
(NOTI-RIO) Hay silencios que aturden.
Hoy, al pasar frente al gimnasio del Club Deportivo y Cultural Defensores de la Colonia, el viento parece arrastrar ecos lejanos: aplausos interminables, el rugido de viejos tractores, el murmullo de un brindis compartido y el perfume inconfundible de las manzanas recién cosechadas.
Para quien no conoce su historia, es apenas un edificio más en Colonia Juliá y Echarren. Para el productor frutícola, para el vecino, para el colono, es un santuario de la memoria y el deporte.
La Fiesta Zonal de la Manzana no fue un simple evento social. Fue un ritual colectivo. Un acto profundo de gratitud hacia la tierra y hacia quienes la trabajaron sin horarios, sin garantías y casi siempre sin reconocimiento.
Fue el momento en que el chacarero, ese que pasó el invierno cuidando acequias, la primavera mirando el cielo con miedo al granizo y el verano apostando todo a la cosecha, se limpiaba las manos curtidas, se ponía el mejor traje y celebraba que, pese a todo, la tierra volvía a dar fruto.
Porque esta fiesta también era eso: una forma digna de cerrar los años malos y de agradecer los buenos.
Una ceremonia sencilla pero cargada de sentido, pertenencia, amistad y de reuniones familiares.
Una fiesta nacida del suelo
La Fiesta Zonal de la Manzana nació impulsada por el Club Defensores como un homenaje directo a la producción frutícola, verdadero motor económico y social de Río Colorado y su colonia.
No respondía a modas ni a estrategias turísticas: respondía a una necesidad del pueblo de reconocerse.
Heladas tardías, granizo devastador, precios injustos, endeudamientos, temporadas perdidas.
Nada de eso logró quebrar del todo el espíritu de los productores. Algunos quedaron en el camino, otros resistieron, y con el paso del tiempo nuevas generaciones, descendientes directos de los primeros pobladores, tomaron la posta, sosteniendo una actividad que aún hoy genera empleo, movimiento económico y arraigo.
La fiesta llegó a celebrar 36 ediciones, convirtiéndose en una de las expresiones culturales más fuertes de la comarca, con una última etapa intensa y sostenida hasta el 2017.
El Club Defensores: el corazón que latía
El gimnasio del Club Defensores no distinguía apellidos ni jerarquías. Allí se sentaban juntos el peón rural y el dueño del galpón, el colono histórico y el vecino del pueblo. Mesas largas, empanadas, asado, vino compartido y una certeza común: todos eran parte de lo mismo.
La fiesta comenzaba mucho antes de la noche central. Se sentía en las chacras, en los galpones de empaque, en la ansiedad de las familias, en los vestidos planchados con cuidado y en el aroma a manzana fresca mezclado con el aserrín del piso.
No era solo una coronación. Hay torneos infantiles como “La Manzanita”, campeonatos de bochas, fútbol de veteranos. Son una fiesta completa, una celebración del trabajo, la familia y la pertenencia.
Cuando la ciudad desfilaba: las carrozas
Durante las décadas del 70 y 80, la fiesta se trasladaba también a la calle. El desfile de carrozas por la Avenida San Martín era el evento social del año.
Las carrozas no se compraban: se construían en los galpones. Tractores que avanzaban decorados con miles de flores de papel hechas a mano por las mujeres de la Colonia. Clubes, cooperativas, bomberos e instituciones competían no por lujo, sino por identidad.
Siempre había una protagonista: la manzana gigante, de alambre y papel maché, de la que emergían las reinas salientes ante el aplauso de toda la ciudad.
Río Colorado, semillero de soberanas
Río Colorado no enviaba candidatas: enviaba embajadoras. Mujeres jóvenes que sabían caminar un escenario, pero también explicar qué era una “manzana elegida”, cómo funcionaba un sistema de riego o qué significaba una helada tardía.
La historia comenzó a fines de los años 60, cuando Nilda (Neli) Lértora llevó por primera vez el nombre de Río Colorado a los grandes escenarios provinciales, en una época en que la ciudad era un nudo ferroviario y frutícola clave. Su coronación como primera princesa a nivel provincial fue vivida como un triunfo colectivo.
