Permanentes reclamos por la falta de agua de riego

En la temporada en curso, sobre todo desde mediados de Diciembre hasta la fecha, se renuevan los reclamos de los productores por la falta de agua de riego en un momento de alta demanda hídrica.
Es sabido que la demanda hídrica, lógicamente mayor cuanto mayores son las temperaturas, tiene un alto componente de subjetividad en su manifestación, del momento que generalmente se ignora su dimensión en términos cuantitativos precisos. Este, el de la demanda subjetiva, es un primer componente que define la necesidad de regar.
Actualmente se cultivan en este valle unas 1800 has de frutales, 500 de pasturas y cultivos forrajeros, y 300 has de cultivos hortícolas, casi todos ellos con máximos requerimientos hídricos en el mes de Enero. Para atender este requerimiento, el DPA y el Consorcio Salto Andersen de riego y drenaje gestiona  unos 10 metros cúbicos por segundo en el canal principal, dentro de los cuales se encuentran 4 metros cúbicos por segundo para atender a la principal colonia, la Julia y Echarren. Esto habla de una dotación muy superior al promedio de otros valles regionales, de la misma cuenca del colorado o de la del rio negro. Esta dotación se ve limitada por la presencia de malezas acuáticas, concretamente lama, que obligan a un permanente trabajo de control para que el abastecimiento de agua no se vea obstaculizado.
Para ordenar  el abordaje de esta problemática, dividimos lo que designamos como “problemática del riego” en cuatro partes: (1) los problemas de la estructura; (2) los derivados de la gestión de la misma; (3) los problemas parcelarios, propios de cada chacra; y (4) los problemas de percepción que los distintos agentes tienen de la problemática.
El sistema en sí mismo tiene algunos problemas estructurales que año a año, según las circunstancias, emergen  como preocupantes, luego de muchos años de desinversiones. En este sentido, el estado del canal principal  se ha señalado como  la cuestión clave a resolver ante eventuales roturas de costosa resolución inmediata. Los agentes vinculados a la producción agropecuaria  ven como una imperiosa necesidad la implementación de un plan de revestimiento de los 30 km más complicados.  Otra de las cuestiones estructurales a resolver se refiere a la construcción de drenajes en zonas que se habilitaron al riego sin una estructura mínima de desagües, como ocurre en la Colonia El Gualicho o en las denominadas parcelas ganaderas. En  un tercer lugar puede plantearse el revestimiento de canales troncales con pérdidas por infiltración, o la renovación del mismo. La dimensión o estado de ciertos canales comuneros también es parte de esta problemática…
En relación a la gestión del sistema,  se priorizan los aspectos hidráulicos por encima de todos los otros. El mayor esmero se pone en la disponibilidad de agua dentro de los canales, y no tanto en su uso o abuso por parte de los regantes. La existencia de canales comuneros, donde la responsabilidad de su limpieza y uso es colectiva (es decir,  difusa), permite la existencia de “zonas sin control ” donde  los regantes del tramo final difícilmente pueden regar en forma aceptable.  La persistencia de prolongadas deudas de canon de riego sin atisbos de cambio es un problema de gestión (políticamente antipático) que repercute  en el funcionamiento del conjunto. Los operadores locales del DPA y el Consorcio (intervenido por aquel) no poseen el control absoluto del manejo de los recursos ni de las decisiones, pero se les reconoce su dedicación.
Para completar este panorama, en la problemática se debe considerar con la infraestructura de riego propia de cada chacra y su consecuente manejo.  A veces por desinterés, a veces por desconocimiento,  se pueden registrar casos que llevan a la consternación del observador sea por los tiempos de riego empleados, o por los caudales manejados, o por las láminas aplicadas…
Para terminar de completar este panorama, no todos los problemas son de índole física (infraestructura), o  de manejo o gestión.  La percepción que se tiene de la problemática es parte de la misma problemática.  Ejemplo: los regantes tienden a ver los problemas estructurales o de gestión del sistema, y no los de su responsabilidad: la infraestructura de riego y drenaje de sus chacras y el manejo que hacen de la misma.  Esta es la razón por la que la mayoría de los intentos de abordaje de la problemática del riego desde los organismos de extensión o capacitación, o aún desde los mismos consorcios, han logrado pocos avances. Otro ejemplo: creer que los deudores de canon van a pagar sus deudas porque sí…
En un proyecto ya finalizado, conocido como “Campaña Buen Riego”,  se llego a determinar que las causas de los reclamos no estaban tanto en la cantidad de agua que los canales troncales conducían sino en la estructura de las comuneras y de las propias chacras, en el manejo del propio regante, y  en el consecuente no respeto de los turnados, todo lo cual hace que la estructura parezca insuficiente.  Cuanto peor el estado de la comunera  y/o de la infraestructura de la chacra,  más corto resulta el turno y más se tiende a no respetarlo, y a ver con insatisfacción tanto los tiempos de turnado asignados como los caudales recibidos del sistema. Esto se pone de manifiesto con más facilidad cuando se registran altas temperaturas máximas: cuando se dispara la demanda “subjetiva” mencionada al principio. Caen dos gotas de lluvia y refresca, y la demanda subjetiva cambia… Hay toda una tarea pendiente de renivelación y redimensionamiento de comuneras que será necesario encarar en lo inmediato.
Que estos problemas sean enunciados aquí no quiere decir que en los otros valles de la Provincia no existan: tal vez falte que alguno/a que se siente a escribir.
 Todo lo dicho es dicho por alguien, según los biólogos chilenos Maturana y Varela. Todo lo que se escucha es cierto, siempre y cuando se lo refiera a quien lo dice.
Lo que se designa como falta de agua de riego desde un lugar no se ajusta a la realidad si se observan los excedentes que el sistema devuelve al río en el mismo momento en que alguien denuncia la falta.
En este contexto, quién tiene el deber de salir de este círculo vicioso: los regantes, los organismos de capacitación o asistencia técnica, o el DPA y el Consorcio (es decir, el Estado provincial) como gestores del sistema?
 

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