
(NOTI-RIO) Julio César Dupont, oriundo de Algarrobo (provincia de Buenos Aires), y su compañero de ruta Paulo Rancaño, de Río Colorado (Río Negro), están reviviendo una hazaña centenaria. Inspirados en la histórica travesía que realizó en 1924 el Ford T número 100.000, ambos aventureros emprendieron el mismo recorrido exactamente un siglo después, el 29 de diciembre de 2024, a las 17:00 horas. Pero esta vez, con un vehículo que conserva el uso y desgaste de sus 100 años de vida, no como una pieza de museo, sino como un símbolo rodante de resistencia y pasión.
El Ford T, diseñado por Henry Ford, fue pionero en la producción en serie y marcó un antes y un después en la industria automotriz global. Con fábricas instaladas en diversos países, incluida Argentina, donde su ensamblaje se realizó en el barrio de La Boca, este modelo se convirtió en un emblema de accesibilidad y durabilidad.
En este homenaje, el “Haydee” —bautizado así en honor a la abuela de Dupont— recorre pueblos y ciudades siguiendo la ruta original, con algunos desvíos para atender invitaciones especiales. Con el espíritu de camaradería que caracteriza al mundo de los autos antiguos, las comunidades brindan apoyo logístico y humano en cada parada. Desde reparaciones hasta cálidas cenas compartidas, la travesía también celebra la solidaridad.
Una ceremonia emotiva y un viaje con desafíos
El “Haydee” no solo lleva la historia de la familia Dupont en su nombre, sino que también se convirtió en protagonista de una ceremonia especial en Córdoba. Los amigos de los viajeros realizaron el bautismo del vehículo siguiendo un singular protocolo: una copa de Fernet con Coca, bebida insignia de la provincia, fue derramada sobre el radiador del auto.
Durante el viaje, los cuidados al Ford T son constantes. Las ruedas de madera, envejecidas por un siglo, requieren atención especial. Los raidistas las mojan frecuentemente para mantener la tensión de la madera y evitar problemas. Pese a los desafíos mecánicos, el vehículo sigue avanzando a un ritmo pausado, pero constante, entre 60 y 70 km/h.
Las paradas del centenario
La reedición de “La vuelta del 100.000” comenzó en Plaza de Mayo y ya ha pasado por decenas de localidades de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Desde grandes ciudades como Rosario y Córdoba capital hasta pequeños pueblos, la travesía es un verdadero mapa de afectos y recuerdos. Cada parada se documenta con fotografías junto al cartel del lugar y se comparte en redes sociales, donde la comunidad sigue día a día esta odisea.
Además, los viajeros prueban combustibles innovadores. En Córdoba, utilizaron por primera vez un compuesto experimental con un 17% de etanol desarrollado por la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), demostrando que incluso un motor de hace 100 años puede adaptarse a los tiempos modernos.
El espíritu del camino
“Lo mejor del viaje son los amigos nuevos que hacemos en el camino”, relata Dupont. Desde camioneros respetuosos hasta vecinos que brindan su apoyo, la experiencia ha sido enriquecida por los vínculos que surgen al ritmo pausado del Ford T. A bordo, el silencio permite reflexionar y agradecer a quienes hacen posible la travesía.
Próximos destinos y un final prometedor
El recorrido continuará por La Pampa, regresará a Buenos Aires y culminará en la planta de La Boca, donde se ensambló el icónico modelo. En cada etapa, el “Haydee” se encuentra con nuevos desafíos y sorpresas, pero también con el inagotable cariño de quienes se cruzan en su camino.
Esta aventura no solo rinde homenaje a un logro histórico de la industria automotriz argentina, sino que celebra la pasión, la nostalgia y la colaboración. Dupont y Rancaño avanzan con la certeza de que, más allá del destino final, el verdadero tesoro de esta travesía es la conexión humana que se vive en cada kilómetro recorrido.