Décadas después, el Club Defensores se consolidó como un verdadero semillero de soberanas:
- Noelia Stefanía Kirof (2005–2006) marcó una época. Elegida Reina Zonal y luego Reina Nacional de la Manzana, demostró que desde una fiesta local se podía llegar a lo más alto. Su reinado fue ampliamente cubierto por la prensa regional y simbolizó el puente entre lo local y lo nacional.
- Gisela Zon (2008–2009) fue otra página brillante. Tras su coronación zonal, representó a Río Colorado en la instancia provincial y en 2009 fue elegida Primera Princesa Nacional de la Manzana en General Roca, devolviendo a la ciudad al podio nacional.
- Ana Belén Macia Garat (2012), con su imponente presencia y compromiso, caminó el escenario mayor llevando el nombre de Río Colorado con orgullo.
- Evelyn Guiretti (2013) representó el punto más alto de la historia reciente. Cuando fue coronada Reina Nacional de la Manzana, en los galpones de empaque se trabajó con el pecho inflado. “Es nuestra”, se repetía. No era solo su triunfo: era el triunfo de todo un pueblo. Además fue embajadora de la fiesta.
Junto a ellas, nombres como Yéssica Visani, Stephanía Brandi, y muchas otras conforman una genealogía de mujeres que entendieron que la corona no era de brillantes, sino de compromiso con la fruticultura.
Graciela Millán: la arquitecta de la esperanza
Hablar de la Fiesta Zonal de la Manzana sin nombrar a Graciela Millán es imposible. Presidenta del club, organizadora incansable, alma y sostén de la celebración durante los años más difíciles.
Graciela sabía que si se perdía el baile en el Club Defensores, se perdía una parte del ADN de la Colonia. Por eso no permitió que la fiesta se vaciara de sentido.
Impulsó la capacitación real de las candidatas, las llevó a chacras y galpones, defendió el carácter popular del evento.
Bajo su liderazgo, el gimnasio vibró con artistas como Yamila Cafrune, Los Indios Tacunau y tantos otros, en noches donde el pueblo entero latía como un solo corazón.
Su fallecimiento, hace un año atrás, marcó simbólicamente el final de una era.
Además la Fiesta Zonal de la Manzana no se sostenía solo con escenarios y coronas, sino con el trabajo silencioso de familias enteras y de instituciones de la Colonia.
Detrás de cada edición hubo vecinos que prestaban un tractor, mujeres que pasaban noches armando flores de papel, jóvenes que ayudaban a armar el salón y familias que abrían sus casas para recibir a visitantes.
El club, cooperativas, productores, comerciantes y manos anónimas trabajaban codo a codo, sin figurar en programas ni aplausos, con una sola certeza: que la fiesta no se apagara.
Ese esfuerzo colectivo, muchas veces invisible, fue el verdadero sostén de una celebración que unió a generaciones y convirtió a la Colonia en una gran familia.
El ocaso y el legado
Las crisis del sector frutícola, los cambios culturales y el nuevo paradigma que eliminó la elección de reinas a nivel nacional a partir de 2020 fueron apagando la estructura. La fiesta dejó de realizarse. Quedaron las fotos, las bandas, las coronas guardadas en casas y clubes.
Hoy, el invierno se siente más duro cuando falta trabajo y cuando el gimnasio permanece en silencio. Pero el motor de la producción sigue rugiendo, sostenido por quienes heredaron la tierra y la historia.
Para los más chicos, que no vieron pasar las carrozas ni el brillo de las capas de seda: sepan que este pueblo fue grande porque supo celebrar su esfuerzo.
Para los grandes: guarden esa foto amarillenta, esa banda bordada, porque en esos objetos vive un Río Colorado que supo ser rey.
La fiesta ya no está. Pero si una noche de marzo alguien pasa frente al Club Defensores y cierra los ojos, todavía podrá escuchar el aplauso de un pueblo que supo celebrarse a sí mismo.
Hoy, la fiesta es una cicatriz hermosa. El cambio de políticas, las crisis del sector y los nuevos tiempos apagaron los focos.
La fiesta ya no está, pero si una noche de febrero o marzo pasas frente al Club Defensores y cerrás los ojos, todavía podés escuchar el aplauso de un pueblo que, orgulloso de su suelo, se celebraba a sí mismo.









