Crédito personal: fácil de obtener, difícil de pagar

Diariamente decenas de personas hacen fila fuera de pequeños locales céntricos ubicados en las distintas localidades del Valle. Desde temprano y a veces con bajas temperaturas, soportan la espera. Muchos de ellos son jubilados, otros trabajadores vinculados a la fruticultura, pero también se pueden encontrar docentes y empleados municipales entre otros tantos rubros.

Mes a mes cumplen con el rito de cancelar la cuota del crédito que tomaron y que ahora les está generando más de un dolor de cabeza. Es que obtener un préstamo en la región puede resultar un trámite rápido aunque también muy oneroso.

En tan sólo dos horas y con muy pocos requisitos, se pueden obtener distintos tipos de empréstitos que van desde las 6 a las 18 cuotas fijas y en pesos.

Básicamente son las personas de clase media-baja y baja las que habitualmente concurren a tomar este tipo de créditos que presentan un costo -en la mayoría de las veces mayor al de los bancos- aunque el beneficio radica en que se puede lograr rápido y con sólo una firma.

Con DNI en una mano, los recibos de sueldo de los últimos meses y un servicio a nombre del titular en la otra, se puede acceder a una cifra que varía entre los $2.000 y los $ 15.000.

Un par de horas más tarde, el trámite se puede finalizar sin mayores inconvenientes.

Pero el problema es la tasa de interés que se cobra para lograr llegar a cancelar el pasivo.

Por ejemplo, si uno solicita un préstamo de 5.000 pesos se puede terminar pagando (al menos en 18 cuotas) prácticamente el doble.

Siguiendo con los ejemplos, en los locales de la región de la firma “Efectivo Sí” por un crédito de $ 5.000 a pagar en 12 cuotas se abona una suma mensual de $721, por lo que se pagará $8.652 al finalizar el plan de pago.

La tasa de interés mensual asciende a más del 9,5% mientras que la anual supera el 100%.

Si el plazo se extiende a 18 meses, se debe desembolsar $570 cada treinta días, por lo que al finalizar el plan se termina abonando 10.260 pesos.

En “Pesos Ya”, otra de las firmas dispersa con sus locales en toda la región, el panorama es similar ya que para cancelar el préstamo en 12 cuotas se deben desembolsar $ 766,70 por mes (10,7% mensual y 131% anual).

En “Rapicuotas”, otro de los locales de créditos que se encuentra en el Valle, los planes que se ofrecen van desde los 14 pagos fijos de $ 745 (alrededor del 11% mensual y más de 140 % anual).

En los bancos

En los bancos oficiales, sin embargo, la realidad es totalmente distinta.

La tasa de interés anual oscila entre un 25% y un 45%, variando a su vez entre bancos privados y entre los que pertenecen a gestiones estatales. Para obtener un préstamo de $ 5.000 en el Banco Patagonia, a pagar en un año, se deben desembolsar $ 562 mensuales, conformando un total de $6.744. Si se compara con el primero de los casos, el tomador del crédito personal estaría abonando cerca de un 30 % más.

La contracara es que para poder acceder al servicio los requisitos son mayores y más exigentes y, según indicaron los empleados del lugar, las distintas entidades bancarias mantienen actualizado un detallado análisis de la situación económica de sus clientes para definir hasta qué suma se les puede prestar.

¿Quiénes lo piden?

“Los que más adquieren este tipo de servicios pertenecen principalmente a una clase social media y baja, que además resultan ser los más cumplidores a la hora de pagar”, afirmó uno de los encargados de las sucursales que tiene su sede en Roca, y que pidió reserva de su identidad.

Empleados rurales, municipales, y docentes, son las ocupaciones que se destacan entre quienes solicitan créditos.

Sin embargo, destacó que los jubilados desde hace tiempo son los principales usuarios.

“En muchos casos los que adquieren los préstamos lo hacen para comprar electrodomésticos o para cambiar el auto” explicó el gerente de otra de las sucursales.

Por otro lado, se informó que por las facilidades que se brindan a la hora de adquirir el dinero, mes a mes el porcentaje en la demanda de préstamos crece, aunque también se aclaró que ese número puede variar a lo largo del año.

