En las últimas horas y a raíz de una nueva edición del programa Periodismo para Todos, se dio a conocer el caso de “El Polaquito”, un niño de 12 años que vive en la calle y que declaró ante las cámaras de haber cometido delitos gravísimos, como asesinato y robo, en varias oportunidades.
Juan Grabois denunció que el chico de 11 años fue “secuestrado” para dar la nota donde contó sus robos y un crimen. De hecho ya hay fuentes propias de la policía que indican que el niño fue forzado a dar la entrevista.
El pasado domingo en el programa Periodismo Para Todos, que conduce el periodista Jorge Lanata, dieron a conocer un video donde el nene admite que roba, se droga y mató “a un transa porque sí”. Al debate se sumó el dirigente social Juan Grabois, asesor del Vaticano en el país. Según el militante cercano al Papa Francisco, “El Polaquito” fue coaccionado y responsabilizó a la producción del programa, al secretario de Seguridad de Lanús, Diego Kravetz, y a la policía.
Grabois adelantó esta mañana que denunciarán penalmente a Lanata y a PPT por ser partícipes criminales de un delito por violación los derechos del niño. Los acusó de secuestrarlo para realizar la entrevista que se emitió. Y que lo hicieron para “vender un producto televisivo o hacer politiquería barata”.
Al trascender que el dirigente social realizaría la denuncia penal, la producción de Lanata contactó a Grabois y mantuvieron un fuerte cruce telefónico al aire durante su programa en Radio Mitre.
“Es la segunda vez que tengo que desmentir falsedades de su programa. Lo que hicieron no es solamente repugnante desde el punto de vista moral, sino que implica la comisión de una cantidad importante de delitos de violaciones de leyes y tratados internacionales de derechos del niño. Antes, el amedrentamiento del niño por parte de agentes de la policía local y personal civil. El niño no estaba allí por casualidad donde había un patrullero de la Policía de Lanús con la sirena prendida mientras le hacían la presunta entrevista, absolutamente inducida. El niño delira toda la nota, tiene serios trastornos de salud mental”, introdujo Grabois.
Los momentos más destacados de la discusión:
—Grabois: Lo que hicieron no sólo es repugnante desde el punto de vista moral, sino que implica la comisión de una cantidad importante de delitos y violaciones de leyes y de tratados internacionales de derechos del niño, con independencia de lo que sucedió antes, que fue el amedrentamiento del niño por parte de agentes de la policía local y personal civil. Desde luego, el niño no estaba por casualidad en ese lugar, donde había visiblemente un patrullero de la Policía de Lanús. La entrevista fue absolutamente inducida. Él delira en toda la nota porque tiene serios trastornos de salud mental.
—Lanata: ¿Usted radicó una denuncia?
—G: Estamos en este momento terminándola.
—L: Le pido por favor que lo haga.
—G: Contra ustedes y los funcionarios policiales.
—L: Me encantará verlo en Tribunales.
—G: A mí me parece despreciable lo que ustedes hacen, que es aprovecharse de un menor.
—L: Yo hasta ahora no le dije que usted es un oportunista que lucra con la pobreza de los demás así que no me diga despreciable, yo no dije que usted es un cerdo.
—G: Yo dije que lo que ustedes hacen es despreciable.
—L: Lo despreciable lo hace gente despreciable.
—G: Es un acto, no juzgo a las personas, no estamos tan enfermos de megalomanía.
—L: Lo ayuda el Papa en eso, ¿no?
—G: Usted eso lo usa para desviar el tema.
—L: Yo no quiero desviar nada, Grabois. Usted es un demente que me está acusando de una cosa que yo no hice.
—G: Usted comercializa un producto, utilizando la imagen de un menor, mal pixelada, utilizando su apodo real, sin cambiar siquiera la voz. Aún si hubiese hecho todo eso, está violando las convenciones del niño, utiliza la imagen de un niño de 11 años para vender un producto comercial.
—L: ¿En qué momento utilizamos la imagen del niño para vender el programa?
—G: Usted está usando la imagen de un niño, triplemente vulnerable por su edad, condición social y su estado de salud mental.
—L: A usted lo que le molesta es que este chico tenga que ver con su organización social.
