Ramón Minieri “EXHUMACIONES de historias en la historia vigente”

Uno de los escritores más prolíficos de nuestro país vive en Río Colorado, Río Negro. Su nombre, Ramón Minieri, va ganando espacios en la literatura argentina y en el afecto de amigos y lectores por la coherencia y constancia de sus virtudes como profesional y por sus calidades personales.

Esta colección de casi una veintena de ensayos de variados asuntos ignorados o deliberadamente excluidos de las historiografías de diferente pelaje ideológico suscita admiración y emociones fuertes, por la sorpresa de los hallazgos y el rigor de las investigaciones que los sustentan como por la carnadura de personajes y los valores en que se basan.

Abre sus páginas con una cita de Rafael Barrett, que termina diciendo: “Nuestro pasado es el terror, y en el terror seguimos viviendo”, ante lo cual Minieri aconseja “Sacar a la luz las raíces del terror, esa implicitud, para desarraigarlo”, agregando que “No lejos de ellas, otras raíces no del todo sofocadas esperan su tiempo: las del árbol de la libertad.”

Así de libertarios son, inclaudicables, los principios que rigen el pensamiento y la prosa del autor al abordar “temas infrecuentes en las obras académicas y de difusión de nuestra historia: la importancia del cebil como planta de trance y cultura, el sacrificio de Ángela Carranza para fundar nuestra nacionalidad, la herejía milenarista de Manuel Belgrano, los combates simbólicos que han enfrentado a vírgenes y santos, el origen no explicado del dibujo del corazón, los muebles del poder”, por ejemplo, como bien sintetiza la contratapa del libro.

Como Cosquín es el país

Llamativo y provechoso es encontrar, pasados varios trabajos de no menor interés, una detallada historia del Festival de Cosquín, desde su nacimiento casi espontáneo y genuino, hasta la mercantilización de los espectáculos y otras ofertas en que fue degradándose. Si eso vale por sí mismo, las últimas páginas del ensayo abren la mirada hacia una disección de políticas que nada promueven de bueno, permitiéndose esbozar un verdadero programa de acciones -y omisiones- que el Estado debería adoptar para que variadas expresiones culturales alcancen pleno desarrollo.

Una frase demuestra bien por dónde van los razonamientos de Minieri en esta cuestión: “El problema es la administración. Es la madrastra o la nodriza que puede ahogar a la criatura en su cuna. En la historia de Cosquín (y no sólo en ella), el deterioro ambiental, la penuria económica de la fiesta y su ausencia académica, son problemas derivados de esa madre de los problemas: se trata del poder, otra vez.” Y lo completa diciendo, poco después, que “la organización debiera ser congruente con la particularidad de las criaturas a las que se quiere acompañar y fortalecer. Una fuerte presencia de la comunidad local que ‘aprende a gestionar gestionando’, junto con un enfoque mutidisciplinario, pueden ser rumbos válidos para hallar el camino adecuado en la gestión.”

Una cita de Benjamin

Sobre el final, con el subtítulo “Desenterrar y recordar”, transcribe palabras de Walter Benjamin, cuando dice que “Quien intenta acercarse a su propio pasado sepultado tiene que comportarse como el hombre que excava. Ante todo no debe temer volver siempre a la misma situación, esparcirla como se esparce la tierra, revolverla como se revuelve la tierra. Porque las ‘situaciones’ son nada más que capas que sólo después de una investigación minuciosa dan a luz lo que hace que la excavación valga la pena.”

Y así ha excavado Minieri durante más de doscientas páginas, con las herramientas rigurosas de la investigación histórica, con las metodologías de análisis del pensamiento moderno, inaugurado por Marx y Engels, con la radicalidad del anarquismo contra la explotación capitalista y sin adscribir a ninguna de las corrientes de los llamados “revisionismos” que se enfrentaron con la historiografía liberal en nuestro país, sin lograr salir de los moldes del positivismo.

Una corriente de aire fresco, insuflado por una prosa tersa y atrapante al narrar, nos lleva por caminos casi nunca transitados -o con débiles pasos- en la historia del país y del mundo. El ensayo, de esta manera, y lo confirma la escritura de Minieri, es un género literario y no un mero laboratorio de ideas y refutación de concepciones previas.

Las palabras de un hombre

Salvo la dramaturgia, que no conocemos haya frecuentado, todas las formas literarias han lucido en la escritura de Ramón Minieri. Si como profesor de historia tiene una labor docente destacada, como investigador, además de este libro reseñado, tiene una obra de obligada consulta sobre la entrega de tierras de la Patagonia a empresarios ingleses por el gobierno, los militares y los dirigentes de la generación del ’80 que las tomaron a sangre y fuego, asesinando a sus habitantes originarios. Se trata de Ese ajeno Sur. Historia del dominio británico de un millón de hectáreas en el Norte de la Patagonia (Fondo Editorial Rionegrino, 2006).

Su producción poética es vasta y todos sus títulos han cosechado desde premios merecidos hasta el disfrute de lectores que lo siguen con admiración. Desde Libro del Otro Reino y Fábulas de mutación, en la década del ’80, hasta los más recientes Libro de los Últimos Días/País de la Sal (2010), Libro de Ciudades/Las Piedras, el Agua (2011), De los molinos y otras lecciones (2013).

También ha publicado un volumen de anécdotas y chistes pueblerinos, Casos de Villa Intranquila (2012), algunas narraciones (una de las cuales, “Viudas de cuerpo ausente”, tiene lugar en este sitio web) y artículos en revistas y periódicos.

Ramón Minieri nació en 1946 en un pueblo bonaerense, aprendió a leer y escribir en Tandil, donde vivió su primera infancia, estudió luego en Bahía Blanca y se radicó en Río Negro en 1975. Tiene cinco hijos y siete nietos. Cuenta que ha plantado un centenar de árboles en cuatro provincias y que los libros publicados hasta hoy son 17, con varios inéditos que esperan turno para los próximos tiempos.



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