Labor Parlamentaria intentará hoy resolver un nuevo esquema remunerativo para los legisladores, que reformule, transparente o elimine el concepto de “gastos reservados”, que consisten en pagos de 20.000 pesos mensuales por diputado.
La última alternativa del presidente de la Legislatura, Ariel Rivero sería una dieta única, con un aporte no remunerativo, y la eliminación de aquellos “gastos”. Este diseño tendrá fuerte resistencia porque equiparía el pago de los legisladores pero reduciría los ingresos de los parlamentarios con mayor antigüedad y, generalmente, con más poder.
Esta discusión salarial en el Legislativo se trasladó a otros ámbitos del poder, evidenciando la sensibilidad de la cuestión en la esfera política.
El gobernador Alberto Weretilneck opinó anteayer en reunión con Rivero. Participaron, además, los jefes de las dos bancadas del Frente para la Victoria, Pedro Pesatti y Alejandro Marinao.
El mandatario entendió que aquella asignación de “gastos reservados” se debe formalizar y rindarse en su totalidad frente a la inicial intensión de Rivero de un diseño de transparencia combinado: parte al salario en recibo y el resto para la rendición, previa definición de un esquema de cuales erogaciones puedan justificarse al legislador.
Ayer, Rivero -acompañado por Angela Vicidomini- concurrió al Tribunal de Cuentas, procurando consejos técnicos para formalizar esos gastos reservados, considerando que ese órgano de control no aprobó esas erogaciones del 2011. Los vocales Juan Huentelaf y Erika Acosta no habrían ofrecido ninguna solución propia aunque, según trascendió, desaconsejaron por su complejidad en la implementación un esquema de rendiciones a partir de la presentación facturas.
Rivero habría valorado esa postura del Tribunal porque en las reuniones posteriores ya consideró un diseño donde se relativizaba la posibilidad de la rendición y, en cambio, incorporó la fijación de una dieta fija para cada legislador, desplazando el criterio de liquidacion actual donde cada diputado tiene su propia composición remunerativa, con importantes variantes entre sus asignaciones.
En los últimos encuentros con sus pares, Rivero adelantó que hoy propondría una dieta general (de 38.000 a 40.000 pesos) y un monto no remunerativo, eliminando totalmente los “gastos reservados”. Esta discusión se profundizará hoy en Labor Parlamentaria aunque se anticipa su oposición de los presidentes de los bloques, que la semana pasada ya cuestionaron a Rivero por su determinación unilateral de transparentar esas erogaciones. Ahora, la nueva propuesta del presidente impactará más en esos interlocutores, especialmente en Pesatti y el radical Bautista Mendioroz, con fuerte incidencia salarial de la antigüedad donde sus haberes brutos rondan los 60.000 pesos.
Anoche, un legislador le advirtió a Rivero que los ingresos de los legisladores no se podía reducir. “Sí, lo sé pero igual fijemos una dieta y que ellos se hagan cargo del costo político si no aceptan bajarse sus ingresos”, respondió.