¿Cómo evitar que la pasión decaiga a pesar de tener la “cama tomada?”

El estrés laboral, la falta de tiempo y los chicos suelen aparecer como principales excusas para relegar la pasión. Si el ritmo sexual con nuestra pareja está decreciendo, es importante entender que no todo está perdido. Estos son algunos consejos que ayudarán a cambiar aquella realidad.

Con tantas responsabilidades, las tareas pendientes en casa, la rutina del trabajo y tus hijos jugando a toda hora, parece realmente imposible incorporar a la pareja en nuestra agenda. Y es aquí cuando comienzan los inconvenientes, porque como bien dicen las malas lenguas: “El matrimonio sin sexo es una pesadilla”.

Por eso, el truco está en ser conscientes de esto para reconectar esos hilos invisibles que alguna vez los unieron y retomar el lenguaje de cuando eran novios. Lo principal es terminar con pretextos clásicos como “si están los chicos, en casa no se puede”. Es entendible que no todas las familias tienen un ambiente para cada integrante, y que en muchas ocasiones se debe compartir la habitación, especialmente si hay un bebé porque al ser pequeño se instala en la cama grande.

Pero el cuarto matrimonial tiene que conservar cierto grado de intimidad. La explicación es simple: “Papá y mamá están juntos, y este es su cuarto”. No hay que tratar de pensar en lo que se les cruzará por la cabeza a los chicos, porque ellos ni se enteran de lo que los padres hacen cuando la puerta se cierra. Si ellos instauran esa costumbre, van a ver que ellos sabrán respetarla.

El estrés es uno de los principales detonantes para la desconexión sexual. Cuando uno está preocupado o con muchas cosas en mente, en el cuerpo aumenta el cortisol y esto baja la dopamina y los químicos relacionados con el placer. Es común sentirse abrumada por las obligaciones, pero la respuesta sincera es que se tiene poco tiempo para el sexo porque luego no se hace tiempo para todo lo demás. Así que se debe reconsiderar la forma en que se llevan a cabo las obligaciones.

Al intentar cumplir con todo, uno se acuerda del sexo en los últimos cinco minutos del día. Luego, recostada en la cama, una se plantea silenciosamente si debes continuar con el plan y avanzar, pero la respuesta suele ser siempre la misma: “Estoy tan cansada que prefiero dormir”.

Es importante entender que cuando no se encuentra el momento, lo esencial es que no se deje el sexo para lo último o que se lo tome como si fuera una obligación más al final del día. La clave es estar atenta a los “huecos” de tiempo durante el transcurso del día: apenas se despiertan o cuando los chicos se fueron al colegio. También puede ser a la tarde, si justo se produce un encuentro después del trabajo y están yendo a cenar a la casa de su madre. La realidad es que se deben aprovechar los espacios que dejan los niños. Siempre habrá unos segundos para cambiar el chip. Cuando ellos salen o duermen una siesta, se encontrarán con dos opciones: caer en el estrés absoluto producido por el cansancio o detectar una oportunidad. O si no… ¿por qué no proponer una tarde juntos, en lugar de una noche, para no estar tan cansados?

Eso sí, la cita tiene que empezar con la relación sexual, porque si se lo deja para después, comenzarán a charlar acerca de la escuela de sus hijos y problemas económicos, y toda la magia que estaban viviendo va a desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Las parejas suelen perder la conexión con su lado sexual, porque se quedan atrapados entre la crianza de sus hijos: horarios del colegio, en la materia que deben estudiar, en los días y horarios que deben llevarlos a fútbol o danza, en ir a buscarlos y bañarlos.

Tres formas básicas de salvar un matrimonio sin tener sexo

Los especialistas brindan sus consejos para tener en cuenta a la hora de tener que salvar un matrimonio donde el sexo comienza a ser cada vez más espontáneo:

1.- No asumir que la pareja no tiene interés en mantener relaciones: no sacar conclusiones del deseo sexual de la pareja sin consultarle primero. La terapeuta sexual Gracie Landes, explica que la mayoría de las personas pasan la fase de la luna de miel después de los dos años y tienen que trabajar para mantener una vida sexual activa. “Las parejas que llevan mucho tiempo juntas tienen que planear los momentos de intimidad para recuperar esa expectación positiva por estar juntos”, detalla.

2.- Resentimientos en relación al sexo: Si se escucha “no, hoy no” demasiadas veces, lo lógico es que aumenten el resentimiento y la vergüenza por tu deseo sexual. Ese resentimiento suele afectar a otros ámbitos de la relación y de las vidas de los integrantes de la pareja. Cuando pasa esto, la terapeuta sexual, Moushumi Ghose, aconseja que el miembro de la pareja que ha rechazado al otro reconozca que ahora le toca a él iniciar el momento íntimo. Una vez que se vuelvan a reconocer las necesidades del otro, debe turnarse para iniciar los encuentros sexuales.

3.- Hablar de las fantasías: es muy frecuente que las personas que mantienen una relación estable se guarden para sí mismas las fantasías sexuales. “Normalmente va más allá de lo que quieren en la cama. Es algo más profundo y requiere que uno se abra a su pareja, expresando el deseo de ser dominado o la preferencia por desempeñar un papel de sumisión. Aconsejo a las parejas que hablen con total sinceridad. Compartir las fantasías secretas y los fetiches ayuda en la cama, pero también refuerza la sensación de conexión, que da lugar a una intimidad más profunda”, es la explicación que brinda Ghose.

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