
(NOTI-RIO) El reconocido rescatista de El Cóndor, Daniel Teramo, fue absuelto de los cargos de amenazas que enfrentaba tras un conflicto con el dueño de una camioneta que quedó atrapada en el mar. La absolución de Teramo en el juicio fue motivo de alivio para él, quien tras la audiencia criticó duramente a la fiscal del caso, Paula Rodríguez Frandsen, a quien acusó de haber manejado el proceso con “suficiente saña y malicia” como para desviar la atención del caso original, que derivó en una denuncia penal.
Todo comenzó en febrero, cuando Teramo fue llamado para rescatar una camioneta Amarok que se había quedado atascada en la playa. Durante el operativo, la propia camioneta de Teramo sufrió daños significativos, y cuando el propietario del vehículo rescatado, identificado como Fernández, se negó a asumir los costos, Teramo inició una demanda civil. En respuesta, Fernández denunció a Teramo por amenazas.
“El proceso fue muy complicado e injusto. Llevar este caso a juicio es un despropósito. La fiscal se centró en argumentos débiles y antecedentes que no tenían relevancia alguna para el caso”, denunció Teramo en declaraciones a NoticiasNet.
Durante el rescate, Teramo relató que al acercarse al dueño de la camioneta para reclamar el pago de los daños, este le ofreció una cantidad irrisoria, lo que desencadenó una discusión que terminó en la denuncia. “Es ridículo que una discusión como esa haya sido motivo de un proceso penal tan complejo”, afirmó Teramo, visiblemente afectado.
La causa tomó notoriedad debido al supuesto uso de recursos estatales para un caso que, según Teramo, carecía de pruebas suficientes. Durante el proceso, la fiscalía solicitó dos años de prisión en suspenso, una medida que Teramo consideró desmesurada y más relacionada con su demanda civil que con los hechos en cuestión.
“Esto se convirtió en una pesadilla que nunca debió existir. Me mantuve firme en que no cometí delito alguno y, finalmente, la justicia lo confirmó”, concluyó Teramo.
El incidente que desató el conflicto tuvo lugar en la costa cuando la marea subía, atrapando la camioneta de Fernández en un lugar complicado de acceder. Pese a los riesgos y el esfuerzo, Teramo y un equipo de guardavidas lograron sacar el vehículo parcialmente, aunque los daños sufridos durante el rescate hicieron que la situación se complicara más. Teramo recordó el momento en que su camioneta sufrió una grave avería: “El cigüeñal explotó, y tuvimos que dejarla hasta la madrugada”.
El rescatista agradeció el apoyo de sus colegas y remarcó su compromiso con el trabajo que realiza, asegurando que las circunstancias que llevaron a la denuncia no fueron más que una desafortunada coincidencia de hechos que, en su opinión, nunca debieron haber tomado carácter penal.
El episodio que desató la controversia ocurrió una tarde de febrero, cuando Teramo fue solicitado para rescatar una camioneta Amarok que quedó atrapada en la arena mientras intentaba cruzar una ría con la marea en ascenso. Conocido por su vasta experiencia en este tipo de situaciones, Teramo respondió rápidamente y llegó al lugar con su propia camioneta, acompañado por un equipo de guardavidas. El rescate se volvió más complejo debido a la ubicación y las condiciones de la marea, lo que implicó un alto riesgo para los rescatistas y daños considerables a la camioneta de Teramo.
Según el relato de Teramo, al llegar al lugar, encontró al conductor de la Amarok en un estado de evidente preocupación. La camioneta había quedado atrapada a varios kilómetros de la Bajada de Picotto, un área de difícil acceso, y las condiciones empeoraban con el avance del agua. El rescate requería rapidez y una gran coordinación, por lo que Teramo y su equipo utilizaron todos los medios disponibles para intentar liberar el vehículo encajado, incluyendo el uso de inflables para levantar el chasis y facilitar su extracción de la arena.
Sin embargo, las complicaciones no cesaron ahí. Durante el proceso, Teramo tuvo que dejar su vehículo estacionado cerca de un acantilado, lo que limitaba sus movimientos. Pese a las advertencias del rescatista sobre el peligro y la imposibilidad de continuar, el propietario de la Amarok insistió en intentar pasar la ría por su cuenta, lo que terminó ocasionando más problemas. Teramo explicó que el agua llegó a cubrir parcialmente la camioneta, haciendo imposible su extracción sin mayores daños. En un esfuerzo conjunto con los guardavidas, lograron sacar el vehículo, pero la camioneta de Teramo sufrió una grave avería: el cigüeñal se rompió y el motor dejó de funcionar.
El conflicto escaló cuando, tras el rescate, Teramo buscó que el dueño de la Amarok cubriera los costos de la reparación de su propio vehículo. Al no llegar a un acuerdo, Teramo optó por iniciar una demanda civil. En respuesta, el propietario presentó una denuncia penal por amenazas, lo que llevó a Teramo a enfrentar un proceso judicial del que finalmente fue absuelto.
“El operativo fue extremo, con muchas dificultades. Arriesgamos nuestras vidas y equipos. Es lamentable que algo así haya derivado en una denuncia penal”, declaró Teramo. Durante el juicio, el rescatista argumentó que su única intención fue brindar ayuda en una situación de emergencia y que los daños a su vehículo fueron una consecuencia directa de ese compromiso.
Teramo también destacó que situaciones como esta ponen en evidencia los riesgos que asumen quienes trabajan en rescates y lamentó que se judicialicen de manera desproporcionada hechos que, en su esencia, buscan proteger a la comunidad.

