
(NOTI-RIO) El diario Río Negro, el medio de comunicación más antiguo de la provincia homónima y referente periodístico desde su fundación en 1912, inicia una nueva etapa tras anunciar la incorporación de nuevos accionistas. Con más de un siglo bajo el control de la familia Rajneri, el emblemático periódico pasará ahora a manos del empresario neuquino Carlos “Charly” Pérez, figura clave en el sector energético patagónico, a través de su holding familiar.
La operación, que marca un hito en el ecosistema mediático regional, fue confirmada por diversas fuentes políticas y empresariales consultadas por Letra P. La entrada de capital se vincula al Grupo Global, un conglomerado con fuerte presencia en las provincias de Neuquén y Río Negro, liderado por los hermanos Carlos y Sergio Pérez, referentes en los negocios de energía, construcción e infraestructura.
La transferencia definitiva del control accionario del diario se concretará tras la Asamblea Ordinaria convocada para el 30 de abril, momento en el cual se oficializará la venta, que se estima en un rango de entre 10 y 20 millones de dólares. El proceso de negociación fue extenso debido a la dispersión accionaria de la editorial con sede en General Roca.
Pese a los cambios, la empresa comunicó internamente que mantendrá “la línea editorial y los valores fundacionales sin alteraciones”, una señal destinada tanto a los lectores como al equipo periodístico, para garantizar la continuidad del proyecto informativo.
¿Quién es Charly Pérez? El empresario detrás de la compra
Carlos “Charly” Pérez, quien evita las cámaras y rara vez concede entrevistas, es el motor detrás de Grupo Global, un entramado empresarial diversificado con epicentro en la industria energética. Su última aparición pública fue en marzo de 2021, durante la inauguración de una estación de servicio de Global Oil en Añelo, corazón de Vaca Muerta.
Desde el negocio petrolero hasta el comercio minorista, Pérez lidera un conglomerado que ha expandido sus operaciones en toda la Patagonia:
- Global Oil SRL: distribuidora de combustibles y lubricantes en Neuquén y Río Negro, abasteciendo transporte, industria y obras públicas.
- OPS (Obras, Proyectos y Servicios SRL): constructora que en 2023 obtuvo la adjudicación del tramo inicial del estratégico proyecto Duplicar Plus, que ampliará la capacidad de transporte de petróleo desde Vaca Muerta hasta Puerto Rosales, con una inversión superior a los 1.100 millones de dólares.
- Global Fresh: más de 2.000 hectáreas de producción frutícola en el Alto Valle, exportando peras, manzanas y cerezas.
- Farmacias y Perfumerías Global: cadena con más de 27 sucursales en ciudades clave de la región, como Neuquén, Plottier y Puerto Madryn.
- Ferromundo: proveedora de materiales para grandes obras de infraestructura energética y petrolera.
Este entramado empresarial, que combina infraestructura pesada con logística y retail, se posiciona como uno de los actores más relevantes en la economía patagónica.
Energía y medios: un movimiento estratégico
La adquisición del Río Negro no es un hecho aislado. Se inscribe en una tendencia creciente donde actores del sector energético buscan expandir su influencia en los medios de comunicación regionales, clave para consolidar su poder político y territorial en zonas estratégicas como la Patagonia, marcada por el boom del shale en Vaca Muerta.
Con cerca de 700 empleados y 35 obras en curso anualmente, OPS compite con gigantes como Techint, Sacde y Pecom, consolidando su rol en la infraestructura energética nacional. Ahora, sumando un medio de comunicación histórico como el Río Negro, Grupo Global refuerza su presencia en el terreno simbólico de la información, en una región cada vez más codiciada por el capital petrolero.
La asamblea de fin de mes será determinante para confirmar todos los detalles de esta operación, que ya sacude el mapa mediático de la Patagonia, reflejando un patrón cada vez más visible: la irrupción de grandes capitales energéticos en el ámbito de los medios de comunicación.
Entre la nostalgia del ayer y la incertidumbre del mañana
La ciudad de General Roca atraviesa un momento que marca un antes y un después en su historia contemporánea. La venta del Diario Río Negro, ícono periodístico y referente cultural durante más de un siglo, no es solo la transferencia de una empresa: es el final de una era. La familia Rajneri, que moldeó el relato público y político de la región desde las páginas del diario, cede el control a un grupo empresario neuquino, el Grupo Global, un conglomerado con intereses dispersos en la industria petrolera, comercial y agroexportadora.
Este traspaso de mando empresarial representa, en el fondo, el reflejo de una decadencia más profunda: la pérdida de centralidad y autonomía de General Roca, otrora epicentro político, económico y cultural de la provincia de Río Negro. La ciudad que en décadas pasadas marcaba el ritmo de la fruticultura, que formaba profesionales, que lideraba debates y proyectos, hoy mira de lejos cómo Neuquén —impulsado por el oro negro de Vaca Muerta— concentra las grandes inversiones y oportunidades.
Durante años, la influencia del Diario Río Negro fue absoluta. Su redacción, instalada en pleno corazón de la ciudad, dictaba qué temas importaban y qué voces eran escuchadas. La familia Rajneri, con Julio “Bubi” Rajneri a la cabeza, no solo controlaba las rotativas, sino que extendía su influencia a la política provincial. Intentó, sin éxito, alcanzar la gobernación, pero nunca perdió el rol de árbitro moral y político del sur argentino. Sin embargo, las disputas internas familiares y el cambio vertiginoso en el modelo de comunicación digital aceleraron un proceso de deterioro que culmina hoy con la venta definitiva.
El cambio de manos del diario, adquirido por los hermanos Pérez del Grupo Global por más de 10 millones de dólares, simboliza un fenómeno que la ciudad ya viene sintiendo hace tiempo: la mudanza progresiva de las esperanzas de desarrollo al otro lado del puente, hacia una Neuquén que no para de crecer. Mientras tanto, Roca queda atrapada en el recuerdo de sus años de esplendor.
Las grandes promesas incumplidas acentúan esta sensación de estancamiento. El Parque Industrial II sigue sin despegar, el aeropuerto ha quedado relegado a emergencias sanitarias, y la histórica ruta 22 se ha convertido más en una barrera que en un canal de integración. Los proyectos de infraestructura que podrían reactivar la ciudad, como el Tren del Valle o una nueva ruta petrolera, permanecen en el limbo, como símbolos de un futuro que no termina de llegar.
A esto se suman las heridas políticas que, desde hace décadas, socavan cualquier posibilidad de un desarrollo sostenido. La falta de sintonía entre los dirigentes locales y los gobiernos provinciales de turno ha impedido la concreción de acuerdos que impulsen el crecimiento de una ciudad que, con más de 100.000 habitantes, parece condenada a la inercia.
La venta del diario, entonces, no es un hecho aislado. Es la manifestación concreta de un proceso más amplio, donde General Roca va perdiendo lentamente las riendas de su propio destino, mientras otros actores —económicos y políticos— toman la posta. Un golpe simbólico que resuena en las calles, en los cafés, en las instituciones, dejando claro que el brillo que alguna vez tuvo la ciudad hoy se desvanece en la sombra de su propia historia.
