
(NOTI-RIO) El primer cuatrimestre de 2026 cerró con una caída real del 5,7% en las transferencias automáticas a las provincias. En Río Negro, el impacto se siente en la parálisis de la obra pública y la tensión salarial. El único alivio llegó por el impuesto a los combustibles.
La coparticipación federal, ese termómetro vital que mide la salud de las cuentas provinciales, está marcando fiebre para el gobierno de Alberto Weretilneck. Según el último informe de la consultora Politikon Chaco, el primer cuatrimestre del año terminó con una dinámica negativa que no da tregua: una baja promedio del 5,7% real en todo el país.
Para Río Negro, que se mantiene en el pelotón de las provincias con “descensos en sintonía” con la media nacional, los números traducen el ajuste en una realidad tangible de menos recursos para hospitales, escuelas y salarios.
El costo del ajuste en cifras
Aunque el informe destaca casos extremos como el de Salta o Tucumán, el análisis de los datos permite ponerle cifra a la sangría rionegrina. Con una pérdida acumulada para el conjunto de las provincias de $1.394.527 millones en lo que va del año, el impacto estimado para las arcas de Viedma —considerando su coeficiente de coparticipación secundaria— supera los $34.400 millones de pesos en términos reales comparado con el mismo periodo de 2025.
Esta caída está explicada, fundamentalmente, por dos motores que se apagaron:
- IVA (-3,3%): Reflejo directo del parate en el consumo interno.
- Ganancias (-2,5%): La señal de una actividad económica privada que aún no encuentra el piso.
El “alivio” de las naftas
No todo es rojo en la planilla de Excel. El informe arroja un dato clave para una provincia con el ADN logístico y petrolero de Río Negro: los recursos por leyes especiales subieron un 11,3% real.
“El incremento del 23,5% en el impuesto a los combustibles líquidos y del 77,3% en el Monotributo evitaron que el derrumbe de la coparticipación fuera aún más profundo para las provincias patagónicas”, señala el reporte.
Sin embargo, este “vapor de nafta” no alcanza para compensar el peso del IVA y Ganancias, que representan el 91% de la masa total de recursos que Nación envía automáticamente.
Tensión política: Entre paritarias y obra pública
El dato llega en el momento más inoportuno para la Casa de Gobierno. Con una pérdida de poder adquisitivo de los recursos provinciales de esta magnitud, la discusión salarial con los gremios estatales (ATE y UNTER) entra en una zona de alta fricción. El margen para ofrecer aumentos que empaten a la inflación es, matemáticamente, cada vez más estrecho.
Además, la caída del 2,7% en los recursos por compensación del Consenso Fiscal suma presión. A diferencia de lo ocurrido meses atrás, este componente ya no funciona como el “seguro de desempleo” de las provincias, dejando a Weretilneck con pocas cartas en la mano para negociar con la Casa Rosada.
El escenario que viene
El cuatrimestre cierra con una advertencia: los envíos actuales no solo están por debajo de 2025, sino que son significativamente inferiores a los niveles de 2021, 2022 y 2023. La provincia sobrevive financieramente gracias a la eficiencia de la recaudación propia de la Agencia de Recaudación Tributaria, pero la dependencia del “goteo” nacional sigue siendo el talón de Aquiles de la gestión provincial.
Con un invierno que promete ser frío en lo climático, el panorama fiscal en Viedma parece que no se quedará atrás.

