
(NOTI-RIO) Aníbal Tortoriello lleva meses construyendo su candidatura a gobernador de Río Negro con un discurso prolijo: desarrollo productivo, achique del Estado, identidad provincial, cercanía con la gente. El problema es que sus votos en el Congreso cuentan otra historia.
Esta semana, el diputado nacional votó a favor de la reforma del régimen de Zona Fría, una iniciativa que obtuvo media sanción con 132 votos a favor y que, si bien mantiene el 50% de descuento en la tarifa residencial para la Patagonia, elimina por completo beneficios que habían sido incorporados en los últimos años. Legisladores opositores advirtieron durante el debate que la medida podría traducirse en aumentos de entre 40% y 60% en las boletas residenciales de gas durante el invierno.
Tortoriello no estuvo solo: junto a él votaron a favor Lorena Villaverde y Sergio Capozzi, los otros dos diputados rionegrinos alineados con el oficialismo nacional. Pero en su caso la contradicción es especialmente llamativa, porque es él quien se pasea por Bariloche, Cipolletti, Viedma y Roca prometiendo defender a los rionegrinos del Estado que los abandona.
Facundo López, presidente del bloque de Juntos Somos Río Negro, fue directo: “Cada vez que hay que plantarse para defender a la provincia, Tortoriello termina votando contra los rionegrinos.” Y remató: “Parece que algunos están más preocupados por quedar bien con sus jefes políticos nacionales que por defender a la Patagonia.”
Es un cuestionamiento difícil de ignorar. El gas en la Patagonia no es un gasto superfluo: es la diferencia entre pasar el invierno o no. El régimen de Zona Fría amplió descuentos en las tarifas para jubilados, trabajadores y familias de ingresos medios y bajos castigados por las bajas temperaturas. Tortoriello lo sabe. Y aun así levantó la mano.
El candidato que va y viene
La trayectoria de Tortoriello tiene varios pliegues que vale la pena rastrear. Llegó a la política desde el PRO, fue intendente de Cipolletti con ese sello, luego armó su propio partido, CREO, y terminó montándose a la ola de La Libertad Avanza en las legislativas de 2025, en las que fue el candidato a diputado más votado de la provincia, capturando el voto antioficialista, el electorado libertario y sectores desencantados con Weretilneck.
Ese resultado lo instaló como el principal referente opositor, pero también lo ató a una dinámica nacional que ahora le complica el discurso provincial. Su desafío es ampliar volumen político sin quedar absorbido completamente por la lógica de Javier Milei. El voto sobre la Zona Fría muestra que, al menos por ahora, la balanza se inclina hacia Buenos Aires.
Y no es la primera vez que su posicionamiento genera ruido. En octubre pasado circuló con fuerza la posibilidad de un acuerdo con Martín y María Emilia Soria, referentes del peronismo rionegrino, algo que él mismo deslizaba como opción. Hoy, en cambio, cierra esa puerta de cuajo y descarta cualquier alianza con esa familia. Los que lo siguen de cerca ya perdieron la cuenta de cuántas veces cambió de posición respecto a los Soria.
La construcción territorial y sus límites
Más allá de las contradicciones, Tortoriello trabaja. Desde su partido CREO empuja un armado territorial en los principales centros urbanos de la provincia, con operadores propios en Viedma, General Roca y Bariloche, ciudades donde su nombre solo no alcanza para motorizar estructura. En la Legislatura provincial fue vaciando el bloque del PRO: en febrero sumó al roquense Claudio Doctorovich, legislador con pasado radical que abandonó el bloque amarillo para integrarse a Cambia Río Negro, el sello que conduce Tortoriello en el ámbito provincial.
Sabe que Bariloche será la madre de todas las batallas. En su entorno estiman que La Libertad Avanza puede ir desde un piso de 20 puntos hasta 35 en la ciudad más poblada de la provincia, aunque esos números son aún especulativos en una plaza volátil que en los últimos años votó de manera bastante impredecible.
El panorama opositor tampoco es sencillo. María Emilia Soria avanza en silencio desde General Roca, tejiendo acuerdos con radicales y dirigentes del interior, mientras el oficialismo de Weretilneck atraviesa su propio proceso de reacomodamiento interno. El gobernador dejó a Rodrigo Buteler al frente del sello Juntos Somos Río Negro, un movimiento que redefine el esquema de conducción y proyecta a Cipolletti como eje del armado para 2027. Curiosamente, la misma ciudad que Tortoriello considera su bastión natural.
La pregunta que no responde
Tortoriello tiene un relato ordenado: quiere gobernar para el sector privado, reducir el gasto político, poner a los mejores en cada ministerio. Es un discurso que resuena. Pero hay una pregunta que todavía no respondió con claridad: ¿cuándo los intereses de los rionegrinos chocan con las instrucciones de la mesa chica de Milei, de qué lado va a estar?
El voto sobre el gas patagónico fue una primera prueba. Y Tortoriello eligió a Buenos Aires.