Peregrinación

Está claro que todos aquellos que toman un crédito de esta característica no tienen cabida en las entidades bancarias. “Yo solicité un préstamo en un banco y no me lo autorizaron”, comentó Miguel, de 23 años, y empleado en un galpón de empaque de Roca. “Tenía algunas deudas que se me acumularon y para tratar de salir me metí, pero ahora no sé si fue lo mejor”, explicó, lamentándose por los importantes intereses que debe abonar.

Justamente los trabajadores vinculados a la fruticultura son el perfil de solicitantes que más aumentó durante este año, teniendo en cuenta las características de la última temporada frutícola, que afectó no solamente a los productores sino también a los empleados ligados a las chacras y galpones de empaque.

Un empleado municipal de 34 años, contó que solicitó el dinero en marzo de este año, unos días antes del inicio de clases. “No tenía un mango y tenía que comprarle la ropa y los útiles a mis hijos. En ese momento me vino de diez, pero siempre queda lo feo que es venir a pagar”. Carla es jubilada, de 72 años, y explicó que solicitó el dinero para ayudar a su hijo -que trabaja en negro- a cambiar su auto.

Mercado marginal

La demanda de créditos personales está siendo estimulada desde el mismo gobierno ya que parte importante del modelo económico alimenta su crecimiento a través del consumo.

Hoy, algo más del 50% de los fondos que salen de las entidades bancarias, tienen este destino.

Con semejante proporción sobre la demanda del crédito, los bancos se tornan “selectivos” a la hora de otorgar este tipo de préstamos. Relación de dependencia mayor a un año, salarios de bolsillos superiores a los 5.000 pesos, edad del tomador del crédito entre 25 y 50 años y todos los aportes fiscales al día, son sólo algunas de las demandas que hoy tienen los bancos para todo aquel cliente que quiere acercarse a solicitar un crédito.

Por otra parte, teniendo en cuenta que hoy cerca del 50% de los trabajadores del país se encuentran por fuera del sistema formal (en negro), esta demanda de créditos insatisfecha ingresa forzosamente en un circuito distinto al bancario que es el de las compañías financieras, las que no se encuentran bajo la órbita del Banco Central de la República Argentina (BCRA), como sí lo están las entidades bancarias.

Los bancos que trabajan en el país están supervisados por el BCRA a través de una “ley madre” que es la Ley de entidades Financieras. Esto se debe, entre otras cosas, a que ejecutan la intermediación de dinero con fondos de terceros. Es decir, toman dinero de los ahorristas para prestarlo a los clientes.

Las compañías financieras, mencionamos en este artículo periodístico, utilizan fondos propios para prestar y por lo tanto quedan fuera del esquema de las leyes generales que rigen sobre las entidades bancarias. Esto, en definitiva, es lo que permite que una compañía financiera pueda prestar a una tasa casi el doble de lo que hace un banco de primera línea en la Argentina. Por lo general no tienen una tasa de referencia y el control, cuando se realiza, debe salir de la secretaría de Comercio.

Pero el problema de este perverso sistema no está tanto en la oferta del crédito; si no en la demanda. En la medida que el 50% de los trabajadores del país no cuenten con todos sus derechos, este tipo de iniquidades continuarán existiendo. De ahí la importancia que el gobierno nacional se ponga como meta central de su gestión, incorporar, en forma progresiva, a esta parte de la población que se encuentra marginada del sistema formal de trabajo que rige en la Argentina.

Jubilados al límite

En los últimos años las tasas de interés para los créditos que se les otorgaba a los jubilados venía siendo sumamente alta y en algunos casos llegaba hasta el 70%, afectando buena parte de los ingresos que los adultos mayores recibían mensualmente.

Hasta diciembre de 2011, el 34% de toda la masa de jubilados del país había accedido a este tipo de líneas crediticias en una suma total que ascendía a los $ 10.910 millones.

La propia presidenta Cristina Fernández denunció en diciembre del año pasado que el sistema se había “tornado perverso”. Y por ello, junto a autoridades de Anses, anunció que esta problemática afectaba a casi 2 millones de jubilados y que a partir de la nueva normativa, los créditos para este sector sólo podrán superar en 5 puntos porcentuales los que se otorgan a través del Banco Nación.

Otro de los puntos a tener en cuenta es que el cobro de cada cuota (que se le descuenta por recibo de sueldo) no deberá superar el 30% del haber mensual. Si bien los anuncios lograron frenar los abusivos intereses y el cobro de altos porcentajes de los haberes, las denuncias en Anses, por “virtuales estafas” continúan.

Gabriel Lamas glamas@rionegro.com.ar

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