El mundo despide al Papa Francisco y desde el Vaticano, la mirada de una hija de Río Colorado

(NOTI-RIO) La hermana María de La Salett, oriunda de Río Colorado, reside a metros del Vaticano y fue testigo directo de la conmoción global tras el fallecimiento del primer Papa latinoamericano. En diálogo con NOTI-RÍO, comparte su experiencia, reflexiones sobre el pontífice y un mensaje esperanzador para su pueblo natal.

El pasado lunes, la muerte del Papa Francisco conmovió al mundo entero. El primer pontífice latinoamericano y jesuita falleció a los 88 años en la Casa Santa Marta, su residencia habitual en el Vaticano. Desde Roma, el epicentro del catolicismo, la hermana María de La Salett, nacida en Río Colorado, vivió de cerca este hecho histórico.

Residente a solo 200 metros de la Basílica de San Pedro, la hermana María forma parte del Instituto del Verbo Encarnado, congregación misionera argentina fundada en 1984. Desde allí, en medio de la conmoción mundial, compartió con NOTI-RÍO cómo transcurrieron las primeras horas tras la muerte del Papa y cómo se prepara la Iglesia para elegir a su sucesor.

Una vida consagrada desde Río Colorado hasta el Vaticano

Hace 31 años, María de La Salett dejó las aulas universitarias de Buenos Aires en busca de un camino que le ofreciera una plenitud verdadera. Encontró su vocación en la vida religiosa, ingresando en 1994 al Instituto del Verbo Encarnado. Desde entonces, ha recorrido Argentina, Italia, Luxemburgo y Roma, dedicándose tanto a la misión como a la enseñanza.

“Dios quiere que seamos felices, y hacer lo que Él tiene pensado para nosotros desde toda la eternidad es lo que nos hace felices”, afirma la hermana, recordando aquel llamado inicial que la condujo a consagrar su vida.

En Roma, además de su cercanía con el Vaticano, se dedica al estudio y la enseñanza de filosofía. Es licenciada por la Universidad Santo Tomás de Aquino y actualmente cursa su doctorado en la misma disciplina. También imparte clases en el seminario de Luxemburgo, formando a futuros sacerdotes en el pensamiento filosófico.

El día que Roma se detuvo: la muerte del Papa Francisco

El lunes por la mañana, la comunidad religiosa de la hermana María recibió la noticia del fallecimiento del Papa, que si bien era previsible debido al estado frágil de su salud, conmocionó profundamente.

“Habíamos terminado el desayuno y cada una se fue a sus tareas. Una hermana vino corriendo con la noticia. Aunque lo habíamos visto muy deteriorado el domingo en la bendición Urbi et Orbi, fue impactante confirmar su muerte”, relató.

La imagen del Papa, visiblemente debilitado en los días previos, había conmovido a muchos fieles. Sin embargo, el anuncio oficial de la Santa Sede, de la mano del Cardenal Camarlengo, marcó el inicio del duelo en toda la Iglesia.

Un adiós íntimo en la Casa Santa Marta

La hermana María tuvo la oportunidad de despedirse personalmente del pontífice en la capilla privada de la Casa Santa Marta, donde fue velado en un primer momento, antes de su traslado a la Basílica de San Pedro.

“Fue una gracia poder rezar por su alma en ese lugar tan íntimo, donde él celebraba misa todos los días”, compartió con emoción.

Desde entonces, miles de fieles han desfilado por la Basílica para rendir homenaje al Papa Francisco, mientras Roma permanece bajo un clima de recogimiento y respeto.

Roma entre la tristeza y la esperanza

En estos días, Roma refleja un sentimiento de tristeza profunda por la partida del pontífice, pero también de esperanza ante la elección de un nuevo sucesor de San Pedro. La hermana María describe el ambiente con claridad:

“El Papa Francisco fue el Papa número 266 de la historia de la Iglesia. Ahora, la Iglesia se prepara para elegir al próximo sucesor, no de Francisco, sino del apóstol San Pedro”.

El funeral de Francisco se celebrará el próximo sábado en la Plaza de San Pedro, y luego se dará inicio al cónclave, donde los cardenales electores, guiados por el Espíritu Santo, definirán quién conducirá la Iglesia en los años venideros.

El legado de Francisco: simplicidad y cercanía

Para la hermana María, el legado de Francisco estará marcado por su simplicidad y su capacidad para acercarse a las personas:

“Simplificó muchas estructuras, fue un Papa cercano. Creo que será recordado así, por su humanidad y sencillez”, destacó.

Respecto a por qué nunca volvió a Argentina durante su papado, la hermana reflexionó:

“Él se debía a toda la Iglesia. Lo dijo al inicio de su pontificado: el Papa pasa a ser del mundo, de todos los católicos”.

Un llamado a la oración y un mensaje a Río Colorado

Frente a los tiempos de cambio, la hermana María no dudó en hacer un llamado a la oración:

No es un momento de incertidumbre, sino de reforzar la fe y la esperanza. Dios no nos deja jamás si nosotros no nos alejamos de Él. Debemos rezar por el alma de Francisco y por la Iglesia, para que el próximo Papa sea quien mejor guíe a los fieles en el mundo actual”.

Finalmente, envió un saludo especial a su pueblo natal:

“Un gran saludo para Río Colorado. Si Dios quiere, pronto estaré allí visitando a mi familia. Siempre los tengo presentes en mis oraciones y les pido que recen por la Iglesia en este momento tan especial”.

Desde el corazón de Roma, la voz de una rionegrina refleja la humanidad de un momento histórico que atraviesa a la Iglesia y al mundo entero.

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