El ministro de la Producción y hombre de CAFI, Alfredo Palmieri, aseguró que “debemos plantear un nuevo modelo de colonización del valle. Vienen grupos como Orsero y yo me pregunto con qué productores van a trabajar. El 65por ciento de la tierra la tienen 10 empresas, queda un 12,15 por ciento de productores que se pueden integrar ¿cuántos productores serán? ¿Cuatrocientos? El resto no existe más”, soltó.
“Yo siempre estuve en contra de la ley de Transparencia de precios porque creo que solo consigue complicar el negocio”, reconoció el ministro de Producción, Alfredo Palmieri, quien descalificó el proyecto que promueven en el Congreso de la Nación los diputados nacionales del Frente para la Victoria de Río Negro, Oscar Albrieu y Jorge Cejas.
Palmieri justificó su rechazo a la transparencia “porque creo que solo consigue complicar el negocio. No le da mejor rentabilidad al productor, todo lo contrario, lo complica de tal manera que en lugar de cobrar mejor, tiene más riesgos. El empacador, ante la mínima duda sobre la calidad de la fruta, no la recibe, con lo cual cuando se hace el balance, el resultado es peor. Estoy convencido que lo único que sirve para darle rentabilidad al productor es estar en organizaciones poderosas y el asumir un rol activo en todas las etapas”, agregó.
En base a sus intervenciones y escritos vinculados al sector, es factible especular con el diseño de políticas que presentará para el mismo, no en las restantes áreas que comandará. Cuando Alfredo Palmieri fue entrevistado por Fruticulturasur se expresó en favor del asociativismo, en favor de “recrear una visión estratégica que contemple desde la sociología rural a la naturaleza de la demanda de los mercados de destino”, pero en contra de las retenciones y de una Ley de Transparencia, la misma que legisladores de Río Negro y Neuquén del Frente para la Victoria estarían dispuestos a sancionar en el Congreso y formalmente reclamada (pues no la pelean en la actualidad) por la Federación de Productores. El proyecto es de autoría de los diputados nacionales rionegrinos, Albrieu y Cejas.
El actual Ministro considera que la expulsión de productores vuelve necesaria una nueva colonización y un nuevo modelo de productor para mantener la competitividad regional dentro de los estándares mundiales. Pero este no es el principal problema de una fruticultura que requiere de transparencia tanto como de mejoras de orden tecnológico. Alfredo Palmieri comparte ese diagnóstico y sabe que deberá intervenir en una mesa de intereses y actores contrapuestos, un escenario complejo que tiene su capítulo más difícil en el Alto Valle. “No soy el oráculo de la fruticultura, pero si veo una cantidad de situaciones. Veo áreas abandonadas que fueron florecientes. La zona de Cipolletti cercana al río es una zona crítica. En la zona de Centenario entre un 30 y un 40 por ciento de las chacras están abandonadas. Plottier, China Muerta, son un barrio residencial con custodias por todas partes. Desde Colonia Rusa a Godoy la marginalidad es creciente,
con proletarios rurales que viven de producciones totalmente marginales, fuera del mercado, mientras no les corten el agua van a estar… Lo que quiero decir es que si se toma la fruticultura como un todo, con el componente social, cultural, se puede pensar en armar un plan muy serio que tiene que ver con herramientas tecnológicas y modelos comerciales”, afirmó hace tiempo atrás.
“Debemos plantear un nuevo modelo de colonización del valle. Vienen grupos como Orsero y yo me pregunto con qué productores van a trabajar. El 65por ciento de la tierra la tienen 10 empresas, queda un 12,15 por ciento de productores que se pueden integrar ¿cuántos productores serán? ¿Cuatrocientos? El resto no existe más. El problema también se ve por el lado de la oferta. Argentina tiene una oferta de variedades inadecuada. La reconversión se produce a una tasa baja y lenta, esto vinculado con la TIR que tienen las plantaciones nuevas. Segundo, la estructura de costos en función de las productividades medias y los modelos de gestión está desfasada. Tercero, las calidades medias son bajas. Le vendemos a mercados que no son de calidad, como Rusia. Cuando vienen los europeos a comprar peras, siguen a Chile a comprar las manzanas. El 50 por ciento de las manzanas y el 35 por ciento de las peras van a industria. Nuestro modelo productivo es
ineficiente. Hace falta un modelo eficiente”.