Mauro Brandoni: La Barda 2025, el festival que demuestra que con poco se puede lograr mucho

(NOTI-RIO) En el corazón de la comarca de Río Colorado y La Adela, donde las raíces culturales y la solidaridad comunitaria se entrelazan y a pocos días del gran festival que se vivirá a pleno en La Adela, Mauro Brandoni, un joven apasionado y emprendedor de eventos musicales, se enfrenta a uno de los mayores desafíos de su vida: liderar la organización de la Fiesta Provincial de La Barda 2025. Con una economía golpeada y recursos limitados, esta edición renace no como un evento ostentoso, sino como un ejemplo de esfuerzo, creatividad y compromiso con la comunidad.

Para Mauro, aceptar este reto no fue solo un paso profesional, sino un acto de fe en su pueblo. Tras un año de suspensión por falta de recursos, esta fiesta representa mucho más que un evento artístico: es un símbolo de esperanza y pertenencia para la comarca.

El desafío de un organizador que vive para su gente.

Cuando Federico Moro, intendente de La Adela, lo contactó para proponerle liderar la organización, Mauro aceptó sin dudar, aunque sabía lo que implicaba. Fue un desafío enorme. No solo por la magnitud de la fiesta, sino porque debía encontrar la manera de hacerlo accesible, familiar y significativo con recursos muy limitados. Pero, ¿cómo decirle que no a algo que significa tanto para nuestra gente?”, reflexiona ante la consulta de NOTI-RIO.

Con más de diez años de experiencia en la organización de eventos, Mauro reconoce que este es uno de los proyectos más desafiantes de su carrera. Sin embargo, también lo considera una oportunidad única para demostrar que, incluso en tiempos difíciles, es posible lograr grandes cosas. “Mi trabajo siempre ha sido una apuesta. Este evento es, sin duda, el más importante que he hecho, pero también el más personal”.

Lidiar con el miedo es parte del trabajo, pero para Mauro, cada temor se transforma en una motivación. “El clima, la respuesta de la gente, los imprevistos… todo eso está fuera de mi control. Pero he aprendido que cuando trabajas con pasión y verdad, siempre encuentras el camino”.

Esa fortaleza proviene, en gran medida, de su familia. Durante una conversación sobre el evento, Mauro se quebró al hablar de ellos. “Mi madre es mi pilar. Ella nos enseñó a luchar, a seguir adelante pase lo que pase. Mis hermanos están conmigo en cada paso, ayudándome con lo que necesite. Desde montar estructuras hasta controlar entradas, siempre están ahí. No podría hacer esto sin ellos”.

Entre lágrimas, Mauro también recordó los valores que su madre le inculcó. “Ella siempre nos mostró que, aunque la vida sea dura, nunca hay que bajar los brazos. Eso es lo que me da fuerzas cuando siento que el peso del evento me supera. Este trabajo no es solo mío; es de toda mi familia y de un equipo de personas de Río Colorado quienes me acompañan permanentemente en cada una de las locuras que me propongo hacer. Son personas de la comarca que también quieren sumar para la gente de nuestro pueblo”.

La crítica como compañera inevitable

Mauro sabe que, en un evento de esta magnitud, las críticas son inevitables, especialmente en una era dominada por las redes sociales. Sin embargo, ha aprendido a enfrentarlas con serenidad y confianza. “Quienes critican tienen todo el derecho, pero muchas veces no conocen el esfuerzo que hay detrás. Para mí, lo importante es que quienes asistan disfruten. Ver a una familia emocionada, a un niño tomándose fotos con un artista o a alguien agradeciéndome por haber hecho esto posible, eso compensa cualquier crítica”.

Con una sonrisa, Mauro agrega: “Las críticas no me desaniman. Al contrario, me impulsan a seguir trabajando. Sé lo que puedo ofrecer, y sé que lo hago con el corazón”.

Una visión comunitaria, más allá de la política.

Históricamente, la Fiesta de la Barda ha tenido un peso político significativo, pero Mauro ha sido claro en su enfoque. “Mi compromiso es con la gente, no con la política. Trabajo para que las familias de Río Colorado y La Adela puedan disfrutar de un evento que les pertenece. Por supuesto, valoro el apoyo del intendente Federico Moro, quien también entendió que la prioridad era la comunidad. Pero mi única bandera es la de ofrecer algo bueno para todos.”

Lejos de ignorar el rol de la política, Mauro cree que este evento puede ser un ejemplo de cómo superar las divisiones. “Ojalá sirva para demostrar que, incluso sin grandes recursos, podemos hacer cosas importantes si trabajamos juntos. Esto no es para un partido; es para la gente.”

Una fiesta pensada para todos

Consciente de la realidad económica de muchas familias, Mauro decidió que la accesibilidad sería una prioridad. Las entradas tienen un precio simbólico (15.000 pesos por los tres días del evento) y los menores de 12 años ingresan gratis. “Quiero que esta sea una fiesta para todos. La cultura debe ser un puente, no un lujo. Desde las familias más humildes hasta las que están mejor, todos tienen derecho a disfrutar.”

La grilla artística refleja esta filosofía integradora. Desde artistas locales como Colectivo Caracol y Herencia Cultural hasta figuras nacionales como La Nueva Luna y La T y la M, el evento equilibra tradición y diversidad musical. Además, la “Peña Barda Libre” permitirá que artistas emergentes se sumen al escenario, reforzando el espíritu inclusivo del festival.

La elección del Club La Adela como sede del evento es un reflejo del compromiso de Mauro con las instituciones locales. “El club es un espacio de contención para cientos de niños, niñas y jóvenes que encuentran en una actividad deportiva contención, y hacer la fiesta allí es una forma de apoyar su labor y darles visibilidad.”

El apoyo de otras instituciones, como el Club Independiente, también ha sido clave para desarrollar la actula actividad. “Ellos me dieron mi primer espacio para organizar eventos. Me abrieron las puertas cuando no tenía nada, y siempre estaré agradecido por esa confianza.”

Un mensaje cargado de esperanza y gratitud

Para Mauro, la Fiesta de la Barda no es solo un evento, sino un testimonio del poder de la comunidad. “Esto es más que un festival. Es una muestra de que, con esfuerzo, pasión y el apoyo de los demás, podemos superar cualquier obstáculo.”

Visiblemente emocionado, concluye: “Quiero que la gente venga, disfrute y sienta que esta fiesta es suya. Cada sonrisa, cada aplauso, cada agradecimiento, me recuerda por qué hago esto. Y aunque los miedos y las críticas siempre estarán, tengo algo mucho más fuerte: la confianza en mi trabajo y el amor por mi pueblo. Este festival es para ellos, para mi familia y para todos los que creen que lo imposible puede hacerse realidad.”

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