
La ingeniera agrónoma Cecilia Sosa de la FUNBAPA destacó que el cultivo de la cebolla, tanto en el valle bonaerense del río Colorado como en el rionegrino del Valle Inferior, “realmente dinamiza y moviliza a toda la región”. Dijo que “es muy buena la calidad” que sale para exportación.
Informó a APP que “es un cultivo intensivo y desde el programa en este sentido en la FUNBAPA venimos haciendo un control de las cargas que salen para exportación, lo hacemos desde hace 20 años con el objetivo de mantener la calidad y acompañar al sector en esto”.
Destacó que “realmente la calidad de la cebolla, la turgencia y el sabor tan característico, los bulbos, la firmeza, la resistencia al golpe, todo eso se reconoce en la cebolla nuestra a nivel mundial”.
Mencionó que “este año anduvo mejor la exportación que el anterior, el mercado más importante para nosotros es Brasil, aunque hay una dependencia en este sentido y ese país va hacia el autoabastecimiento, con lo cual hay que ir pensando en ampliar los mercados”.-
Dijo en este sentido que Paraguay y Uruguay son mercados interesantes, los de la Unión Europea se perdieron hace años; a Chile fue algo este año, pero también es productor y compite, más allá que Chile lleva de acá calibres grandes que ellos no tienen”.
Respecto a si hay un certificado de calidad de origen, informó a APP que “sí, lo que se exporta sí, sale con número de RESPA que certifica exactamente el origen y lo hace el SENASA; el control de calidad se hace en los galpones”.
Sobre el trabajo que genera, explicó que “solamente en los galpones, en cada uno trabajan entre 30 y 40 personas, por eso es importante este tipo de cultivo, ya que moviliza también a las cuadrillas, los negocios que abastecen al personal, en temporada de cebolla el pueblo se dinamiza, trabajan en general las mujeres en las cintas porque tienen experiencia en clasificar la cebolla, es muy importante”.
Respecto al costo de producción, señaló que el año pasado estaba en unos 75 mil pesos por hectárea, con lo cual requiere una inversión importante y en función de la oferta y demanda es incierto el resultado, los años de buen precio hay buena rentabilidad, pero no siempre es así, “incluso se va modificando a medida que avanza la temporada, es muy dinámico”. Por eso cuando hay un año malo, al siguiente baja un poco el área sembrada, y cuando hay uno bueno “después quiere sembrar todo el mundo”.
Sobre programas sanitarios, informó que se trabaja en conjunto con el INTA, CORFO, Municipios y las asociaciones de productores, entre otros, con lo que se denomina “podredumbre blanda”, lo que le llaman “pico de agua” en los galpones, que afecta la calidad que se da en la etapa de formación bulbo y cosecha después de mucha lluvia y granizo, es decir, influenciado por condiciones climáticas.