Esta extraña conducta fue descubierta por primera vez en 2006, pero se pensó que se trata de un fenómeno aislado. Un nuevo estudio confirmó que es comportamiento frecuente y en crecimiento, según publicó el sitio de la BBC.
Sucede en la isla de Marion (Sudáfrica), cerca del continente antártico. Los protagonistas son el pingüino emperador y la foca o lobo marino antártico.