
(NOTI-RIO) El pasado 8 de abril, Río Colorado se vistió de fiesta para celebrar algo más que un cumpleaños: se celebró una vida entera llena de historia, sacrificio y amor. Liria Goenaga, nacida el 8 de abril de 1925, alcanzó la admirable cifra de 100 años, y su historia merece ser contada con la misma pasión con la que ella ha enfrentado cada día.
Liria no es solo una centenaria. Es testigo viviente de una época que ha visto transformarse el mundo. Se casó muy joven, echando raíces entre Montes de Oca y Gaviota, donde la vida rural marcó su carácter. Allí, acompañó a su esposo ferroviario hasta que, a los 37 años, el destino la enfrentó a la dura prueba de la viudez, quedando sola con seis hijos: Jorge, Amalia, Héctor, Néstor, Norma y Olga Trape.
Tras dejar atrás los recuerdos del campo, encontró en Río Colorado su nuevo hogar, donde vive hasta hoy. Allí, construyó una nueva vida, una casita modesta, pero llena de historias, de recuerdos y, sobre todo, de amor. Lidia es el corazón de una familia que sigue creciendo: 10 nietos, 17 bisnietos y una tataranieta, Merlina, son el testimonio vivo de su legado.
Pero Liria no se rindió. Lejos de dejarse vencer por la adversidad, encontró en la costura su manera de sostener y educar a sus hijos. Con la inagotable compañía de su máquina de coser, hilvanó no solo ropa, sino también esperanzas y futuros. Día tras día, noche tras noche, sus manos incansables tejieron el porvenir de su familia, asegurando que el sacrificio se convirtiera en oportunidades.
Hoy jueves, su historia fue reconocida públicamente en un acto cargado de emoción. En la última sesión ordinaria del Concejo Deliberante, se aprobó la ordenanza 2445/25, que rinde homenaje a los centenarios de la ciudad. La viceintendenta Zonia Gallego, junto a la autora del proyecto, Paula Mele, en representación del cuerpo deliberante, visitaron a Liria en su hogar para entregarle el primer certificado de reconocimiento.
La entrega fue mucho más que un acto protocolar. Fue un momento íntimo, donde las lágrimas y las sonrisas se entrelazaron entre los familiares que rodean a diario a Liria. Fue un homenaje a la resiliencia, al amor incondicional y a la fortaleza de una mujer que ha dado todo por los suyos.
Porque Lira Goenaga no solo ha cumplido 100 años. Ha cumplido 100 años enseñando que la vida, por más difícil que se presente, se enfrenta con valentía, con trabajo y con amor.








