Cardenales, tomados como mascotas

El cardenal amarillo, en peligro de extinción, es tomada como mascota por mucha gente. Una tesista de la Universidad Nacional de La Pampa relevó hogares de Santa Rosa y comprobó que la tenencia -tanto de esta como de otras especies silvestres que son enjauladas- es muy alta.

Florencia Arab es de Santa Rosa y ha obtenido un gran logro. Después de años de estudio en la UNLPam recibió el título de Ingeniera en Recursos Naturales, realizando como trabajo final para llegar a esta meta una investigación llamada “Mascotismo de especies silvestres en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa. Caso del Cardenal Amarillo (Gubernatrix cristata)”. Entrevistada por La Arena del Campo, Florencia cuenta por qué eligió este tema, cómo llevó a cabo la investigación y cuáles fueron los resultados obtenidos.
-¿Cómo hiciste la selección del tema de la investigación y cuál fue tu objetivo?
F.A.: Lo que más me gusta de los recursos naturales son los temas referidos a fauna y a la conservación de las especies, sumado a la relación entre el hombre y la naturaleza, la cual considero que es fundamental para justamente conservar los recursos naturales. Esta fue la parte que más tiempo me demandó, además de conseguir director para mi tesis, ya que este es un tema sociológico en gran parte, pero tuve la suerte de haber podido establecer contacto con un sociólogo, quien obró como director de mi trabajo -Guido Rovatti-, y de un codirector que es biólogo y trabaja con cardenal amarillo hace tiempo -Fabián Tittarelli-. Hay en la actualidad muchos estudios sobre el cardenal amarillo sobre poblaciones naturales, pero vi que no había investigaciones en estado de mascotismo, o sea, el cardenal amarillo adoptado como mascota en el hogar. Para mí fue interesante no excluir al hombre en esta temática, ya que tiene gran influencia sobre la situación actual del cardenal, el cual es altamente demandado como ave de jaula. Elegí el caso del cardenal amarillo porque es el ave que en este momento se encuentra en una situación muy grave, con poblaciones muy reducidas y cercanas a la extinción.
-¿Con qué inconvenientes te encontraste?
F.A.: -Hoy en día mucha gente sabe que es ilegal tener en su hogar a esta especie, por lo que me preguntaba si iba a lograr que la gente que las tuviera me lo dijeran. A partir de la campaña llevada a cabo por el Gobierno de la Provincia, mucha gente está enterada de que no puede tener cardenales encerrados, por lo que era muy probable que muchos me oculten esa información.
Mi objetivo fue conocer la densidad de especies silvestres que viven como mascotas en los hogares de la ciudad, específicamente el cardenal amarillo, por ser la especie en peligro a nivel mundial a partir de la gran demanda. Además la intención fue brindar información a la gente, ayudar a la campaña que realizó el gobierno, por lo que ofrecimos material de extensión, como ser láminas, folletos informativos, algunos cedidos por la Dirección de Fauna y otros que diseñé yo misma para este trabajo. A los chicos de las escuelas, una vez que respondieron los cuestionarios, les di una charla informativa acerca de la conservación de especies y la problemática del cardenal amarillo.
-¿Cómo fueron tomados los datos?
F.A.: -Con mi director decidimos tomar dos muestras, una estuvo conformada por 400 hogares de la ciudad y otra muestra estaría compuesta por 400 niños de 6to grado de escuelas de Santa Rosa. La intención fue hacer una triangulación de los datos obtenidos, es decir, comparar las dos muestras. A cada niño se le entregó un cuestionario donde debían completar con una cruz la pregunta acerca de qué animales tenían, comenzando por los domésticos. Se les presentó en ese cuestionario un listado de especies que comenzaba por los domésticos y luego continuaba con distintas opciones para seleccionar sobre aves, esa lista tenía más de 15 especies para elegir; la lista contenía los nombres de las aves y también fotos. El resultado fue impactante porque el cardenal amarillo arrojó como resultado ser la segunda especie tenida como mascota. De 400 niños, 50 tenían cardenales en el hogar, e incluso muchos de ellos no necesitaron la foto para reconocerlo, sabían muy bien de qué ave se trataba. Para el caso de los hogares, realizamos entrevistas a personas mayores de 16 años. Los resultados obtenidos a partir de esta muestra fueron muy distintos a la de los niños; sólo aparecieron tres casos con presencia de cardenal vivo, los cuales tenían conocimiento de la prohibición, e incluso algunos expresaron su temor a que se los denuncie a partir de haber contado que los tenían, mientras que a otros no parecía preocuparles, incluso hubo personas que dijeron que prefieren pagar la multa y seguir teniéndolos.
