En medio de la refriega entre policías y jóvenes que pugnaron por saquear el Chango Más, hubo agresiones contra periodistas y fotógrafos. ADN, antes que fuera víctima del robo de uno de sus equipos, logró captar el momento en que varios jóvenes intentaban arrebatarle sus cámaras a otros dos fotógrafos. 
Ayer, el hecho más grave, se produjo en la intersección de las calles Corrientes y Schieroni, cuando dos fotógrafos y un periodista tomaban fotografías de los enfrentamientos.
De espaldas estaba un grupo de jóvenes que lanzaban piedras, pero en un momento dado se dieron vuelta y cargaron con todo contra los fotógrafos Marcelo Ochoa (diario Río Negro) y Horacio Valderrama (diario Al Día), a quienes claramente intentaron robarles sus cámaras.
Cuando un periodista de ADN salió en defensa de los trabajadores gráficos, un sujeto aprovechó el momento y, rápidamente, arrebató la cámara fotográfica de la agencia de noticias y, con apoyo de un motochorro, huyó del lugar llevando el costoso equipo. (ADN)
Los alrededores de Viedma donde están emplazados los grandes supermercados vivían anoche momentos de alta convulsión cuando numerosos grupos de jóvenes intentaron tomarlos por la fuerza con el propósito de saquearlos. La fuerza policial los mantenía a raya dispersando permanentemente a los manifestantes con proyectiles de goma y gases lacrimógenos. Al cierre de esta edición se habían producido por lo menos diez detenciones entre los revoltosos, unos 16 uniformados resultaron con contusiones, mientras la comisaría 30º del Barrio Guido y varios vehículos resultaron seriamente afectados por una lluvia de elementos contundentes.
Las refriegas comenzaron a media tarde cuando un centenar de personas, acompañados por jóvenes mujeres, intentó quemar neumáticos en una de las calles laterales del supermercado “Chango Más” a fin de conseguir compulsivamente que se les entreguen, en principio, módulos alimentarios. En forma irónica querían “carne para hacer un asado” o aperitivos para mezclarlo con bebida cola.
Poco tiempo después se intentó descomprimir el conflicto ya que aparecieron camionetas de Desarrollo Social sobre la plaza “Rufina Peralta” del contiguo Barrio Santa Clara conteniendo envases de alimentos no perecederos que no alcanzaron para todos. Con la impaciencia a cuestas, dado que los más jóvenes querían seguir apostados a los alambrados del supermercado, se desató una revuelta sobre la calle Tierra del Fuego a raíz de una lluvia de cascotes lanzada hacia los uniformados. Estos reprimieron lanzando elementos químicos dispersantes y “postas”.
El grueso de la muchedumbre retrocedió en medio de un caos, cuando se le pedía a los gritos al secretario de Inclusión Social, Luis Ostreg, y funcionarios de la Secretaría de Seguridad que intercedan ante los operadores de Desarrollo Social para que se incrementen los envíos.
El caos y desesperación reinó en un lapso de media hora. La situación de ansiedad de desalineados muchachones, mujeres y adolescentes hacia trepar el termómetro. Frente al estupor de quienes reclamaban por un módulo, vecinos autogestionados para recibir la ayuda y funcionarios de segunda línea; apareció una camioneta doble cabina de marca japonesa, color oscuro, y con envases de cartón en su caja trasera. La desesperación hizo correr a varios que no dejaron que la camioneta estacione, le retiraron por la fuerza los envases, y sin frenar se abrió paso raudamente entre la multitud. De milagro, nadie salió herido. Cuando la gente comenzó a abrir las cajas, con sorpresa y sospechosa, éstas se encontraban vacías o con cajas más pequeñas en su interior.