
Un 11 de junio del 2000, un devastador incendio se registró en la madrugada de ayer y destruyó las instalaciones de la empresa Frucar S.A., ubicada en colonia Juliá y Echarren. Las cinco cámaras de frío que posee la firma fueron totalmente consumidas por el fuego con pérdidas que rondarían los dos millones de pesos.
Unos 6.000 cajones de manzanas que se hallaban dentro de las mismas también fueron devorados por el fuego y sólo quedaron de pie las mamposterías aunque muchas de ellas con importantes daños.
Según se indicó, la empresa cuenta con póliza de seguro en la firma Seguros Rivadavia aunque no se especificó el monto de lo asegurado, pero se estima que la misma cubriría una buena parte de lo dañado.
El siniestro comenzó aproximadamente a las 3 y fue avistado por un transeúnte quien dio aviso a los Bomberos Voluntarios. Al lugar concurrieron tres dotaciones, y estuvieron trabajando por más de tres horas para extinguir el incendio.
A pesar del esfuerzo, los voluntarios no pudieron evitar que las llamas arrasaran con todo lo que encontraran a su paso, debido a la alta combustión de los materiales existentes. La acción del fuego provocó que unos 3.600 metros cuadrados de edificación quedaran totalmente destruidos.
En realidad lo único que no fue afectado por las llamas fue la sala de máquinas y una oficina, ambas ubicadas al frente del edificio.
Anoche, los técnicos encargados de realizar el peritaje continuaban trabajando en el lugar a fin de dictaminar las causas del siniestro. Entre las hipótesis que se barajan no se descarta que el mismo haya sido provocado por algún cortocircuito o la pérdida de energía de una batería que alimenta a los equipos de refrigeración. De todas maneras habrá que esperar el resultado de los peritajes para conocer fehacientemente las causas que originaron el incendio.
Los técnicos se vieron con serias dificultades para llevar a cabo dicho trabajo, debido a una constante pérdida de amoníaco que imposibilitaba la permanencia dentro de las instalaciones.
La empresa contaba con cinco cámaras de frío totalizando unos 3.600 metros cuadrados de edificación. Tanto las mamposterías como el techo estaban protegidos por tergopol lo que hizo que el fuego se propagara en pocos minutos por todos los sectores.
Se escucharon algunas explosiones cuando las chapas eran arrancadas del techo, como así también las roturas de cañerías que conforman las estructuras de las instalaciones.
La magnitud del incendio fue tal, que las dos mamposterías laterales con una longitud de cincuenta metros cada una sufrieron importantes averías como hundimiento y fisuras en distintos lugares.
Esta empresa, dedicada a la conservación en frío de frutas, venía desarrollando su actividad hace más de treinta años, lo que le permitía al productor frutícola contar con un lugar de almacenamiento por un tiempo determinado y de esta manera ingresar al mercado con el producto en épocas propicia. La destrucción de esta instalaciones configura un nuevo golpe para el sector productivo de ese lugar que viene soportando tres temporadas sin cosecha.
El gerente de Frucar S.A., Pedro Millán, no quiso explayarse sobre las pérdidas.