-¿De dónde saca la gente estas aves?
F.A.: -Las compran a particulares que las capturan, en la mayoría de los casos con jaulas trampa. Es un ave muy mansa y eso influye también en que sea muy fácil capturarlo; si el cazador tiene un macho o una hembra, lo llevan a una zona rural o al bosque para que, con su canto, atraigan a otros. Además, los machos son muy territoriales, entonces cuando un macho escucha a otro, va a buscarlo para atacarlo y eso hace que sea muy fácil que caigan en las trampas. Entre la hembra y macho hay diferencias, como ser, el macho tiene un plumaje más encendido, un amarillo más fuerte y copete negro, además de un canto muy bello, por lo que el cardenal macho es muy demandado. Ante esta situación, en la que la población de machos se redujo, las hembras en libertad no encuentran pareja, por lo que actualmente se ha observado que se están cruzando con otras especies. En la periferia hay mucha gente que compra estas aves a niños de 8 años aproximadamente. A partir de esa edad ya salen a cazar y ellos los toman directamente de los nidos de los árboles. Por ejemplo, a las cotorras las sacan directo de los nidos, las ponen en cajas y salen a venderlas. Otro método, bastante cruel, es el llamado “pega pega”, el cual implica el uso de un pegamento que se pone en los alambrados o donde las aves se posan y quedan pegados. Este método es muy cruel porque los pájaros se lastiman y muchos se mueren allí mismo porque si están mucho tiempo terminan siendo presa de otros animales.
-¿Cuáles fueron las conclusiones de tu investigación?
F.A.: -Con los resultados obtenidos, sumado a otros estudios sobre el tema, suponemos que la población en cautiverio puede ser mucho más grande que la que actualmente hay en libertad. Incluso, este trabajo lo realizamos en Santa Rosa, pero en el interior de la provincia la situación es mucho más alarmante, ya que hay datos que indican que una gran cantidad de hogares, sino la mayoría, tienen aves silvestres enjauladas, sobre todo cardenales amarillos. Mi intención con este estudio y más que nada a partir de los resultados, es informar, hacer saber y crear conciencia sobre todo en los niños. Ellos fueron el público que determinó el resultado de la investigación porque no ocultan información, por eso considero que es a ellos a quienes en mayor medida hay que dirigirles mensajes que generen conciencia por la protección del medio ambiente y los seres vivos. Hay niños que se crían en familias que son apasionados por las aves y las tienen en sus casas, pero no saben que hay una especie que está a punto de desaparecer por la alta demanda como ave de jaula. Los resultados de esta investigación me han dejado una sensación de tristeza, pero también siento una gran satisfacción por poder dar un estudio o datos concretos de lo que está pasando.
-¿Y después de esto, que sigue?
F.A.: -El problema de las tesis es que se hacen y después quedan archivadas. Yo tengo la intención de publicarlo en algún lugar, por ejemplo en espacios digitales especializados. Tengo muchos datos que pueden interesar al municipio, no sólo en lo que respecta a las aves, sino también acerca de la gran variedad y tipos de mascotas que la gente de la ciudad tiene en sus hogares, desde perros y gatos hasta serpientes y aves de toda clase. También he hablado con gente que está relacionada con proyectos ambientales y les comenté acerca de mi investigación y mi interés en formar parte de esos proyectos o de otros que se lancen. En Santa Rosa todavía no existe un programa que permita que al decomisar aves silvestres, éstas puedan ser rehabilitadas para volver a insertarse en su ambiente natural, por el momento sólo hay proyectos.

Tortugas también.
Para hacer esta intervención en los hogares, se conformó un equipo de 25 personas (estudiantes de la cátedra de la cual es profesor Guido Rovatti), cada una de las cuales portaba de manera visible una credencial que los identificó como parte de un equipo de estudiantes de la UNLPam, participantes de un proyecto de estudio sobre mascotismo. Rovatti les dio pautas para hacer encuestas sobre la temática de la tesis y se los capacitó como parte de un práctico de la cátedra.
Un resultado que se obtuvo de la investigación fue la presencia de una gran cantidad de tortugas terrestres como mascotas. Mucha gente no sabe que es ilegal tenerlas, igual que el cardenal; las tienen como si fueran un perro o un gato, incluso más de una. Como la gente no tiene conocimiento acerca de que no pueden tener las tortugas, la información surgió sin inconvenientes, con datos precisos.

Ana María Pozniak
Lic. en Comunicación Social

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