
(NOTI-RIO) En una declaración contundente, el legislador por Valle Medio, Juani Murillo, cuestionó las recientes acusaciones del también legislador Gustavo San Román, calificándolas de oportunistas y carentes de coherencia. La polémica surge a raíz de las críticas de San Román, quien afirmó que Murillo habría rechazado obras esenciales para Río Colorado, una acusación que Murillo desmintió categóricamente.
Resulta un tanto desconcertante ver a Gustavo San Román tan conmovido, en una jugada oportunista que no tiene otros intereses que los del espacio político al que pertenece y su propia carrera política. Todo este discurso, diciendo que he rechazado obras esenciales para la localidad de Río Colorado, cae en la incoherencia total siendo que el artículo 56 de la ley de presupuesto 2025 que autoriza el endeudamiento con el CAF, lo votamos favorablemente. Alcanza con ver los dictámenes de la comisión de ayer.
Nuestra posición es sencilla y responsable: no nos oponemos al desarrollo, sino a la manera en que el oficialismo pretende llevarlo a cabo. La estrategia de financiar obras mediante un endeudamiento desmedido y una mayor presión fiscal resulta injusta para un pueblo que ya está agobiado por la situación económica.
El presupuesto 2025 que presenta el oficialismo está lleno de promesas que, lamentablemente, conocemos demasiado bien. Promesas que rara vez se cumplen y que terminan vendiendo ilusiones al pueblo mientras se postergan las soluciones reales. Es un modelo que parece repetirse: muchos anuncios, pero pocos resultados tangibles. ¿Cuántas veces hemos visto obras o proyectos anunciadas con bombos y platillos que luego quedan inconclusas o se ejecutan a medias?
En lugar de concentrarse en falsas acusaciones, Gustavo debería reflexionar sobre cómo su espacio político utiliza estas obras como herramientas de oportunismo. Lo que nosotros buscamos es transparencia, gestión responsable y un compromiso real con el desarrollo provincial. El problema no son las obras ni su importancia; el problema es un modelo de gestión que parece más interesado en generar titulares que en construir un futuro sostenible para nuestra provincia.
Podemos tomarnos un tiempo y rever quién camina por la vereda de la hipocresía y el cinismo, porque el propio Gustavo votó favorablemente un endeudamiento brutal, similar al que ya tenemos por el Plan Castello. También acompañó que se graven con Impuestos Brutos(1%) a servicios de las actividades agropecuaria y pecuaria, forestal, pesca, entre otros. Además, apoyó los incrementos de la venta al por menor de combustibles propios(2% al 3,5%), la venta de gas en garrafas, carbón y leña(2% al 3,5%), telefonía móvil (6% al 6,5%), telefonía fija, comunicaciones e internet (3% al 4%) y transporte de carga(1% al 2%).
¿Todo eso no lo paga la gente también?
La justificación es que las demás provincias cobran más impuestos, es decir, queremos dejar de ser la provincia más competitiva, con bajos impuestos, para no quedarnos atrás en la competencia de mayor recaudación. Resulta tan incoherente como las acusaciones del legislador San Román.
También deberíamos recordar aquél intento, en abril de este año, de instaurar un régimen de contribución por mejoras que, afortunadamente, se quedó en un cajón.
Todo sale del bolsillo de la gente y, hoy, la situación es ajustada.
Apoyamos las obras que beneficien a nuestra comunidad y seguiremos trabajando para que estas se lleven a cabo, pero no a cualquier precio. Las decisiones que tomamos responden a nuestra responsabilidad con los ciudadanos, no a la lógica de endeudarnos sin control ni de cargar con mayores impuestos a quienes ya están haciendo esfuerzos enormes.
La política debe estar al servicio de la gente, y esa es la única agenda que seguimos. Seguiremos defendiendo un modelo donde las obras sean una realidad, pero no una carga insostenible para el presente y el futuro de los rionegrinos.

