La barrera complaciente

No obstante haberse obtenido el “status” sanitario de zona libre de aftosa sin vacunación para la Patagonia, las prometidas medidas para poner en vigencia como complemento esencial la unificación comercial de esa zona geográfica desde al río Colorado al extremo sur, se viene postergando desde enero habiendo colmado la paciencia y provocado un generalizado descontento entre las entidades rurales y las productores de la región.

Al respecto fue muy claro el presidente de la Federación de Sociedades Rurales de Rio Negro, Marcelo Casagrande, al referirse al manoseo al que están siendo sometidos los productores con tantas indefiniciones y falta de previsibilidad. La misma preocupación manifestó el intendente de Patagones, José Zara.
Si bien los pretextos siempre existen y son esgrimidos sin mayor base de credibilidad, ahora se alude a la visita de técnicos de la sanidad animal de Chile al país para interiorizarse de las medidas que analiza adoptar el organismo oficial.
Realizado ese encuentro se tendría que conocer en unos días la resolución de unificación comercial de la Patagonia según adelanto Jorge Dillon, el presidente del Senasa.
Aunque ya es un secreto a voces, y lo conocen las autoridades, que las marchas y contramarchas del Servicio Nacional de Sanidad Animal y Calidad Alimentaria obedecen principalmente al deficiente funcionamiento de la barrera establecida al norte del río Colorado y su falta de soluciones para remediarlo con urgencia.
Hay que consignar que esta barrera fue impuesta en la década de los años setenta bajo el manejo de un organismo publico y privado -la Fundación de la Barrera Patagónica (FUNBAPA)- con la participación de los gobiernos provinciales, el Senasa y los productores, contando con más de 30 puestos de control en los ríos Colorado y Negro y una dotación de mas de 350 agentes. Su gestión fue coronada por singulares éxitos como la eliminación de la mosca de los frutos, la homologación de la Patagonia “B” como zona libre de aftosa sin vacunación, y la puesta en funcionamiento del laboratorio de sanidad animal integrando la red de laboratorios del Senasa.
Posteriormente, sin que nadie ofreciera algún tipo de explicación, y bajo la gestión del ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Carlos Casamiquela, el Senasa reemplazó a la Funbapa en los niveles de conducción . Desde entonces el funcionamiento no fue el mismo y se pudo apreciar su declive en distintos aspectos y especialmente en los controles y la actividad que deben cumplir los distintos puestos de control.
Es que se transformó en una generalizada creencia que la barrera sanitaria ha sido desvirtuada en el último tiempo por haberse convertido en un obstáculo flexible y complaciente que es atravesado sin mayores riesgos y sin que exista una debida contención para evitar este tipo de actividades por la inquietante permisividad que llega a límites alarmantes.
En el sector ganadero rionegrino, que es el que tiene mayores responsabilidades y el que por muchos años fue zona de contención sanitaria por su proximidad fronteriza con el río Colorado, situación que le produjo mas perjuicios que beneficios, el comentario que se conjuga sin inhibiciones es la persistencia del contrabando de ganado en pie y la introducción en niveles importantes de carne faenada con hueso proveniente del norte, preferentemente hueso plano o asado,
Los controles de la barrera son muy laxos y la abundancia de la oferta de cortes de asado en el mercado indican que los hechos no escapan a una realidad difícil de comprobar en razón del “modus operandis” de los transgresores. Se puede aplicar aquí aquello que se dice de las brujas, “que no existen, pero en definitiva… que las hay, las hay”..
En general los operativos de control de los vehículos que llegan del norte se realizan en forma muy espaciada y generalmente la incautación de la carne en infracción alcanza volúmenes menores y medianos. Es excepcional -y esto llama mucho la atención- que los operativos nunca brinden como resultado el descubrimiento de algún contrabando por miles de kilogramos de carne con hueso.
Pero además, las infracciones que se aplican no son relevantes, el Senasa devuelve rápidamente los vehículos que se utilizan para esas contravenciones a sus propietarios, que al poco tiempo vuelven a reincidir.
Las entidades rurales y sus asociados ya están hablando de que el conjunto de deficiencias en los controles de la barrera sanitaria son producto de la burocracia nacional, la carencia de recursos o su falta de llegada en tiempo y forma, y otros factores que se pueden justificar.
Y dejando de lado subterfugios hacen oír que hay además fuertes sospechas y presunciones de actos de corrupción, de eventuales connivencias en algunos eslabones de la barrera sanitaria donde podrían estar comprometidos agentes del Senasa, con los autores y cómplices del contrabando de carne con hueso a la región.
Esta sensible cuestión no solo afecta la efectividad de la barrea sanitaria en cuanto a ser una verdadera garantía para preservar el actual “status” sanitario de la Patagonia como área libre sin vacunación sino también al propio prestigio del Senasa.
Como ha sucedido con los lamentables casos de corrupción protagonizados por inspectores del SENASA en el puerto de Buenos Aires.
Allí fueron separados de la repartición algunos agentes al comprobarse que exigían bajo procedimientos extorsivos “coimas” que iban desde los 3500 a los 14.000 dólares a los propietarios de los barcos extranjeros que venían a cargar aceites y trigo entre otros productos, para otorgar el visto bueno al estado sanitario de las bodegas, inclusive a las revestidas por placas de acero inoxidable.
Los perfiles de este verdadero escándalo fueron denunciados oportunamente por una prestigiosa revista naviera internacional, caso que fue publicado hace unos dos meses por el diario “La Nación” de Buenos aires, bajo el título por demás explícito: “Corrupción en el Senasa”
Hay otro hecho reciente que también deja al descubierto alguna imprevisión del Senasa. En La Adela, jurisdicción de la provincia de La Pampa, ubicada frente a la localidad de río Colorado, curso de agua por medio, tuvo lugar un robo de un conjunto de vacas que fueron trasladas en forma sucesiva a dos campos ubicados en el territorio rionegrino, donde se les cambiaron las caravanas y se ofrecieron en venta. Al parecer un comisionista de hacienda “arrepentido” presentó una denuncia en la oficina del Senasa en Río Colorado acerca del verdadero origen de los vacunos.
En definitiva el dueño de la hacienda hizo lo propio en la justicia pampeana y un juez ordenó rescatar la hacienda y restituirla en La Adela.
El Senasa, que comprobó que animales de una zona libre de aftosa con vacunación ingresaron a otra zona libre de aftosa sin vacunación, debió haber intervenido e inclusive aplicar el “rifle sanitario”, restituyendo el valor de la hacienda sacrificada, subrayan los productores.
¿No se puso en riesgo la condición sanitaria de la región con ese movimiento del ganado? ¿Hubo o habrá explicaciones racionales del Senasa relacionadas con este episodio?
Para finalizar cabe consignar la difícil situación de los productores del centro sur, que impulsados por las desfavorables condiciones climáticas se vieron obligados a traer sus haciendas de ganado ovino al área del Partido de Patagones en la vecina Buenos Aires y los campos cercanos a Viedma, y ahora no pueden retornar a los campos de origen porque el Senasa continua sin definir la unificación comercial de la Patagonia.
Sobre todas estas cuestiones de actualidad hubo una importante reunión en las instalaciones de la sociedad rural de Viedma y después en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca donde estuvieron presentes el titular Marcelo Martín, y otros funcionarios, el presidente de la Federación de Sociedades Rurales de Río Negro Marcelo Casagrande y dirigentes de diversas entidades ruralistas.
Allí se informo que en mayo se producirá el anuncio de la unificación comercial de la región patagónica, aunque las mayores preocupaciones estuvieron relacionadas con el funcionamiento precario de la barrera sanitaria del río Colorado
Los representantes de los productores volvieron a sugerir la participación de alguna fuerza de seguridad en el control de la barrera y mecanismos para captar fondos que ayuden al cumplimiento de su tarea. En general los directivos de las organizaciones pecuarias ya han perdido la paciencia y adelantaron que en los próximos días si no hay respuestas se renovarán los reclamos en los niveles provincial y nacional.

