Los técnicos sanitarios del departamento de Sanidad Vegetal de Brasil (DSV) presentaron un crítico informe sobre el estado de la fruticultura del Valle de Río Negro y Neuquén tras su visita realizada en la segunda semana de abril.
Según refleja el documento, los controles que se realizan en la región del Valle sobre carpocapsa no han sido eficientes y las autoridades brasileñas exigen 16 medidas a aplicar en la zona contaminada (Patagonia Norte y Cuyo) para poder volver a abrir la frontera para la fruta argentina. En realidad Brasil no cerró la frontera, sino que tomo la decisión, hace ya más de un mes, de no entregar nuevas licencias a los importadores, lo que paralizó la exportación argentina de pomáceas hacia ese destino.
El crítico informe fue elevado al Ministerio de Agricultura de Brasil el jueves pasado y al día siguiente ingresó para “su observación” en las oficinas centrales que posee el Senasa sobre la avenida Paseo Colón, en Capital Federal.
Según fuentes del Senasa, el martes y miércoles próximo se realizará en Brasilia una reunión técnica para evaluar una posible salida al cierre de la frontera para la fruta argentina. “Allí sólo participarán técnicos y funcionarios del área de sanidad vegetal de ambos países, y se hablará de las opciones que habrá que implementar en Cuyo y Patagonia para limitar los riesgos en frontera”, sostuvo el funcionario consultado. Sin embargo, la comitiva oficial argentina estaría acompañada por empresarios que actuarían como asesores externos, ya que no podrán participar de las reuniones formales entre los países.
De llegar a un acuerdo en esta reunión técnica, el levantamiento de las sanciones a la fruta argentina quedará en manos de las autoridades políticas de Brasilia, las que terminarán por autorizar (o no) nuevas licencias de importación para las pomáceas locales.
Para los empresarios del Valle los tiempos se acortan y cada día que se pasa sin exportar a Brasil los problemas tienden a potenciarse ya que las ventas al vecino país son clave para el financiamiento de todo el sistema. Pese a ello, los exportadores aseguraron que no están dispuestos a “firmar cualquier cosa que finalmente no pueda aplicarse en el Valle y sea el certificado de defunción para las exportaciones a Brasil”.
Las críticas del informe elaborado por la auditoría brasileña no sólo se centran en los desaciertos de varias de las empresas que han sido visitadas sino también sobre el rol del Senasa en materia del monitoreo de la plaga. Los técnicos brasileños solicitan que se intensifiquen los controles que realiza el Senasa sobre los distintos puntos críticos que muestra el Sistema de Mitigación de Riesgo (SMR) ya que parte importante de los problemas en frontera con la fruta argentina llegan por la falta de controles internos. Destacan, en este sentido, que es alto el nivel de carpocapsa encontrada en el campo y muchos los montes en estado de abandono en toda la región del Valle. Dos puntos clave, entre otros, dentro del SMR para poder volver a exportar a Brasil.
Pérdidas por u$s15 millones
Teniendo en cuenta los tiempos políticos, se podría anticipar que las exportaciones de pomáceas hacia Brasil durante mayo estarían prácticamente perdidas.
El 15 de mayo se daría por finalizada la reunión técnica y, de no existir problemas, recién en la semana siguiente las autoridades del Ministerio de Agricultura estarían visando el acuerdo técnico para habilitar las licencias a fin de mes.
Frente a este escenario, conservador, el Valle dejará de exportar al vecino país alrededor de 12 millones de kilos, entre peras y manzanas, durante el período abril-mayo de 2015. Si a esto se le suma los menores retornos (precios) obtenidos por la poca fruta embarcada para ese destino, las pérdidas oscilarán en torno a los 15 millones de dólares. Grave, muy grave, para un sistema en crisis.