El Distrito Río Negro de Vialidad Nacional tiene nuevo titular. Es Raúl Obieta, un ingeniero de La Pampa, con experiencia vial en el sector privado.
Obieta reemplaza a Arturo Montero de Espinosa, que comandó esta delegación vial por más de una década y fue desplazado por el Administrador General del organismo, Javier Iguacel. Minutos antes del acto de asunción, ese funcionario se reunió con Montero y le pidió la renuncia para poner en funciones al nuevo delegado nacional.
Aún así, Montero participó de la ceremonia, en la cual, Iguacel habló ante el medio centenar de empleados de Vialidad, planteando los lineamientos de su gestión y del gobierno de Mauricio Macri. Diferenció cuatro directrices: “honestidad y compromiso”, “trabajar en equipo”, “profesionalismo” y “ejemplaridad pública”.
Alineado fuertemente con el discurso de Macri, Iguacel propuso una administración honesta al personal mientras reivindicó el trabajo “en equipo” en el organismo, para lo cual, adelantó la creación de un Gerencia Regional Patagónica (que tendría sede en Neuquén o Comodoro Rivadavia). También, insistió en la labor conjunta con otras áreas nacionales, con los gobierno de la provincia y los municipios.
Enfatizó en el “profesionalismo” aunque aclaró que no hablaba de profesión sino de la “pasión” que se vuelca en la gestión, repasando hechos que dificultan respuestas y aportando ciertos ejemplos de desidia, que propuso erradicar. Finalmente, Iguacel reclamó “ejemplaridad pública” en las tareas encomendadas.
Además, adelantó que las prioridades viales para Río Negro se centrarán en la conclusión de las obras de las rutas 23 y 22.
El cambio en el Distrito rionegrino no sorprendió. Las sospechas y denuncias de irregularidades acumularon reclamos del desplazamiento de la conducción de Montero de Espinosa. Incluso, el diputado nacional Sergio Wisky solicitó al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich que intervenga esa delegación por las “graves situaciones” en “los circuitos administrativos” y la “ejecución de las obras”.