Weretilneck acelera el plan “Marzo”

El gobernador busca abrir el calendario electoral en el primer trimestre. La meta de Juntos Somos Río Negro es aislar el debate provincial y esquivar la polarización extrema entre Javier Milei y el peronismo.

El gobernador Alberto Weretilneck ya tiene definida su principal hoja de ruta política: Río Negro se prepara para abrir el año electoral eligiendo gobernador, vice y legisladores provinciales en el primer trimestre del año, apuntando formalmente a alguno de los cuatro domingos de marzo.

La decisión, minuciosamente analizada en la mesa chica de Juntos Somos Río Negro (JSRN), responde a una estricta necesidad de supervivencia política: provincializar la discusión al extremo.

Tras el complejo escenario de las legislativas pasadas, donde la feroz polarización nacional entre La Libertad Avanza y el peronismo relegó a la boleta verde al 27% de los votos, el mandatario sabe que la única forma de retener el poder es obligar al electorado a votar “en soledad”, despojado de cualquier debate o candidato de la Casa Rosada.

Con la reciente asunción del intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, al frente del sello partidario de JSRN, el oficialismo busca un reseteo identitario que devuelva el protagonismo a las banderas del provincialismo.

Para el estratega y líder de JSRN, mezclar la boleta provincial con los vientos que soplan desde Buenos Aires es un riesgo innecesario. La mirada retrospectiva del partido advierte dos elementos centrales:

  1. Resaltar la gestión: Un debate centrado exclusivamente en temas locales permite realzar los logros de la administración provincial sin interferencias externas.
  2. Esquivar el efecto arrastre: Las discusiones nacionales terminan nacionalizando los territorios, inflando de forma artificial a postulantes alineados a figuras presidenciales y perjudicando las opciones netamente provinciales.

El oficialismo rionegrino ya padeció esa polarización en carne propia durante el último turno electoral, donde las fuerzas nacionales se repartieron los triunfos.

Sin embargo, en el entorno de Weretilneck miran el vaso medio lleno de aquellos comicios: haber obtenido un 27% “puro”, sin amparos ni figuras nacionales en la boleta, consolidó un escenario de tercios en la provincia.

La apuesta de adelantar a marzo se basa precisamente en esa matemática. El oficialismo confía en que, al limpiar la cancha de la discusión Milei vs. peronismo, ese piso del 27% se convertirá en el trampolín necesario para liderar la elección y asegurar la continuidad en el Sillón de Laprida.

Un diseño histórico que se repite

El movimiento de afianzar el perfil provincialista mediante el desapego del calendario nacional no es nuevo en la historia rionegrina, aunque las reformas recientes le den un marco de obligatoriedad.

Para encontrar la última vez que la provincia eligió gobernador y presidente el mismo día hay que remontarse al 14 de mayo de 1995. En aquella oportunidad, el radical Pablo Verani se coronó gobernador pese a que el candidato presidencial rionegrino (Horacio Massaccesi) fue derrotado en el tramo nacional por Carlos Menem.

Con las cartas sobre la mesa, Weretilneck y la conducción de JSRN ya comenzaron la cuenta regresiva. La consigna en el Ejecutivo provincial es clara y pragmática: asegurar primero la provincia en marzo, blindar la gobernación y dejar que la ola nacional dirima sus diferencias en el cierre del año.

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