
(NOTI-RIO) Río Colorado es una de las catorce localidades de Río Negro que cuentan con un invernadero propio dentro del programa Kilómetro 0, la iniciativa provincial que busca acortar la distancia entre la producción y el consumo de alimentos. Según información del Gobierno provincial, la mayor concentración de estos espacios se ubica justamente en la Región Sur, lo que convierte a la zona en uno de los puntos más activos de la red.
El programa, impulsado por el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo dentro de la estrategia productiva del gobernador Alberto Weretilneck, apunta a diversificar la matriz económica de la provincia a través de la horticultura de cercanía. Cada invernadero fue pensado para combinar autoconsumo y comercialización: las hortalizas que se cosechan abastecen a familias, instituciones y escuelas de la zona, y en varios casos también alimentan circuitos cortos de venta que conectan directamente a productores y consumidores locales.
La red completa se extiende desde la costa atlántica hasta la meseta rionegrina, con invernaderos en San Antonio Oeste, Sierra Grande, Guardia Mitre, Río Colorado, Choele Choel, dos en Luis Beltrán, Valcheta, Maquinchao, Pilcaniyeu, dos en Comallo, Trailacahue, Río Chico y Corralito. Cada estructura fue adaptada a las condiciones climáticas de su territorio, aunque todas comparten el mismo objetivo: producir alimentos donde vive la gente.
Uno de los casos más ilustrativos del programa es el invernadero de Trailacahue, en un paraje ubicado a 1.000 metros sobre el nivel del mar y administrado por Susana Curilén y Juan Cui Cui. Allí, las bajas temperaturas y las nevadas ya no son un obstáculo para cultivar verduras frescas, que abastecen tanto a la comunidad local como a parajes vecinos que durante años dependieron de mercadería traída desde cientos de kilómetros de distancia.
El secretario de Agricultura, Lucio Reinoso, explicó que las estructuras fueron diseñadas para responder a la variabilidad climática de la provincia, con sistemas capaces de resistir temperaturas extremas y nevadas copiosas, además de riego que optimiza el uso del agua. Esa combinación, señaló, permite sostener la producción durante gran parte del año y ampliar la oferta de verduras frescas en zonas donde antes el clima limitaba la actividad hortícola.
El programa también incluye capacitación y agregado de valor. En varios establecimientos de la red, las hortalizas no solo llegan directo a la mesa, sino que se transforman en conservas, salsas y otros productos elaborados, lo que amplía las posibilidades de comercialización y aprovecha mejor cada cosecha.
Un ejemplo de esa integración es el invernadero de Pilca Viejo, inaugurado en octubre de 2025 y gestionado en conjunto por la Fundación Cruzada Patagónica y la escuela rural de la localidad. Allí, estudiantes, familias y docentes participan de todo el proceso, desde la siembra hasta la elaboración de conservas, en un espacio que combina producción, aprendizaje y trabajo comunitario.
Con presencia en Río Colorado y en otras trece localidades, Kilómetro 0 muestra que la producción de alimentos de calidad también es posible en regiones donde el invierno, las heladas y las distancias parecían representar un límite insalvable para la horticultura rionegrina.

