
(NOTI-RIO) Las provincias de Neuquén y Río Negro han sufrido un revés en su intento de obtener mayor control sobre las represas hidroeléctricas situadas en sus territorios. Un informe reciente elaborado por la Jefatura de Gabinete de la Nación confirmó que la gestión de estas instalaciones continuará bajo la potestad del gobierno nacional, descartando cualquier posibilidad de transferencia administrativa a las provincias.
El documento, basado en un exhaustivo análisis de la normativa vigente, destaca la vigencia de la Ley 15.336, que establece al Estado nacional como el encargado de la administración de las represas hidroeléctricas. Este marco jurídico es respaldado por la Constitución Nacional, cuyos artículos 75 inciso 13 y 31 garantizan la preeminencia de las leyes federales y regulan el comercio interjurisdiccional.
Esta decisión ha generado un profundo malestar en las provincias afectadas, que ven frustradas sus expectativas de participar en la gestión de estas centrales y de obtener una mayor proporción de los beneficios económicos derivados de la producción de energía hidroeléctrica.
Reclamos provinciales ignorados
Neuquén y Río Negro, particularmente activas en este reclamo, habían solicitado al gobierno nacional la creación de una mesa de diálogo para discutir el futuro de estas infraestructuras clave. Sin embargo, sus peticiones no fueron atendidas, intensificando el descontento en ambas provincias.
Un debate más amplio sobre la federalización energética
La postura del gobierno nacional de mantener el control sobre las represas abre un nuevo capítulo en el largo debate sobre la federalización de la energía en Argentina. Mientras las provincias argumentan que deberían tener mayor participación en la gestión de los recursos naturales situados en sus territorios, el gobierno central sostiene que el manejo nacional es clave para garantizar una administración equilibrada y eficiente de estos bienes estratégicos.
Ante este panorama, Neuquén y Río Negro deberán reconsiderar sus estrategias y buscar alternativas para hacer valer sus intereses. La disputa, que combina aspectos legales, económicos y políticos, promete seguir siendo un tema de alta relevancia en la agenda energética nacional.
La centralización de la gestión hidroeléctrica reafirmada por el informe oficial no solo frustra las aspiraciones provinciales, sino que también pone en evidencia las tensiones latentes entre los niveles de gobierno en torno al manejo de los recursos estratégicos del país.

