
(NOTI-RIO) El Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, a través de la Subsecretaría de Fauna, ha declarado a la cotorra (Myiopsitta monachus) como especie perjudicial para la producción agrícola. Esta decisión responde al incremento de daños que estas aves ocasionan en cultivos frutícolas y extensivos, especialmente en los Valles de Río Negro y Neuquén, donde su población ha crecido notablemente en los últimos años.
La resolución es fruto del trabajo conjunto de una mesa interinstitucional que incluye al Ministerio, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la provincia de Neuquén, cámaras frutícolas, productores y especialistas en fauna. El objetivo de este grupo es desarrollar estrategias de control sostenibles y efectivas para mitigar los daños, sin pretender la erradicación total de la especie.
En las últimas temporadas, los productores han presentado un número creciente de denuncias por los perjuicios causados por las cotorras. Estas aves atacan en bandadas, afectando flores, brotes y frutos en desarrollo o listos para la cosecha, dañando especies de pepita, carozo y frutos secos. Su acción deja un impacto devastador que compromete directamente la productividad económica de las explotaciones.
El impacto se extiende por toda el área productiva del Alto Valle, Valle Medio y Valle Inferior del norte de la Patagonia, con frutas mordidas y destruidas, situación que afecta tanto la calidad como la cantidad de la producción.
Desde el Ministerio se subraya la importancia de la colaboración entre todos los actores involucrados para implementar medidas de control que respeten el equilibrio ambiental, permitiendo a los productores proteger sus cultivos y continuar desarrollando una fruticultura sostenible en la región.
Datos oficiales sobre la plaga de cotorras:
- Expansión geográfica: La cotorra común es una especie cuya distribución original se limitaba a la ecorregión del Espinal y a la Región Pampeana Oriental en Argentina. Sin embargo, factores como la disponibilidad de granos en época invernal y la modificación de hábitats naturales han llevado a una expansión de sus poblaciones hacia zonas previamente no ocupadas, estimándose una tasa de expansión de 5 kilómetros por año en promedio.
- Impacto económico: Las cotorras generan daños significativos en cultivos de maíz y girasol en Argentina, donde la instalación de nidos en tendidos eléctricos conlleva un riesgo asociado de incendios.
- Medidas de control: Las estrategias propuestas contemplan acciones como el volteo de nidos en temporada no reproductiva (otoño/invierno) y la preservación de las poblaciones de aves rapaces como especies clave en el control ecológico natural.

