
(NOTI-RIO) En el silencioso pero inquebrantable mundo del atletismo amateur, donde los sueños se construyen paso a paso, con sacrificios cotidianos y voluntad férrea, Fernanda Lastra ha demostrado que no hay metas imposibles. Su reciente victoria en la prestigiosa Carrera de Reyes, en Bahía Blanca, no solo la catapultó a lo más alto de una competencia que atrae a los mejores del país y del extranjero, sino que también encendió una chispa de esperanza y motivación para todos aquellos que, como ella, luchan día a día por alcanzar sus sueños.
Fernanda no es una atleta profesional. Es una mujer común, de Río Colorado y La Adela, que ha logrado transformar lo ordinario en extraordinario con esfuerzo, pasión y perseverancia. Como tantos otros deportistas amateurs, combina entrenamientos exigentes con sus responsabilidades laborales y personales, enfrentando no solo las demandas físicas del deporte, sino también los desafíos económicos que implica competir. Su historia, más que una victoria personal, es un faro que ilumina el camino de cientos de personas de la comarca que, a veces en soledad, persiguen metas que parecen inalcanzables.
Un comienzo lleno de dudas y sacrificios
“Todo empezó hace tres años porque mi marido, que es ciclista, me invitó a hacer una pretemporada con él. Venía de muchos años sin hacer actividad física y nunca me había gustado correr, jamás”, confesó Fernanda en diálogo con NOTI-RIO, al recordar cómo comenzó su aventura en el atletismo. Como sucede con cualquier inicio, las dificultades fueron muchas, y más de una vez dudó si debía seguir. “Me ardía la nariz, la garganta, me dolía el costado. Pero un día vi un programa en DeporTV, Marathon Man, que contaba historias de corredores de todo el mundo, y eso me inspiró. Cuando mi marido se lesionó, seguí saliendo sola”.
Esa chispa de inspiración la llevó a inscribirse en su primera carrera, el 9 de julio, en la tradicional competencia de La Barda, en La Adela, con apenas mes y medio de entrenamiento. “Mi marido pensó que estaba loca, pero yo quería probar qué se sentía correr. Corrí 7 kilómetros, gané en mi categoría y en la general. Ese día decidí que quería entrenarme para competir. Así empezó todo”.
Para Fernanda, el atletismo no es solo un deporte; es un estilo de vida que exige una dedicación inquebrantable. “No importa si hace frío, calor, si hay viento o sol. Tenés que salir igual. Este deporte es 60% mental y 40% físico. Te pone fuerte no solo para correr, sino para enfrentar la vida misma”.
El sacrificio, sin embargo, no es solo físico. Los desafíos económicos son una constante para los atletas amateurs. “No siempre estoy económicamente bien para correr todos los meses. Las inscripciones, los viajes, el equipamiento, todo cuesta”, explicó. Por eso, ha optado por competir en carreras de asfalto, que ofrecen premios en efectivo. “Es una forma de recuperar algo de lo que gastás, aunque nunca alcanza para cubrirlo todo”.
La Carrera de Reyes: una victoria que marcó un antes y un después
El domingo 7 de enero de 2024 quedará grabado para siempre en su memoria. Ganar la emblemática Carrera de Reyes, en Bahía Blanca, donde participaron más de 2.000 personas, fue un logro que marcó un antes y un después en su carrera. “Es una carrera que todos admiran. El nivel de los competidores es altísimo, y haberla ganado fue increíble. Creo que esta carrera marcó un antes y un después en mi trayectoria deportiva”.
Más allá de lo personal, Fernanda siente que cada paso que da en una competencia representa a su comunidad. “Representar a Río Colorado y La Adela en cada carrera es un orgullo inmenso. Más allá de si recibo apoyo o no, siempre llevo a mi pueblo en el corazón. Es un honor dejarlo en lo más alto”.
Para Fernanda, correr se ha convertido en un espacio de introspección, reflexión y fortaleza. “Correr me enseñó a ser fuerte, a superar mis límites. Cada entrenamiento es una prueba, pero también un momento personal. Mientras corro, reflexiono, pienso, resuelvo problemas. Es mi cable a tierra, mi refugio”.
Además, encuentra en el atletismo un desafío personal único. “Es un deporte individual. Nadie más puede hacerlo por vos. Cada logro depende de tu esfuerzo, de tu dedicación. Eso te pone frente a tus metas de una forma muy personal y te obliga a trabajar duro para alcanzarlas”.
Con humildad y determinación, Fernanda deja un mensaje para quienes también sueñan con alcanzar algo grande: “Si yo lo puedo lograr, cualquiera puede. No soy una deportista profesional. Soy una mujer común, con trabajo, responsabilidades y sueños. Pero con disciplina, constancia y voluntad, todo se puede lograr. No hay límites. Todo empieza con un paso”.
A pesar de sus logros, Fernanda sigue soñando en grande. Su próximo desafío es la Corrida de Cipolletti, en marzo, donde buscará mejorar su posición general. Pero también anhela algo aún mayor. “Me encantaría que algún día me convoquen para el seleccionado argentino de atletismo o tener un sponsor que me permita competir en eventos más grandes. Es un sueño, no un objetivo inmediato, pero siempre hay que soñar. Los sueños son lo que nos impulsan a seguir adelante”.
Una victoria que inspira
El triunfo de Fernanda en la Carrera de Reyes no es solo un logro personal. Es una prueba de que, aunque el camino sea arduo, el esfuerzo siempre vale la pena. Su historia ilumina el sendero para aquellos que entrenan en silencio, enfrentan adversidades y persiguen sus sueños con pasión.
“Correr no es solo llegar a la meta. Es aprender a disfrutar del camino, enfrentar los miedos y superar los límites. Este triunfo no es solo mío; es para todos los que sueñan con algo grande. Si yo pude, vos también podés”.
Con cada zancada, Fernanda no solo avanza en el atletismo, sino que deja una huella imborrable en los corazones de quienes la rodean. Su victoria no es el final, sino el comienzo de un nuevo capítulo que promete inspirar a muchos más.
