Cuando pasean por la calle, los perros tienen la costumbre de olisquear -y lamer o ingerir- las sustancias que les llaman la atención por su olor. Varias personas, a las que, sin razón, le molesta la presencia de un animal, coloca veneno en comida, a la cual el perro se acerca y come. Hay venenos, como la estricnina, que pueden causar la muerte del perro con una pequeña cantidad de sustancia.
Los síntomas que presenta un perro envenenado son: vómitos, rigidez muscular o convulsiones, mareo, desorientación, e incluso, puede expulsar espuma por la boca. Esta sintomatología varía en función del veneno y la cantidad que el perro haya ingerido.
Ante esto, lo primero que debemos hacer es tomar un puñado de sal disuelta en agua y metérselo en la boca. Seguramente la escupirá, pero si logramos que parte se la trague, el perro vomitará y así expulsará el veneno consumido. Por eso, podríamos metérselo con una jeringa.
Luego de esto, si tenemos Carbón activado (se compra en las veterinarias), intentamos dárselo envuelto en carne u otra comida. Será difícil en la situación que está pasando el perro. Si lo come, el carbón logra absorber lo que el perro ha ingerido, lo cual no digerirá y posteriormente expulsará en sus heces.
Llamar inmediatamente a su veterinario o trasladarlo al más cercano, donde se le inyectará para salvarle la vida.
Para evitar el envenenamiento del animal, es fundamental que el perro no ingiera alimentos de la calle.