

La decisión de Verna abre el juego. ¿Podrá el actual presidente del PJ, Sergio Ziliotto, fraguar la unidad en una lista única de los distintos sectores del peronismo?
¿Y ahora qué?
Guerra. O guerra fría. Todos se prueban el saco de las candidaturas en el peronismo local después de la definición de Carlos Verna.
El candidato de la unidad no será de la partida. Y ahora todos se animan. O amagan. ¿Encabezará la lista Luchy Alonso? ¿Podrá Lovera ocupar el casillero que deja vacío Verna? ¿Qué harán los demás sectores?
Desde Casa de Gobierno dejaron filtrar en las últimas horas una encuesta que coloca al gobernador Sergio Ziliotto con una buena imagen de gestión ante la pandemia. ¿Le alcanzará para erigirse en el gran elector?
Seguramente avisado de la jugada, o presintiéndola, esta semana apareció particularmente activo el senador nacional Daniel Lovera. Uno que quiere. Intentará renovar y hacer valer su cercanía histórica con el candidato de la unidad renunciante. ¿Aceptaría un segundo puesto?

En la mochila de todo peronista está guardado siempre el bastón de mariscal.
Hasta el excandidato a la gobernación de Compromiso Peronista, Fabián Bruna, hizo su reaparición en las redes esta semana y contó que hacía tiempo que tenía ganas de volver a la palestra, aunque se cuidó de aclarar que el candidato de la línea es Ariel Rauschenberger. El exintendente de Toay, Ariel Rojas, había sorprendido hace unas semanas, previendo el desenlace de la renuncia de Verna, al sostener que al legislador nacional le da para más, que puede ser candidato a senador.

Desde el kirchnerismo tienen nombre propio y banca nacional para encabezar la boleta: María Luz Alonso. Hace un mes el intendente Luciano di Nápoli blanqueó ese propósito. Si Verna no va, que encabece la lista una mujer, dijo. ¿Y qué otra mujer sería que la persona que se sienta al lado de la vicepresidenta Cristina Fernández? ¿Alonso aceptaría un segundo lugar detrás de Lovera? Difícil. Lo mira desde arriba del estrado en el Senado.
En las últimas horas, otro que saltó fue el diputado provincial Roberto Robledo, que se anotó en el juego, aunque con barajas más chicas. Advirtió que si Verna no es candidato pueden moverse las arenas que hoy parecen quietas y surgir intereses sectoriales y personales que de otro modo se ordenan a lo que manden desde arriba.
Todo indicaba que las candidaturas naturales eran las de Verna y Luchy Alonso (la preferida de Cristina Fernández de Kirchner) para el Senado y Ariel Rauschenberger para la reelección en el Congreso Nacional.

La otra banca en la Cámara Baja -la que deja Melina Delú- era para Convergencia, según el acuerdo original: la familia Marín pretende imponer el nombre de Varinia (“Lichy”), aunque hay algunas resistencias. Por eso Robledo abrió la boca en público, sabiendo que su hija Liliana está bien considerada.

Quedan 22 días para el momento en que haya que presentar listas de candidatos y candidatas al Senado y a la Cámara de Diputados y Diputadas de la Nación.
Este sábado Verna reveló la primera incógnita. La respuesta a la próxima será si la renuncia de Verna deja el acuerdo delineado en pie o habrá que barajar y dar de nuevo.
