Carta del lector: Inflación política

Señor Director,
En la edición de Río Negro del 16 del cte., se informa acerca de la cobertura de cargos nacionales en las provincias de Neuquén y Río Negro por parte del nuevo gobierno central.
Se reitera así un viejo vicio de nuestra administración: la mala práctica de generar o mantener cargos políticos en ámbitos donde una sana gestión debiera más bien tornarlos innecesarios. Me pregunto si la ANSES local, o la obra social de los jubilados, necesitan tener un político al frente. Bastaría, y sería preferible, un buen empleado de carrera que accediera por concurso debidamente realizado, para garantizar una buena gestión. ¿Y acaso una radio oficial requiere un comisario político al mando? Ojalá tuviera un buen gerente o director que hubiera hecho carrera y hubiera llegado al cargo por vía de concurso.
Con el criterio de multiplicar los delegados, representantes y referentes pagos, no sólo se grava el erario público hasta el punto de lo insostenible. También se torna más ineficaz la gestión. A modo de metáfora, nuestros Estados se parecen a aviones en los que se ha embutido a cien jefes y tripulantes por cada diez pasajeros. Cada decisión que deba adoptarse tardará más, y estará más atravesada por internas o por el orden de pisoteo de cada gallinero político. Ojalá no haya que realizar un aterrizaje difícil, en ese avión metafórico.
Si el criterio de inflación de cargos se generalizara, también habría que poner un comisario político en cada sucursal de algún banco nacional (¡ahora espero que no me copien la idea!), en las oficinas de correos, en cada registro de lo que sea, y en todo lugar donde campee nuestro escudo.
En tiempos de informatización y modernización (hasta hay un ministerio bajo este rubro: espero que no designe delegados locales), en tiempos como estos es cada vez menos necesario un director de la obra social local que sea del palo, y es más necesario, dramáticamente necesario, que se le dé a cada uno la prestación que necesita. No creo excederme al estimar que más de la mitad de lo que se paga en cargos políticos es, hoy mismo, claramente prescindible.
Apelemos a la sensatez de los gobernantes; reclamemos que no multipliquen los caciques a costa de los haberes y los derechos de los indios. Si hay que reconocer favores o asegurar lealtades, por favor establezcan algún subsidio específico para tales fines, y evitarán proponer más asentaderas para oficinas donde las sillas hace tiempo que no alcanzan, y más decisores donde no hay más que decidir, sino hacer bien las cosas.
Agradezco la publicación de la presente y saludo a Ud. muy atentamente.
Ramón Minieri
DNI 5.511.376
Río Colorado

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