
(NOTI-RIO) Con la bandera de Río Colorado como compañía, la reconocida vecina de la comarca de Río Colorado y La Adela, Verónica Currinca, lo ha vuelto a hacer. Una vez más, esta apasionada del deporte y amante de los desafíos extremos ha demostrado que no existen límites cuando se tiene determinación y pasión. En esta ocasión, Verónica superó un nuevo hito en su destacada trayectoria deportiva al completar por segunda vez “La Expedición Vallecitos”, en Mendoza, alcanzando los 4.700 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, esta edición de la travesía no fue una repetición, sino una auténtica prueba de resistencia, ya que las condiciones climáticas adversas hicieron de este logro un desafío inolvidable.
Durante varios días, Verónica y su grupo de escaladores enfrentaron lo peor que la montaña podía ofrecer: frío intenso, lluvia, granizo y cielos cubiertos que dificultaban cada paso. Pero ni la crudeza del clima ni la dureza del terreno fueron suficientes para detener a esta mujer, quien ha hecho de los deportes su estilo de vida.
“Esta experiencia me exigió superarme física y mentalmente. Cada día fue un reto, pero nunca dudé que llegaríamos a cumplir el objetivo. La montaña te enseña que no hay recompensa sin esfuerzo”, comentó emocionada a NOTI-RIO, al tiempo que compartía imágenes de los majestuosos paisajes andinos que acompañaron su travesía.



Una vida dedicada al deporte.
Verónica no es solo una empleada de comercio, sino una verdadera amante del deporte en todas sus formas. Desde la natación, el ciclismo y el pedestrismo, hasta el mountain bike y, por supuesto, las escaladas en altura, su trayectoria está marcada por logros personales que la destacan como un ejemplo de perseverancia y pasión.
Su aventura comenzó el pasado lunes, cuando partió del Refugio Mausy para iniciar el ascenso. A lo largo de la travesía, conquistó puntos clave como Veguitas Superior, Infiernillo (3.950 m), El Salto (4.350 m) y finalmente La Hoyada (4.700 m), cada uno representando un paso más hacia la cumbre y un nuevo obstáculo a superar.



La recompensa de los grandes esfuerzos
Las imágenes compartidas por Verónica no solo muestran la majestuosidad de los paisajes, con glaciares, pendientes rocosas y nieve eterna, sino también el orgullo y la alegría de haber cumplido otro sueño. En una de las fotos, aparece en la cima junto a una cruz, sosteniendo un mate, un símbolo de la conexión con sus raíces y de celebración personal.
Pero este logro no es aislado, sino parte de una vida llena de objetivos cumplidos. Verónica reafirma que las escaladas no son solo un desafío físico, sino una oportunidad de crecimiento personal y fortalecimiento espiritual. “Cada travesía te enseña algo nuevo; la montaña te pone a prueba, pero también te recompensa con una satisfacción que no tiene precio”, reflexiona.
Aún recuperándose del esfuerzo físico, Verónica no oculta su emoción: “Cuando uno quiere, se puede. Este logro es un recordatorio de que siempre se puede ir más allá de lo que creemos posible. Se trata de superar tus propios límites, de demostrarte que eres más fuerte de lo que imaginas”.
Su historia es una inspiración para todos aquellos que sueñan con alcanzar sus propias cumbres, sean estas físicas o metafóricas. Verónica Currinca es el ejemplo perfecto de que los objetivos no tienen fronteras cuando se persiguen con pasión y perseverancia.










