Entre sueños y sacrificios: La trayectoria de Carolina Paz en el fútbol femenino

(NOTI-RIO) En una pequeña casa donde el fútbol era un lenguaje común, Carolina Paz encontró su refugio, su pasión y su propósito de vida. Nacida en Río Colorado, creció en el seno de una familia donde el fútbol no conocía barreras de género ni edades. “Mamá, papá, hermanos, tíos, tías, todos jugaban. No importaba quién eras mientras amaras el fútbol”, recuerda con nostalgia y orgullo.

Desde niña, Carolina deslumbró en los campos de juego locales, desafiando las limitaciones de una época en la que el fútbol femenino no tenía lugar en los planes oficiales ni reconocimiento institucional. Era “un deporte de hombres”, pero eso no fue un obstáculo para Carolina.

De la mano de la reconocida Susana Pérez, una incansable promotora del fútbol femenino en Río Colorado y en la provincia de Río Negro, Carolina formó parte de equipos emblemáticos como el recordado “Taco y Gambeta”. Estos equipos jugaban en potreros y canchas improvisadas, viajaban con sacrificios personales y enfrentaban a otras mujeres que compartían su misma pasión. Más que trofeos, buscaban dejar huella y dar un mensaje claro: el fútbol femenino tenía derecho a existir y crecer.

Esos inicios, llenos de precariedad pero cargados de sueños, fueron el terreno fértil donde Carolina y sus compañeras sembraron las semillas de un movimiento que hoy florece en Río Colorado. Para ella, el fútbol siempre fue mucho más que un juego. “Es mi gran amor, lo que me da fuerzas para seguir adelante, sin importar los obstáculos”, afirma a NOTI-RIO.

En 2009, el destino la llevó a Bahía Blanca, una ciudad que le planteó nuevos retos. Durante varios años, el fútbol quedó en pausa mientras se adaptaba a una nueva etapa en su vida. Pero nunca dejó de soñar con volver a pisar una cancha, y esa oportunidad llegó en 2016, cuando decidió regresar al deporte que tanto amaba. 

Se unió al Club Huracán de White, donde, jugando como volante central, su estilo de juego reflejaba su vida: conteniendo avances rivales y distribuyendo el juego con precisión, como quien lucha por mantener vivos sus sueños y ayudar a los demás a alcanzar los suyos.

En 2017, Carolina recibió la invitación de unirse al equipo de futsal del Sindicato de Trabajadores Municipales, marcando el inicio de un camino de éxitos y desafíos.

En 2019, su equipo se coronó campeón de futsal, lo que les permitió acceder en 2021 a la prestigiosa Liga del Sur de Bahía Blanca. Ese año fue un hito: se consagraron campeonas y aseguraron una plaza en el Torneo Federal Bonaerense/Pampeano 2022.

Aunque quedaron a las puertas de la final en ese torneo, Carolina vivió uno de los momentos más inolvidables de su carrera: su convocatoria al seleccionado femenino de Bahía Blanca.

Con liderazgo y entrega, llevó al equipo a ganar el Torneo Federal de Selecciones en Junín, donde tuvo el honor de marcar el penal decisivo. “Fue un sueño hecho realidad, el mejor momento de mi carrera”, confiesa emocionada a este medio.

El fútbol no solo le dio alegrías deportivas, sino también profundas lecciones de vida. Como madre de Isabella, de 9 años, y figura clave en la vida de Fiorella, de 14, y Valentina, de 17, las hijas de su pareja Mariano Carpaneto, Carolina aprendió a equilibrar su pasión con sus responsabilidades familiares. Sus hijas, que también juegan al fútbol y comparten equipo con ella, representan para Carolina la continuidad de una historia que comenzó a escribir cuando era apenas una niña.

El 2024 fue otro año de desafíos. Con la salida de jugadoras experimentadas, el equipo de Municipales tuvo que reconstruirse con jóvenes inexpertas. Carolina asumió un nuevo rol como defensora central y se convirtió en mentora para las nuevas generaciones. “Defendí lo que amo con todas mis fuerzas, como en la vida misma”, reflexiona. Ese esfuerzo colectivo fue recompensado con el campeonato del Torneo Clausura, una victoria que simbolizó la resiliencia y la unión del grupo.

Hoy, Carolina es una figura clave no solo dentro de la cancha, sino también fuera de ella. Es conocida por su generosidad y su capacidad de ser un soporte emocional para sus compañeras. Muchas jóvenes la buscan para recibir consejos o palabras de aliento que las ayuden a enfrentar un deporte competitivo lleno de desafíos. En Río Colorado, también es una referente para adolescentes que sueñan con llegar a ligas importantes, y Carolina no duda en compartir su experiencia y motivarlas a luchar por sus sueños.

En pocos días, Carolina volverá a la cancha para enfrentar otra final memorable, esta vez junto a otras jugadoras de Río Colorado que integran los equipos de Municipales y Villa Mitre. La expectativa es alta, y el partido promete ser un capítulo emocionante en esta rivalidad. Aunque aun tiene fuerzas de seguir buscando la gloria ya comienza a pensar en su retiro, pero seguramente en algunos picones se la podrá ver disfrutando del fútbol.  

“Viví muchas cosas gracias a este hermoso deporte. Me llena de felicidad ver cómo en Río Colorado surgen chicas con gran potencial, garra y compromiso. Esto recién empieza para el fútbol femenino”, asegura Carolina.

Su historia es un ejemplo de sacrificio, amor y superación. Más que una jugadora, Carolina Paz es un símbolo de lucha y pasión por el deporte que marcó su vida y que hoy inspira a nuevas generaciones.

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