Después de mucho tiempo sin verse las caras, la Federación de Productores recuperó ayer el diálogo con el gobierno provincial. Rediscutir el Libro Blanco que no pudo aprobar Río Negro por el rechazo de la Federación, es la misión que aparece como el nuevo objetivo entre las partes.
De cara a una reunión que el viernes se realizará en Buenos Aires con todo el complejo frutícola en el Ministerio de Agroindustria de la Nación, los chacareros plantearon ayer el pedido que trasladarán a la “mesa grande” del negocio: que el Estado Nacional acompañe a la actividad con una compensación de 1,50 pesos por kilo de fruta, cifra que representa el costo de cosecha de la actual temporada.
El encuentro entre la Federación y el gobierno provincial se realizó ayer por la tarde en la Secretaría de Fruticultura. El ministro de Producción, Alberto Diomedi, junto al secretario de Fruticultura, Carlos Banacloy, encabezaron la reunión que se extendió por más de dos horas y que contó además con la presencia de Defensora del Pueblo, Adriana Santagati (ver aparte).
En el inicio del diálogo el presidente de la Federación, Sebastián Hernández, repasó los problemas que afectan a la actividad y dijo que, por la falta de políticas estatales para brindar una solución a lo estructural, hoy se vuelve a mirar hacia la coyuntural. “Tenemos un costo de cosecha por encima de 1,50 pesos para este año. La primera necesidad es que se acompañe al productor con una compensación de 1,50 por kilo de fruta para que no quede nada en la planta”, indicó.
Después – agregó el dirigente frutícola – “hay puntos para seguir charlando como la reforma impositiva y los costos laborales. Lo primero que hay que tratar es de recuperar al productor para que pueda defender su fruta de una manera distinta. Desde agosto hay productores pidiéndole plata a las empresas porque no les alcanza, Más allá de la ayuda que se logró con el tema de la poda y lo sanitario, vendría bien otra ayuda”.
Diomedi no escondió su malestar y arrancó la parte del diálogo que le tocó con los “tapones de punta”. Culpó a Hernández de no responderle los llamados telefónicos y puso en primer plano el rechazo de la Federación al Libro Blanco que el gobierno provincial intentó impulsar para gestar cambios en la fruticultura. En medio de la discusión por los altos costos de la actividad y las presiones impositiva, el ministro de Producción reconoció que “acabamos de perder el mercado de Brasil y estamos perdiendo el mercado interno”.
“Les parece poco que el presidente Macri haya recibido al gobernador haciendo un planteo (por el Libro Blanco) y dijo esto es lo más coherente que he recibido. Y después se dedicaron a defenestrarlo. Yo sigo sosteniendo que esta es la salida para salir adelante. Los convoco a que nos ayudemos mutuamente”, sostuvo.
Rediscutir el Libro Blanco y generar los consensos que no se lograron en su momento, es la meta que persigue el gobierno.
