UCR: Hacia un frente electoral “anti Soria”

Quebrando una especie de “status quo”, propìo de los partidos tradicionales donde los debates generalmente brillan por su ausencia, un grupo de afiliados enrolados en la agrupación “Raúl Alfonsín” que participará en las elecciones internas del 30 de septiembre, incluyó en su programa político la propuesta que el radicalismo se separe de la alianza Cambiemos y recupere su identidad ideológica.

Uno de sus dirigentes, el abogado Germán Jalabert, que pretende ser el candidato a gobernador para el 2019, argumenta que el radicalismo no puede estar supeditado al PRO, una expresión liberal que gobierna sin consultar con sus aliados, quienes se han convertido en “convidados de piedra desde hace dos años y medio pagando todos los costos políticos sin el menor beneficio”.

Por su parte el candidato a presidente de la UCR de Río Negro, Oscar “Cacho” Romera” que lidera la lista Blanca, Roja y Morada de esa agrupación, fue más lejos y aseguró que “la coalición Cambiemos no sirvió para nada, ni a nadie y menos al radicalismo” .

Mientras tanto, Darío Berardi, el precandidato de la UCR por el oficialismo, de la lista Blanca, Rosa y Verde, que aspira a repetir el mandato, subrayó el significado potencial político de la coalición conformada junto al PRO y la CC/ARI.

Berardi anticipó que aspira a otorgarle prioridad el año que viene “a un gran frente provincial, bien amplio, contra Martín Soria, que además de Cambiemos incluya a JSRN y otros sectores políticos y sociales”.

Es decir que el dirigente radical transparentó que la finalidad esencial de Cambiemos y sus otros potenciales aliados para el 2019 es impedir en las urnas el acceso a la gobernación del titular del Partido Justicialista (PJ) e intendente de General Roca, Martín Soria.

En realidad el pragmatismo de Berardi es una realidad que no sorprende a nadie sino que viene a ratificar las estrategias que el radicalismo estuvo aplicando durante 28 años para conservar el poder, atendiendo a sus propios intereses.

Inclusive habiendo establecido alianza con el kirchnerismo antes de perder el gobierno en el 2015 y ahora dispuesto a forjar acuerdos supra partidarios para forjar un polo opositor al peronismo provinciano.

Es que se debe recordar que el radicalismo rionegrino participó de la denominada “Concertación Plural”, la arquitectura política puesta en marcha por los gobiernos nacionales de Néstor y Cristina Kirchner y de la que participaron las administraciones provinciales de Pablo Verani y Miguel Saiz.

Esos hechos determinaron que el comité central de la UCR dispusiera la intervención del distrito Río Negro y tuvieron repercusiones en el ámbito nacional. .

En aquellos tiempos “radicales k” no hicieron publica ninguna divergencia con la pareja santacruceña, mantuvieron buenos vínculos con sus gobiernos, e incluso calificaron de “programáticos” esos acuerdos para que no se los confundiera con “meros acuerdos electorales”.

En el año 2007 la Concertación Plural en la provincia, en este esquema de coaliciones o alianzas, fue sumando partidos de extracción peronista como el Partido de la Victoria, algunos de cuyos dirigentes ya venían ocupando cargos en el Poder Ejecutivo y hasta Juan Carlos Scalesi, el secretario general de la UPCN ocupó el primer lugar de la lista a diputados nacionales alegando haber sido autorizado por la CGT rionegrina conducida entonces por el camionero Rubén Belich.

Cabe destacar que en la lista de senadores del oficialismo el ex gobernador Pablo Verani fue en la boleta de la lista presidencial del Frente para la Victoria que encabezaba Cistina Kirchner, actuando como una colectora de la misma.

En aquella oportunidad el radicalismo aceptó que el Partido Provincial Rionegrino (PPR) llevara como candidato a gobernador a. Miguel Saiz con una lista de legisladores propios.

Con ese procedimiento el radicalismo provincial obtuvo con su lista propia el 36 por ciento de los sufragios, mientras que el PPR obtuvo el 10 por ciento dando un total del 46 por ciento de los votos a favor de Miguel Saiz, asegurando su reelección.

Además el gobierno provincial contó con la ayuda del gobierno nacional en detrimento del candidato del Frente para la Victoria, en ese entonces Miguel Angel Pichetto, a cambio de llevar una lista colectora en la boleta encabezada por Cristina Fernández de Kirchner.

Este sintético análisis fue realizado por los docentes e investigadores (Curza-Unco) Mónica Larrañaga y Silvio Castro y publicado en la obra “El mundo de la política en la Patagonia Norte”.

Los autores sostienen como conclusión que el radicalismo de Río Negro “supo utilizar, tal vez mejor que nadie, tanto los elementos legales, y constitucionales como los diversos afinados y legítimos de la ingeniería política, optimizando la astucia de sus dirigentes para establecer acuerdos partidarios que les aseguraran una vez tras otra triunfar en las elecciones”.

Como conclusión señalan que “el tiempo ha demostrado el límite del radicalismo para sostener esas estrategias frente a su tradicional adversario político, que favorecido por el arrasador triunfo de Cristina Kirchner a nivel nacional y en sintonía con él, volcaría a su favor los votos de los rionegrinos en las últimas elecciones terminando con el predominio de la Unión Cívica Radical”.

Volviendo al principio de éstas líneas resta aguardar el resultado de las internas del radicalismo a fines de este mes y observar el desempeño de la coalición Cambiemos ahora en la construcción del frente “antiperonista”, desde aquí hasta los comicios del 2019.

/ Por Omar Nelson Livigni

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