Río Colorado tendrá la radiografía de sus suelos

(NOTI-RIO) Se realizará por primera vez en el ejido de Rio Colorado un “monitoreo ambiental” en la zona de bajo riego, que permitirá determinar si las producciones hortícola y frutícola actuales están deteriorando los suelos y la capa freática a la hora de llevar adelante los correspondientes trabajos de siembras, plantación y cosechas.

El proyecto pretende también determinar y cuantificar la presencia de residuos de agroquímicos provenientes de la actividad de los distintos cultivos agrícolas que se realizan en la zona a nivel de agua freática y o suelos, en un primer momento concentrándose en algunos de los de mayor uso en fruticultura y horticultura.

Las muestras se extraerán en distintos puntos estratégicos que tienen producciones de más de un año y se realizará hasta mediados del 2016, donde se tendrá un panorama más claro y exacto de la situación de la localidad.

Se evaluará inicialmente los sectores de que se dedican a la horticultura que tiene una superficie aproximada de unas 400 hectáreas y de las 500 hectáreas de la productividad forrajera donde los profesionales mantienen las mayores dudas y sospechas debido a que fueron los sectores que mayormente crecieron la última década en la localidad.

Los primeros estudios apuntaran a verificar fehacientemente la salinidad y alcalinidad, lo que derivará a estudios más profundos para extraer la textura, el PH, la conductividad eléctrica, densidad aparente y la infiltración básica, de tal manera de observar en qué medida las actividades agrícolas están deteriorando o no los suelos de este Valle.

Cada tarea programada estará a cargo del ingeniero agrónomo Rafael De Rossi responsable de la unidad operativa local del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Rio Colorado.

“Normalmente escuchamos a personas que dicen que cuando plantan cebolla, aparece el salitre hacia el fin del ciclo del cultivo, pero eso es por el inadecuado manejo a la hora de utilizar el agua para el riego y en ocasiones por escasa infraestructura de drenaje en determinados puntos.”

El segundo tramo del estudio se abocará al sector frutícola para monitorear y para determinar si algunos plaguicidas que se utilizan afectan al suelo o al agua freática “Este estudio nunca se realizó. Tenemos que saber si el uso continuado de algún plaguicidas se está acumulando en algún punto del ambiente” comentó De Rossi.

Está determinado que los primeros muestreos se enviaran a un laboratorio instalado en la comunidad, que tendrá los primeros avances de los estudios sobre fin de este año y de ser necesario cada muestra se enviarán a Bahía Blanca a la Universidad del Sur.

El profesional mencionó “Tenemos sospechas que el mayor problema lo tendremos en la producción de horticultura, porque creemos que no se hacen normalmente las rotaciones de los cultivos, que permitan el recupero adecuado del suelo. Dicha actividad puede que mejore la fertilidad química del suelo, a raíz de los restos de fertilizantes aplicados a la cebolla, pero a nivel de fertilidad física, vamos a ver qué ocurre. Los problemas se pueden dar por falta de fertilidad física o química, por incremento de salinidad, o por la difusión de plagas o enfermedades que quedan en los suelos como restos de determinada actividad.”

Una vez finalizado los estudios y con el historial de todo el ejido, quedará en manos de los organismos oficiales de implementar un adecuado organigrama para asesorar y implementar planes de mejora para un mejor manejo de la producción.

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