Del sueño a la realidad: El inolvidable primer año de Albertina en Boca

(NOTI-RIO) Albertina Sandoval es mucho más que una joven futbolista. El año pasado, con solo 14 años, se ha convertido en un símbolo de esfuerzo y determinación, no solo para su comunidad en Río Colorado, sino para todas las chicas que sueñan con triunfar en el fútbol. En 2024, se convirtió en la primera jugadora de su localidad en unirse al equipo sub-14 de Boca Juniors, demostrando que los sueños pueden hacerse realidad con trabajo arduo y el apoyo incondicional de una familia.

Un primer año inolvidable en la élite

El 2024 fue un año lleno de emociones para Albertina, quien pasó de jugar en las categorías juveniles de su club local, Independiente de Río Colorado, a integrar el equipo sub-14 de Boca Juniors. La transición no fue sencilla: mudarse a Buenos Aires implicó enfrentarse a un entorno competitivo, un ritmo de vida acelerado y una rutina completamente nueva. Sin embargo, Albertina brilló con luz propia.

En su primera temporada en la élite, no solo participó en todos los partidos, sino que también dejó huella dentro y fuera del campo. En una charla con NOTI-RIO, relató sus experiencias con entusiasmo:

La adolescente compartió sus vivencias en Boca Juniors, destacando lo especial que fue su primera temporada con los colores azul y oro:

“Fue un año espectacular donde jugué todos los partidos, pude entrenar todo el año con normalidad y eso fue muy importante para que se haga más llevadero.”

La adaptación a un entorno competitivo y exigente fue más sencilla gracias al apoyo que encontró en sus compañeras y el cuerpo técnico:

“La adaptación fue sencilla porque mis compañeras y cuerpo técnico me ayudaron mucho en muchas situaciones. Me sentí súper bien y fue muy lindo el primer año dentro del club que amo de chiquita.”

Albertina también reflexionó sobre la emoción que sentía al representar a Boca Juniors. Entrar a los vestuarios fue increíble, donde las paredes están llenas de historia.

Por momentos no podía creer, cuando me ponía la ropa o en algún viaje, saber que voy a representar a Boca. Me ponía a pensar lo loco que es todo. Pero esa inconsciencia me hizo disfrutar cada momento en el año.”

Entre los partidos que marcaron su temporada, recordó dos en particular:

“El partido que más recuerdo fue contra Gimnasia de La Plata, que jugamos con una lluvia increíble todo el partido. Nunca había vivido esa experiencia y, encima, pudimos dar vuelta el resultado.”

Aunque también un momento especial en su carrera fue estar en un superclásico. 

“Jugar el superclásico frente a River, no me olvido más. Empatamos 0-0 pero no nos llegaron al arco y nosotras erramos muchos goles. Se vivió distinta la previa y cuando salimos a jugar, la cancha estaba explotada con gente que no va nunca porque jugamos a la mañana y va poca gente, pero ese día estaba llena. Con bengalas, banderas, bombos y demás. Disfruté todo el partido porque encima fuimos muy superiores (lástima que no entró).”

El sueño de llegar a Primera División.

Albertina también habló con admiración sobre las Gladiadoras, el equipo mayor de Boca Juniors:

“Nos cruzamos con ellas siempre. Hasta algunas se quedan a ver nuestros partidos. Yo las veo con mucha admiración y pienso que algún día voy a ser como ellas y podré jugar en la 1ra del club que amo.”

Con esa inspiración en mente, Albertina ya visualiza lo que será su 2025, enfrentando un nuevo desafío en la categoría sub-16:

“Para el 2025 pasé a la categoría sub-16, que está integrada por chicas de mi edad y hasta un año más grandes. Será más difícil porque hay jugadoras que ya están en la selección Argentina sub-17 y seguro voy a aprender mucho de ellas. También va a ser más difícil ganarse un puesto, pero me gustan esos desafíos.”

Orgullo provincial: Río Negro en su corazón

Albertina también recordó con cariño su paso por la selección de Río Negro, una etapa clave en su crecimiento como futbolista:

“Haber representado a Río Negro en los Juegos de la Araucanía un año más me hace muy bien. Es ahí donde, con 12 años en Santa Cruz, comenzó mi sueño de querer ser futbolista profesional. Entonces fue como volver a alimentar eso. Me encanta ver a mis compañeras de otra parte de la provincia, a los DT, y compartir dos semanas con ellos porque me divierte muchísimo y compartimos siempre bien.”

El esfuerzo de la familia, su pilar fundamental

El 2024 no solo fue un año de aprendizaje para Albertina, sino también de grandes sacrificios para su familia, que dejó su vida en Río Colorado para mudarse a Buenos Aires y apoyar su sueño:

“El año en lo personal y familiar no fue todo color de rosas. Por momentos lo extrañamos mucho y hasta nos tuvimos que volver los cuatro en el mes de junio a Río Colorado para retomar un poco de energía porque fue un cambio muy grande para todos. Pero con la ayuda de familiares y amigos que nos venían a visitar, de a poquito fuimos estando mejor y terminamos el año de menor a mayor.”

La familia Sandoval vivió una Navidad lejos de su hogar, pero logró superar las dificultades unidos:

“Con mi hermano terminamos la escuela bien. Pasamos la Navidad solos en Buenos Aires, nos fuimos a Río Colorado para Año Nuevo y el lunes 3 de febrero ya retomamos todo con normalidad en Buenos Aires.”

Un ejemplo para la comarca y un futuro prometedor

Albertina Sandoval es mucho más que una promesa del fútbol femenino. Es un ejemplo de que con esfuerzo, apoyo familiar y determinación, los sueños son alcanzables. Su historia inspira a las jóvenes de Río Colorado y otras localidades, mostrándoles que el talento debe ir acompañado de sacrificios para alcanzar grandes metas.

Con los ojos puestos en 2025, Albertina está lista para dar el siguiente paso en su carrera, consolidándose como una referente dentro y fuera de la cancha. Su camino, aunque lleno de retos, es un testimonio del poder de la perseverancia y la pasión.

Cumplir un sueño requiere más que talento y deseo; implica sacrificios que transforman el camino en una verdadera prueba de carácter. Para que un sueño se convierta en realidad, es necesario salir de la zona de confort, enfrentar desafíos y aceptar renuncias que muchas veces parecen difíciles de soportar. Albertina Sandoval y su familia son el reflejo de esta realidad: dejaron atrás su hogar, su comunidad y su vida cotidiana en Río Colorado para apostar todo al sueño de la joven futbolista. Extrañar a seres queridos, adaptarse a una nueva ciudad y superar obstáculos juntos no solo fortaleció su unión, sino que demostró que con esfuerzo, compromiso y pasión, cualquier meta, por más grande que parezca, puede alcanzarse.

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