En las últimas horas un fuerte rumor llegó hasta la redacción de NOTI-RIO, que tras realizar las distintas consultas nadie confirmó aunque nadie la negó.
Distintos vecinos de la comarca de Río Colorado y La Adela manifestaron y aseguraron ante este medio que vieron caminando y hasta visitando alguna empresa importante de la zona, al ex teniente Coronel y carapintada Aldo Rico.
Según lo que se pudo averiguar el ex militar sería habitué de llegar hasta la zona acompañado de otras personas para internarse en campos y “Despuntar el vicio” con la casería de chanchos jabalí como de alguna otra pieza permitida.
Uno de los vecinos comentó que “Te aseguró que era Aldo Rico, su cara es inconfundible, me paso a uno cuatro o cinco metros no más, y era Rico”
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Aldo Rico peleó como oficial en la Guerra de las Malvinas con el grado de Mayor, ofreciéndose como voluntario y creando la Compañía de Comandos 602.Es ex-cuñado de Federico Crocco uno de los miembros fundadores de “Montoneros”.
Su vida pública comenzó durante el gobierno de Raúl Alfonsín, cuando encabezó un alzamiento militar durante la Semana Santa de 1987. Por aquel entonces era teniente coronel del Ejército, y el alzamiento era una reacción al Juicio a las Juntas que condenó a los principales líderes del Proceso de Reorganización Nacional. La sublevación fue aplacada y Rico condenado, recibiendo arresto domiciliario, pero escapó del mismo y protagonizó un segundo levantamiento en Monte Caseros durante 1988. Fue condenado a prisión, de la cual fue indultado por Carlos Menem.
Al ser liberado se inició en la política formando el partido Movimiento por la Dignidad y la Independencia. Entró como diputado en 1991. También fue convencional constituyente durante la Reforma de la Constitución Argentina de 1994. Al mismo tiempo tenía lugar la reforma de la constitución provincial de la Provincia de Buenos Aires, en la cual Eduardo Duhalde buscaba agregar la posibilidad de reelección del gobernador en el distrito. Inicialmente el Modin se alió con la Unión Cívica Radical y el Frente Grande para oponerse al PJ, pero sorpresivamente cambió de posición y se alió con el Duhaldismo.
Durante el año 1997 se impuso como intendente de San Miguel. En 1999 Carlos Ruckauf lo nombró Ministro de Seguridad bonaerense, pero duró 4 meses y renunció en medio de un escándalo. Luego de varios intentos por volver a la Intendencia de San Miguel, se enfrentó al escrutinio popular en las internas del peronismo, previos acercamientos con el kirchnerismo. El 1 de diciembre de 2008 se declaró como ganador de las internas del peronismo bonaerense representando a ese partido. El 28 de junio de 2009 ganó las elecciones legislativas presentándose como concejal (legislador municipal) por el Frente es Posible a pesar de haber recibido respuestas negativas de mandos nacionales para integrar de listas partidarias mayoritarias, tanto del Partido justicialista (PJ) en donde fue electo presidente a nivel municipal, como la de Unión Pro integrada por el peronismo disidente.
El 5 de febrero de 2011 fue interceptado por cinco delincuentes en un intento de asalto. Al defenderse, recibió tres disparos: una bala con salida en el brazo, una que rozó su cabeza (muy cerca del cráneo) y una tercera que impactó en su cintura. Fue dado de alta el día siguiente.1 2
De cara a las elecciones del 2011, Rico había anunciado que se presentaría como candidato a intendente de San Miguel por el Frente para la Victoria,3 pero luego lo hizo para el mismo cargo por el partido Unión Popular con Eduardo Duhalde a la cabeza como presidente4 y perdió tanto en las elecciones primarias como en las generales.
NOTA ASOCIADA
A 23 años de la toma del regimiento de La Tablada todavía quedan muchas incógnitas acerca de lo sucedido. Todo comenzó a las seis de la mañana del 23 de enero de 1989. Durante el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, un grupo armado de militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) tomó la decisión de atacar el cuartel militar del Tercer Regimiento de Infantería Mecanizada General Belgrano, situado en La Tablada.
En un primer momento participaron dos grupos debidamente identificados: uno que ingresó al cuartel y otro que actuó fuera de las instalaciones militares. Concretaron la toma del edificio de la plana mayor, donde fue asesinado el 2do. Jefe del Regimiento 3, mayor Horacio Fernández Cutiellos y del casino de suboficiales, en el que mantuvieron como rehenes a un número importante de suboficiales y soldados.
En muy poco tiempo se logró el copamiento de la unidad militar, explotando el factor sorpresa y la capacidad de fuego con la que contaban. Esta operación, planeada y comandada por Enrique Gorriarán Merlo, se justificaba principalmente con el argumento de evitar un supuesto golpe de estado organizado por el teniente coronel Aldo Rico (quien en 1987 había encabezado el alzamiento carapintada de Semana Santa) y el coronel Mohamed Alí Seineldín.
El momento propicio para la toma de las armas no fue elegido al azar. Se aprovecharon circunstancias específicas de la historia del país. El gobierno de Alfonsín se encontraba debilitado por los tres levantamientos carapintadas, agobiado por la hiper-inflación y por la crisis energética. Dicho contexto se traducía en la motivación ideal para que Gorriarán Merlo intentara poner en práctica sus ideas contrarias a la democracia.
Pocas son las certezas acerca de la cantidad de heridos que arrojó este episodio que finalmente culminó, al día siguiente, con la rendición de un importante número de guerrilleros. Los datos oficiales hablan de menos de 15 muertos y decenas de heridos de distinta gravedad pero no existe coincidencia en las fuentes de información sobre la cantidad exacta de víctimas. El episodio se intentó silenciar por todos los medios por lo cual hasta el día de hoy es difícil establecer con precisión la verdad de los acontecimientos.
Afortunadamente, este fue el último episodio contra la democracia que se
registró en nuestra historia. Más allá de lo sucedido, las condiciones internacionales que habían favorecido en su momento a los golpes militares ya no se encontraban presentes ni en Argentina, ni en Sudamérica. Sólo el recuerdo de una jornada de violencia y horror quedó grabado en la memoria de la sociedad. Todo terminó siendo trágicamente anecdótico.