(NOTI-RIO) Víctor Pagano con 58 años, profesor de educación física, llegó a la comarca de Río Colorado con 27 años que lo adopto como propio. En sus horas libres se interna en una habitación llena de herramientas y maquinarias (algunas de ellas reformadas) transformada como taller donde talla en la madera o piedra la idea que da vuelta en la cabeza.
También se hace tiempo para escribir y transformar versos en temas musicales sobre todo lo que hay alrededor de su vida, su formación, las alegrías y fracasos, supera los 200 temas musicales que algunos de ellos con la ayuda de las redes sociales o de alguna de las FM locales ayudaron a dejar el anonimato.
De una personalidad diferente,cosecha odios, cariños, rechazo o aceptación dentro de la comunidad, con un enlace entre el profesor y los alumnos, el músico en la sociedad, su familia y coexisten los fascinante vínculos de amor-odio que emergen entre él y su guitarra que presenta varias y únicas modificaciones que la transformaron en especial.
Con su charla también es capaz de profundizar en la vida interior de donde pudo escapar de las horas de soledad para enfrentar al mundo.
Mientras trata de amoldar manualmente unas piedras especiales que son de la cordillera para transformarlas en punta de flecha, reconoce “Porque siempre quiero ser yo mismo, provoca la energía negativa entre la gente mayor,quienes me ven como una mala persona, me juzgan sin conocerme, seguro que les asusta que alguien pretenda ser capaz de lograr cosas, con el esfuerzo propio, sin buscar demostrar nada a nadie, solamente por el hecho de buscar superarme todos los días. Pero tengo una mayor recompensa que hecha por tierra todo el resto, que es el amor y el cariño de los chicos y los adolescentes quienes me valoran por lo que soy.”
Con melancolía recuerda su niñez, que tuvo pasajes difíciles, rodeado de violencia con la educación rígida de la época, eso lo obligó a salir a trabajar desde muy chico haciendo tareas de lustra bota, canillita vendiendo el diario, cadete en una farmacia, o trabajar con su tío en el mercado concentrador. “Lo que ganaba se aportaba a la familia y hasta en ocasiones sirvió para comprar los regalos de reyes para mi hermano. Yo renegué muchas veces con esos reyes que me regalaron algunos juguetes que le faltaban partes.”
Hasta que una persona le enseño el trabajo de tornero de madera que le permitió elaborar productos y con la ganancia pagarse la carrera de docente, que ejerce con orgullo.”El hombre con su ciencia todo lo puede lograr” sostiene
“En mi cabeza tengo el libro escrito que tiene titulo que lo llamo “Locoherente” y cada vez que escribo una canción, voy haciendo una cronología de mi vida y ya llevo mas de 200 temas musicales.”
GUITARRA “LA COMARCA”
Con su limitaciones dentro de la música, buscó ponerle ritmo a una guitarra criolla que le agregó percusión con dos tonos diferentes, que van enganchado uno en su dedo indice y el otro en el meñique, que van dando sonido al mismo tiempo que toca las cuerdas.
Los dos elementos que van dando el ritmo están hechos en forma casera y artesanal, con elementos que fue encontrado dentro de la casa, como arandelas, abrazaderas, un protector bucal, un acrílico, un repuesto de moto, clavo, partes de un llavero, tanza, corcho, cueros y resorte.
Todo eso armado van dando los diferentes ritmos que acompañan las letras musicales.
No faltaron los soportes “especiales” donde esta el micrófono y una armónica que también utiliza.
“Yo no hago música, hago canciones que salen del corazón, del alma, de la cabeza y me la voy rebuscando como puedo. Mi guitarra es diferente, lo que toco es diferente, salgo de lo convencional y es mi gran satisfacción, porque tengo una necesidad de seguir aprendiendo todos los días” dijo Víctor.