Verna y los frigoríficos pampeanos

Casi en forma coincidente con estos movimientos de la dirigencia rural, el gobernador de La Pampa, Carlos Verna, del Justicialismo efectuó intencionalmente declaraciones contrarias a la vigencia de la barrera sanitaria existente en el río Colorado, cuestionando los impedimentos existente para introducir carne con hueso o asado desde el norte.
El mandatario de la vecina provincia no es la primera vez que forma filas en coincidencia con los frigoríficos de su provincia que exportan carne a países extranjeros afrontando los remanentes de asado con hueso, excedentes que necesitan introducir al sur de la barrera del río Colorado a precio de dumping con el consiguiente perjuicio para los ganaderos rionegrinos.
En sus declaraciones a la prensa, Verna reconoció las naturales resistencias que ofrecen a esos intentos los productores rionegrinos inmersos en una serie de proyectos que quieren proteger y seguir desarrollando para elevar los rendimientos de sus haciendas vacunas y ovinas, implantando pasturas en los valles bajo riego, tecnificando sus campos, incorporando el sistema de engorde a corral, introduciendo mejoramiento genético y la modernización de las plantas frigoríficas de la región.
Pero el mandatario pampeano avanzó y dijo además con todas las letras que la resistencia que presentan las provincias del sur a los intentos pampeanos, se deben a que el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Rio Negro, Marcelo Martín, presiona en ese sentido sobre el ministro Ricardo Buryaile -el titular nacional de la cartera del rubro- por ser propietario de un corral de engorde en Río Colorado o en sociedad con el hijo del empresario Carlos Pilotti de esa localidad.
Se sabe que esta situación sería conocida por el gobernador Alberto Weretilneck, quien hace algún tiempo habría recibido informes sobre el tema y, según trascendió, Weretilneck conversó sobre el particular con el ministro Martín, quien por otra parte ya habría reconocido tener intereses en ese emprendimiento. privado.
También se pudo comprobar que el licenciado Marcelo Martín, dedicado desde siempre a las actividades agropecuarias, había emprendido ese tipo de actividades empresarias poniendo en marcha el engorde a corral, con fecha anterior a su designación como integrante del gabinete provincial en la cartera de Agricultura, Ganadería y Pesca.
En torno a esta situación y para tener un adecuado contexto de interpretación, es útil señalar que el gobernador Verna defiende los intereses del área geográfica de su provincia que por la calidad de sus pastos y el régimen de lluvia anual –en gran parte de su territorio- forma parte junto con Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y sur de Córdoba, de la ubérrima Pampa Húmeda, que integran el privilegiado circulo de ganadero en torno al puerto de la capital federal.
Por otra parte la ficción de que La Pampa es Patagonia, para aprovechar los beneficios de su condición, es una aberración que se introdujo durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
Es un tema irreal y verdaderamente estrafalario, impulsado en su momento por un dirigente radical que conjugaba idénticos intereses a los que sirve el gobernador Verna, el ex senador nacional Antonio “Pacheco” Berhongaray, un acaudalado hacendado y propietario de frigoríficos pampeanos dedicados a la exportación de carne.

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