los ojos abiertos”, decía Macedonio Fernández. Los

puntos fuertes ya han sido descritos. Pero aún queda

mucha materia pendiente para mejorar el proceso y también

numerosos insumos, demandas y capacidades locales

para formular nuevos proyectos que hagan hincapié en

la sostenibilidad productiva, social y ambiental de Río

Colorado.

Es preciso seguir insistiendo en mejorar la calidad del

riego (y con ello la nutrición de los cultivos) para que en

un futuro las consultas técnicas que se han logrado recibir

se relacionen más con ese aspecto que con la queja por el

desmanejo del vecino o la imposibilidad de regar.

Profundizar el trabajo en campo y lograr una mayor

confianza con el productor demandarán tiempo y

esfuerzos compartidos, al igual que la labor con las

escuelas rurales en la búsqueda de un enfoque local sobre

el agua y el riego. Con seguridad, el más difícil de los

desafíos será derribar algunos mitos, y para ello se

requerirán acciones que no solo contemplen las aristas

técnico-agronómicas de los problemas sino también

aspectos socio-culturales, político y económicos, entre

otros.

Por último, una obviedad: el significado de un mensaje

masivo es el que le otorga quien lo recibe; no quien lo

concibe. El significado del mensaje lo completa quien lo

escucha. En el arte y en la política es lo mismo. •

 

Rafael De Rossi | rderossi@correo.inta.gob.ar
María Julieta Calí | jcali@correo.inta.gob.ar
Cristian Suso | Julieta Vera |

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