Por primera vez, un sacerdote católico llega a juicio por un abuso sexual en Río Negro

Un sacerdote de la Iglesia Católica llegará a juicio este viernes, tras una denuncia por abuso sexual que un adolescente realizó en el año 2014.

En medio de un fuerte hermetismo con respecto a la causa, se supo que el caso ocurrió en el año 2010 en la ciudad de Allen aunque el menor y la familia recién presentó la denuncia cuatro años después.

Tras el inicio de las correspondientes actuaciones, se supo que el joven fue sometido a una serie de pericias que incluyeron una Cámara Gesell, donde habría dado detalles del hecho al que habría sido sometido por parte del religioso.

La causa está caratulada como “abuso sexual con acceso carnal por aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima. Y agravado por ser un ministro de culto”. En caso de ser hallado culpable, el sacerdote podría purgar una pena que va desde los 8 a los 20 años de cárcel.

Según se supo, el religioso -que al momento del hecho tenía unos 30 años- se encuentra en libertad, a la espera de concretarse el proceso.

Finalmente la causa, de la cual no se tenían detalles y tampoco fue dada a conocer en su momento a los medios de comunicación, llegará a juicio este viernes, cuando el tribunal de la Cámara Tercera del Crimen abra el debate en el subsuelo del edificio de tribunales, ubicado en calle San Luis, aunque las audiencias no será públicas.

El caso del sacerdote de Allen -fue exclusivo ANR- que el viernes llegará a juicio por una causa de abuso sexual de un menor de 14 años tuvo una inmediata repercusión en distintos medios de la ciudad y en toda la región.

Se supo que el religioso -identificado por fuentes judiciales como Juan José Urrutia- prestó servicios en la Iglesia Santa Catalina de Allen y que tuvo un trabajo directo con varias organizaciones vinculadas a jóvenes de esa ciudad. Sin embargo, en el año 2011 desapareció sin dar demasiadas explicaciones, y fue reemplazado por otro sacerdote.

En ese momento, y según comentaron varios vecinos y colegas de esa ciudad, “desapareció” misteriosamente y ya nadie lo volvió a ver.

Es por eso que ANR intentó comunicarse con el Obispo Marcelo Cuenca para indagar cuáles fueron los pasos del religioso tras la denuncia. Sin embargo, trascendió que la máxima autoridades católica en nuestra región se encuentra “de retiro espiritual” y no tiene ningún tipo de comunicación.

“Podría salir una comunicado de prensa en las próximas horas”, trascendió de fuentes eclesiásticas.

El hecho ocurrió en 2010 aunque recién cuatro años después la familia del joven decidió hacer la denuncia ante la Justicia.

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