El 70 % de los jóvenes duerme menos de lo recomendado, alertan expertos

(NOTI-RIO) Cada 12 de agosto se celebra el Día Internacional de la Juventud, instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999 para reconocer el aporte de los jóvenes al desarrollo social, económico y cultural. Este año, la fecha llega en medio de un contexto global que plantea retos urgentes para la salud mental, el bienestar y el futuro de millones de adolescentes.

Uno de los problemas más acuciantes es el impacto de las redes sociales. En Argentina, un relevamiento reciente indica que el 46 % de los jóvenes se sienten abrumados por la presión digital, mientras que un 72 % califica su nivel de estrés como “malo” o “muy malo”. A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que uno de cada siete adolescentes sufre algún trastorno mental diagnosticable, siendo la ansiedad y la depresión las causas más comunes.

Los datos son alarmantes: el 25 % de los adolescentes ha experimentado episodios de ansiedad severa, y el 17 % ha sido diagnosticado con depresión. En el plano local, un 31 % de los jóvenes reconoce sufrir agotamiento emocional debido al uso excesivo de dispositivos electrónicos y redes sociales.

Durante la adolescencia, el cerebro se encuentra en una etapa crítica de desarrollo. La exposición constante a imágenes idealizadas en redes puede distorsionar la autopercepción, afectar la autoestima y aumentar el riesgo de trastornos alimentarios. Además, la búsqueda de validación mediante “me gusta” y comentarios refuerza una dependencia emocional que, en ausencia de la respuesta esperada, puede derivar en frustración, irritabilidad o síntomas depresivos.

El uso nocturno de pantallas es otro factor de riesgo: la luz azul que emiten los dispositivos altera la producción de melatonina, retrasando el inicio del sueño. Según estudios internacionales, el 70 % de los adolescentes duerme menos de las ocho horas recomendadas, lo que impacta directamente en su rendimiento escolar y en su equilibrio emocional.

Paradójicamente, la hiperconexión no garantiza vínculos sólidos. Un 40 % de los jóvenes declara sentirse solo con frecuencia, y muchos describen sus interacciones virtuales como superficiales. La sobreexposición a mensajes violentos, estereotipos y desinformación también contribuye a reforzar pensamientos negativos y comportamientos de riesgo.

Los especialistas aconsejan a padres y educadores estar atentos a señales de alarma como cambios bruscos de ánimo, aislamiento, obsesión por la imagen corporal, alteraciones del sueño o caídas en el rendimiento académico. Entre las recomendaciones destacan:

  • Limitar el tiempo diario frente a pantallas.
  • Fomentar el pensamiento crítico ante la información digital.
  • Promover actividades presenciales y vínculos cara a cara.
  • Establecer rutinas de descanso sin dispositivos.
  • Buscar apoyo profesional ante cualquier síntoma de alerta.

En esta conmemoración, el llamado es claro: la juventud necesita entornos que equilibren la vida digital con la presencial, fomenten la resiliencia y fortalezcan la autoestima. Reconocerlos como agentes activos de cambio es fundamental para construir un futuro más saludable, inclusivo y consciente.

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