
(NOTI-RIO) La mañana de hoy jueves quedó marcada por la emoción y el orgullo en Río Colorado, cuando una caravana se organizó para recibir a los bomberos locales que participaron en la contención del devastador incendio forestal en El Bolsón.
Alrededor de las 9:00 horas, familiares, amigos y vecinos se congregaron para dar la bienvenida al Sargento 1° Millán Sergio, al Sargento Milladoril y al Cabo Caupumil Rodolfo, quienes tras varios días de trabajo incansable regresaron a su hogar.
La movilización comenzó frente al comercio “El Chucky”, punto de encuentro desde donde se inició el recorrido por la localidad. Durante toda la travesía, los bomberos fueron escoltados por Tránsito del Municipio y Seguridad Vial de la Policía de Río Colorado, garantizando un homenaje seguro y ordenado.
A medida que avanzaban por las calles de Berutti, San Martín e Irigoyen, el sonido de las sirenas y el aplauso de los presentes inundaban el ambiente. La caravana pasó por el Municipio antes de retomar por la calle España hasta llegar al cuartel de bomberos, donde fueron recibidos por el intendente local y las autoridades municipales.
“Fue un momento sumamente emotivo. No solo estaban sus familias esperándolos con los brazos abiertos, sino también todo el personal del cuartel y la comunidad en general. Nos sentimos orgullosos de su trabajo y sacrificio”, expresó Diego Pinilla, integrante del cuerpo de bomberos de Río Colorado.
Una noche de emociones en el Alto Valle
La jornada de bienvenida había comenzado la noche anterior en el Alto Valle, cuando un grupo de 12 bomberos, provenientes de General Roca, Chimpay y Río Colorado, regresó luego de dos semanas de intensa labor en la extinción del incendio en El Bolsón. La ciudad de Regina fue testigo de un recibimiento cargado de gratitud, donde los servidores públicos fueron ovacionados por la comunidad.
Pasadas las 21:50, los vehículos de bomberos y otros automóviles comenzaron un recorrido por el centro de la ciudad, partiendo desde barrio Nuevo y transitando por las avenidas Rivadavia y 9 de Julio. Las bocinas, los aplausos y los carteles de agradecimiento reflejaban la admiración de los vecinos, quienes no dudaron en mostrar su apoyo y respeto por los bomberos.
En la Plaza de los Próceres, familiares, amigos y ciudadanos en general esperaban ansiosos para abrazar a los héroes que regresaban. Los niños fueron los primeros en correr hacia ellos, ofreciendo gestos de cariño y agradecimiento. “A veces lo único que necesitamos es un simple ‘gracias’. Este recibimiento para nosotros es maravilloso”, expresó visiblemente emocionado Nicolás Bisconti, jefe del cuartel de bomberos de Regina.
El trabajo en la línea de fuego fue extenuante. Según relataron los bomberos, los últimos días se centraron en enfriar los puntos calientes para evitar una reactivación del incendio debido al viento. “Cada cuartel se dividió por sectores para optimizar los recursos y garantizar una extinción efectiva”, explicó Bisconti. Según indicó, no se prevén nuevos envíos de bomberos a la zona, salvo que surjan focos de gran magnitud.
Cerca de las 22:30, el recorrido llegó a su fin en el cuartel de Regina, donde se vivió uno de los momentos más emotivos de la noche. En una imagen que quedó grabada en la memoria de los presentes, un bombero fue recibido por su pequeño hijo con un abrazo cargado de amor y orgullo. “Este gesto simboliza todo el esfuerzo, el sacrificio y el amor que le ponemos a nuestro trabajo”, comentó uno de los rescatistas.
Un reconocimiento merecido
Entre los bomberos que participaron en la misión se encuentran Carlos Llanquiman, Horacio Caro, Karina Sandoval, Mayor Sallago Douglas, Ávila Gabriel, Sargento Zuñiga Brian, Nicolás Bisconti, Reyes José y Aguirre Roberto, quienes formaron parte del contingente de 9 efectivos desplegados en la emergencia.
El regreso de los bomberos no solo simbolizó el fin de una ardua tarea, sino también el reconocimiento de una comunidad agradecida por el valor y compromiso de quienes, sin dudarlo, arriesgan sus vidas para proteger a los demás. La historia de estos héroes anónimos quedó marcada en la memoria de Río Colorado y en el corazón de cada persona que los esperó con los brazos abiertos.