—G: Yo estoy orgulloso de eso. Usted está totalmente equivocado, no tiene idea. Desde que tiene 8 años se hicieron un montón de intervenciones, se mudó del barrio el año pasado…
—L: ¡Fue un éxito, Grabois, lo felicito, las intervenciones lograron muchísimo!
—G: Y las tuyas logran unas cosas extraordinarias en la sociedad…
—L: Las mías logran que el país hoy esté hablando de esto, y no de las imbecilidades que hacen ustedes.
—G: Lo que logra usted es que el país esté hablando de esto con un nivel de odio y de envenenamiento mental….
—L: Ah no, porque yo noto amor en sus palabras, Grabois. Usted es casi una huerfanita…
—G: Hay un nivel de maldad en lo que usted hace, de perversidad.
—L: ¿Usted es el bien, Grabois? ¿De parte de quién viene?
—G: Yo no lo soy, usted está equivocado.
—L: ¿De parte de quién viene?
—G: Yo no estoy aquí para hablar de mi, estoy acá para hablar del caso y de las barbaridades que ustedes hicieron, de las salvajadas que ustedes hicieron y que no tienen ni siquiera la capacidad de reflexionar sobre lo que han hecho.
—L: ¿Qué fue lo que hicimos, mostrarle a la gente que ese chico existe? ¿Que el Estado no hace nada por él, que las organizaciones se cagan en él? ¿Que ustedes lucran con él, que la Iglesia lucra con él, que todos lucran con él, con ese pobre pibe?
—G: Usted está invirtiendo de una manera absolutamente indignante, por qué esta sociedad desprecia a estos pibes, los descarta y los ignora, salvo para mostrarlos como los mostró usted: como peligrosos, como personas que hacen mal.
—L: Yo no recuerdo que ustedes los hayan mostrado Grabois, en toda su puta vida.
—G: Porque no todos tenemos el poder que tiene usted. Nosotros no tenemos la cuota de poder que tiene usted. La cuota de poder que le da esta sociedad y la usa para el mal.
—L: ¿No tiene poder? Tiene un amigo en el Vaticano, un amigo camporista con bastante poder.
—G: Yo no tengo ningún amigo con poder. Si usted tiene problemas con el Papa, lamentablemente no los va a poder resolver con él porque desde su mediocridad no tiene acceso a esa posibilidad.
—L: No, pero capaz llamamos y hablamos con Dios derecho.
—G: Tampoco creo que lo atienda.
—L: Por lo que yo supe de Dios, atiende a todo, Grabois.
—G: En eso usted tiene razón, es cierto. Espero que lo perdone por esta infamia.
—L: Perdona a todos también, incluso a usted.
—G: Por eso, vamos a pedir que lo perdone por esta infamia que ha cometido.
—L: Le agradezco la hipocresía de decir que va a rezar por mí.
—G: La Justicia tarde o temprano llega. En este mundo o en el otro.
—L: Si es una amenaza, dígalo más claro.
—G: Yo le voy a hacer una denuncia penal. Eso no es una amenaza.
—L: Hasta ahora no hemos perdido ninguna, averigüe en Tribunales.
—G: Debe tener amparo del sistema judicial, porque lo que hizo fue una evidente violación a los derechos del niño.
—L: Sí, somos de Justicia Legítima.
—G: No sé, no conozco nada de eso, no soy kirchnerista. Lo que pasa es que usted tiene que encasillar las cosas en sus esquemas mentales…
—L: Usted no me puede acusar de secuestro. ¿Cuáles son las pruebas que tienen?
—G: Yo no lo estoy acusando a usted de secuestro. Estoy diciendo que hubo una coacción previa, levantaron al chico en un auto, lo amenazaron, lo hicieron ir a algún lugar, y usted cometió infracciones que tienen que ver con los derechos del niño, que implican que no se puede utilizar la imagen de un niño de 11 años, utilizando su apodo real, que le trae una cantidad infinita de problemas a su familia que está haciendo todo lo posible. Y a las organizaciones, que hacemos lo que podemos.
—L: ¿Usted estaba ahí cuando esto pasó?
—G: No. Si hubiera estado ahí, hubiera intervenido.