Estefanía Heit, la periodista suarense acusada, junto a su pareja Jesús Olivera, de someter a maltratos y abusos a Sonia Marisol Molina, transcurre sus días ya sin tanta repercusión mediática en una celda de aislamiento de la cárcel de Villa Floresta.
Heit está sola. No comparte celda con otras internas ni tampoco mantiene contacto con las restantes 17 reas del penal, más allá de que le habrían hecho saber “que termine con el aislamiento, que acá puede ‘caminar'”. “Caminar”, en el léxico carcelario, significa compartir el día con las demás, sin temor a agresiones ni maltratos.
Logra ejercer sus artes culinarias cuando le habilitan la cocina del pabellón femenino, siempre y cuando las restantes internas no anden rondando. Su almuerzo y su cena nunca son compartidos con nadie.
Además, lee la biblia a la sombra de un parral. Quizás sea su única y fiel compañera, ya que desde el primer día en el que supo que estaría tras las rejas la pidió y le es de mucha ayuda para mostrarse fuerte en un futuro.
Y más allá de estar en absoluta soledad, “Fanny” recibe permanentemente visita y asistencia familar en horarios especiales. ¿Qué le acercan? Comidas, principalmente verduras y frutas, aunque también cosméticos y artículos de belleza. La periodista, se sabe, es muy “coqueta” y no descuida su imagen ni tras las rejas.
Quizás, esto sea para pedir, dentro de muy poco tiempo, una visita higiénica con su pareja, el pseudo-pastor Jesús María Olivera. No se descarta que en los próximos días pueda pedir -a través de los abogados defensores de ambos- que este sea trasladado desde la cárcel de Saavedra a Bahía Blanca. 